FICUMAN 2024
Una «love letter» a Tijuana
Este filme que compite en la sección Ahora México del FICUNAM 2024, es una ficción con actores que se representan a sí mismos haciendo una película de docuficción. Ficción que envuelve una ficción en donde hay un documental en el que se buscan testigos de la violencia en Tijuana, especialmente testigos de la balacera en «la cúpula»
Por Fernando Ramírez Ruiz
El Mirador (México, 2024), película dirigida por Diego Hernández con guion Diego Hernández y Melissa Castañeda, podría ser descrita como una docuficción dentro de una docuficción, que al final además rompe la cuarta pared.

Este filme que compite en la sección Ahora México del FICUNAM 2024, es una ficción con actores que se representan a sí mismos haciendo una película de docuficción. Una ficción que envuelve a otra ficción en donde hay un documental en el que se buscan testigos de la violencia en Tijuana, especialmente testigos de la balacera en «la cúpula». Una balacera histórica alrededor de una construcción en forma de cúpula.
«Esta es una love letter a Tijuana», es una frase que la dice un personaje que producirá una docuficción sobre esa ciudad. Considerando la fluidez entre realidad y ficción que hay aquí como con un muro fronterizo poco sólido dividiéndolas, pues eso de la «love letter» parece quedar muy bien como descripción de las intenciones reales.
Sólo que la Tijuana de El Mirador parece a primera vista intercambiable con muchos lugares, la realidad que presenta no es muy diferente de la de otras partes de México y seguramente también de fuera del país. Empezando por los personajes: Un empleado de call center y una chofer de Uber, que quieren ser actores.
Este filme que compite en la sección Ahora México del FICUNAM 2024, es una ficción con actores que se representan a sí mismos haciendo una película de docuficción. Ficción que envuelve una ficción en donde hay un documental en el que se buscan testigos de la violencia en Tijuana, especialmente testigos de la balacera en «la cúpula», una balacera histórica alrededor de una construcción en forma de cúpula
Fernando Ramírez Ruiz
Pues no son perfiles particulares de Tijuana y la violencia tampoco lo es, lo que resulta más particular lo revela otra ficción dentro de la ficción: En un ejercicio de improvisación los personajes deben interpretar una pequeña historia que suceda en el desierto, en una maquiladora y en Hollywood. Esos sí que son temas de la frontera: El desierto, las maquiladoras y el sueño americano.
Y nos habla de los personajes que están en el desierto, trabajan en un call center, que es como una maquiladora moderna y el agua que buscan es vivir en un edificio con alberca, como el productor de la película dentro de la película o el oro de las inversiones de la educación para invertir en criptomonedas, que se obtiene haciendo que otros inviertan en esa educación de criptomonedas o la fama y la fortuna en la actuación.
Y las cosas parecen ir bien pero hay hoyitos inquietantes como el hoyo en la ventana del baño de una casa cerca de la cúpula. Una adolescente que era niña cuando fue la famosa balacera se da cuenta que es un hoyo de bala, pero su familia dice que el hoyo lo hizo una piedra. Historia que ella sabe que es absurda. O el hoyo en el carter del coche de la chofer de Uber por donde se le sale el aceite. O como la llamada que hace el empleado del call center a una persona, acerca de una deuda y le dicen que no sabe de qué está hablando y cuando quiere hablar con su jefe acerca de eso resulta que no hay nadie.
Hoyos en la realidad del desierto. Pero los balazos son muy reales. El agua en cambio siempre puede ser un espejismo en el juego de espejos de El Mirador.
C
*Versión cínica retomada del blog Smile on a dog.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos».







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