MIRAR LA CIUDAD CON OTROS OJOS / CINISMO MATERNAL

Everything Everywhere All at Once no solamente ofrece una experiencia cinematográfica única, sino que también es una representación reflexiva y compleja de la maternidad. Desde las luchas de Evelyn por proteger a su hija hasta la dinámica única entre los directores y sus madres la película destaca cómo la maternidad puede ser un tema profundamente arraigado que resuena tanto en la pantalla como en la vida real.

Por Ximena Espinosa Rosales y Paulina Ruiz Tovar

Everything Everywhere All at Once.

La representación de la maternidad en el cine ha sido un tema ampliamente explorado a lo largo de la historia del séptimo arte. Desde sus inicios el cine ha abordado la maternidad a partir de diversas perspectivas, reflejando las complejidades, desafíos y alegrías asociadas con la experiencia de ser madre. Esta representación no sólo ha evolucionado con el tiempo, sino que también ha sido influenciada por cambios socioculturales y políticos, como el feminismo. En las primeras décadas del cine la maternidad solía presentarse de manera idealizada y estereotipada, mostrando a las madres como figuras abnegadas y perfectas, centradas en el cuidado de sus hijos y en el mantenimiento del hogar. Estas representaciones a menudo reflejaban las expectativas sociales y los papeles de género tradicionales.

Con el tiempo, especialmente a partir de los movimientos feministas en la década de los sesenta y los setenta, el cine comenzó a explorar la maternidad de una manera más compleja y realista. Se empezó a retratar madres con deseos, aspiraciones y desafíos individuales y se cuestionaron los papeles predefinidos de género. Las películas comenzaron a abordar temas como la maternidad adolescente, la elección de no ser madre, la maternidad soltera y la lucha por equilibrar la carrera profesional con la crianza de los hijos. Además, la maternidad en el cine ha sido a menudo utilizada como un dispositivo narrativo para explorar temas más amplios, como la identidad, la pérdida, el sacrificio y la relación madre–hijo(a). Algunas películas han desafiado los estereotipos al presentar madres complejas y multidimensionales, y mostrar la diversidad de experiencias maternas.

Everything Everywhere All at Once (Kwan & Scheinert, 2022) es un testimonio fascinante de cómo este tema puede ser abordado con sensibilidad y originalidad. La película, dirigida por Dan Kwan y Daniel Scheinert, conocidos como los Daniels, se presenta no solamente como un festín visual de elementos cómicos y fantásticos, sino también como un profundo viaje emocional que revela el impacto y la importancia del papel materno en la vida de los personajes.

En el núcleo de la trama se encuentra la historia de Evelyn Wang, interpretada por Michelle Yeoh: una mujer casada, dueña de una lavandería, con aspiraciones y sueños que quedaron en su juventud y que vive una cotidianidad que no la complace. Ella refleja sus propios errores y fracasos como persona sobre su hija Joy, interpretada por Stephanie Hsu. La película sigue a Evelyn en su lucha por salvar sus diferentes realidades, en lo que es —literalmente— un viaje por el multiverso, donde se tiene que enfrentar a diferentes versiones de sí misma y de su vida, pero donde sobre todo destaca su papel como madre y la complejidad de su relación con Joy.

La dinámica madre–hija entre Evelyn y Joy se convierte en un hilo conductor emocional a lo largo de la historia. Se revela el conflicto de Evelyn por proteger a su hija de las incertidumbres de la vida, un conflicto que se manifiesta de maneras diversas y, a veces, problemáticas. Para Evelyn, el amor se traduce en el deseo de evitar que Joy tome decisiones equivocadas y se enfrente a las adversidades de la vida. Esto la lleva a juzgar minuciosamente cada paso que da su hija. Sin embargo, la perspectiva de Joy difiere significativamente, ya que ella anhela la aceptación y la libertad para vivir según sus elecciones. De esta manera, vemos cómo Joy crece siendo una adolescente rebelde, que eventualmente traza su propio camino, del que aún es parte su familia a pesar de las diferencias.

En los primeros minutos de la película esto se ve reflejado en la conversación que tiene Joy con su madre en la lavandería, sobre cómo ella cree que es momento —después de tres años— de que su abuelo conozca a su novia Becky. Evelyn, además de querer evitar esta conversación en un principio, intenta persuadirla de hacerlo, pues teme por la reacción de su padre y le recomienda evitarla. Al mismo tiempo, la quiere persuadir de pensar que la juzga por tener esa relación y hace hincapié en que no se trata de eso, sino de la reacción de su padre. Sin embargo, hace observaciones sobre su relación dando a entender que, aunque sí tiene razones para juzgarla, no lo hace: “Me agrada Becky, es muy linda. Eres muy afortunada, tu mamá acepta que salgas con una chica. Además, una chica blanca”.

La película también explora las raíces de la ansiedad de Evelyn al sumergirse en su compleja relación con su propio padre, Gong Gong, abordando la crianza en la trama. El hecho de que Evelyn haya sido desheredada por su elección de pareja en el pasado arroja luz sobre las expectativas familiares y cómo estas influyen en las decisiones y acciones de las generaciones futuras. Este aspecto añade capas de profundidad al personaje de Evelyn y refuerza la idea central de la película: la maternidad como un vínculo intergeneracional que moldea y a veces limita las elecciones de las mujeres en la narrativa.

La película da cuenta de esto mostrándonos el pasado de Evelyn, donde desde la infancia es juzgada por su padre. Además, donde su hija fue una joven rebelde que toma sus propias elecciones a pesar de la forma de pensar de sus padres. No obstante, al ver que esas decisiones la llevaron un presente en el que no es feliz las considera como errores y, en consecuencia, como lecciones que puede prevenir en el futuro de Joy. Este conjunto de recuerdos es un primer indicativo de por qué Evelyn ha criado a su hija de la forma en que lo hace: fría, restrictiva y sobreprotectora.

La dinámica madre–hija entre Evelyn y Joy se convierte en un hilo conductor emocional a lo largo de la historia. Se revela el conflicto de Evelyn por proteger a su hija de las incertidumbres de la vida, un conflicto que se manifiesta de maneras diversas y, a veces, problemáticas.

Existe también una conexión entre los directores y sus madres que se explora más a fondo cuando se aborda la relación entre Evelyn y Joy como un reflejo metanarrativo de los desafíos que enfrentan los cineastas para ser comprendidos por una generación mayor. En un mundo saturado de estímulos visuales y cambios constantes la película representa la brecha generacional y la dificultad de los hijos para ser plenamente comprendidos por sus padres, quienes criaron a sus hijos en un contexto muy diferente.

El desastre multiversal es el resultado de una persona que tiene un fuerte enfrentamiento sobre quién es junto con las expectativas que tiene su familia sobre ella, combinado con su poder —de estar en todas las realidades posibles al mismo tiempo— y cuyo resultado depende de su conciliación con este enfrentamiento. Mientras tanto, el camino de Evelyn también es de autodescubrimiento; al enfrentarse a todas las realidades en las que logra todo lo que soñó, se da cuenta de todo lo que pierde también estando en ellas. Entra en razón de la percepción idealizada que tenía de estas versiones de ella, y encuentra valor en el amor y las posibilidades que tiene en la realidad en la que ya está, la cual da por sentada. Así, en el momento en el que puede tener una conversación real con Joy es consciente de cuál es el siguiente paso para mejorar la relación con su hija y consigo misma.

UNIVERSO IMPUESTOS: EXT. LAVANDERÍA

Evelyn persigue a Joy hasta su coche. Joy se detiene abruptamente y se da vuelta.

JOY

…para, mamá.

Las lágrimas en los ojos de Joy detienen a Evelyn en seco. Waymond y todos dejaron la guardia desde la lavandería.

JOY (CONTINUACIÓN)

Bien por ti. Estás resolviendo tu mierda. Y eso es genial. Pero estoy cansada. No quiero sufrir más. Y por alguna razón, cuando estoy contigo, nos duele a las dos. Entonces, tomemos caminos separados… Por favor.

Evelyn está desconcertada. Por primera vez ve realmente el dolor de Joy. Joy espera que su mamá diga algo.

EVELYN

Está bien.

Evelyn acepta que es momento de soltar el control y aceptar la realidad como es, no en un sentido conformista, sino desde una nueva perspectiva que celebra sus circunstancias como son: imperfectas. Algunos elementos clave para el cierre fueron el crecimiento, la empatía y el perdón.

Everything Everywhere All at Once no solamente ofrece una experiencia cinematográfica única, sino que también es una representación reflexiva y compleja de la maternidad. Desde las luchas de Evelyn por proteger a su hija hasta la dinámica única entre los directores y sus madres la película destaca cómo la maternidad puede ser un tema profundamente arraigado que resuena tanto en la pantalla como en la vida real. Es un recordatorio poderoso de que, en el vasto y caótico multiverso de la experiencia humana, la relación madre–hijo sigue siendo un hilo conductor emocional fundamental.

Ximena Espinosa Rosales y Paulina Ruiz Tovar estudian la Licenciatura en Artes audiovisuales en el ITESO. Este artículo es parte de una investigación sobre maternidades en el PAP Mirar la ciudad con otros ojos, Primavera 2024.


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