CINISMO CÓMPLICE

Ginger & Rosa, largometraje dirigido y con guion de Sally Potter, es la historia de dos amigas que son tan pero tan amigas, que las vemos juntas cada una con un wey besándose, sin perder la complicidad a través de las miradas, pero la gran prueba de la amistad no será que les guste el mismo wey, sino cuando Rosa empieza a andar con Roland el papá de Ginger. Eso y más sucede en esta bonita película.

Por Fernando Ramírez Ruiz

Ginger & Rosa (Reino Unido, Dinamarca, Canadá, Croacia, 2012), la película dirigida y con guion de Sally Potter, es la historia de dos amigas que ya lo eran desde antes de nacer, pues sus madres, en 1945, cuando estaban por parir ambas estrecharon sus manos entre sus camas de hospital.

Son tan amigas que las vemos juntas cada una con un wey besándose y yendo más allá, sin perder la complicidad a través de las miradas y la gran prueba de la amistad no será que les guste el mismo wey, sino cuando Rosa empieza a andar con Roland el papá de Ginger, pero no sólo eso, cada una representa una postura opuesta ante la vida y la muerte, Rosa (Alice Englert) es cristiana y Ginger (Elle Fanning) atea.

Leyendo un poco entre líneas hay una no tan sutil actitud de Potter con respecto a éstas dos posturas: A Rosa no le iba bien en la escuela y la mamá de Ginger (Christina Hendricks) decía que parecía una chica problema, que vaya que acabó siendo un problema para ella. Pero además mientras Ginger leía a T.S. Eliot y a Simone de Beauvoir, Rosa leía revistas bobas.

La diferencia queda contrastada más radicalmente frente al tema del momento: Están en 1962, en la crisis de los misiles soviéticos en Cuba, el momento más caliente de la guerra fría, cuando el mundo estuvo más cerca de una guerra nuclear que acabaría con millones de personas. Y mientras que Ginger se mete al movimiento pacifista Rosa propone rezar. Aquí creo que la historia cae en una trampa, pues resulta que la gente ve la extrema preocupación de Ginger por la guerra como un autoengaño. Y que lo que realmente le afecta es lo de su amiga y su papá.

Es una bonita película, con buena musiquita y sobre todo con Elle Fanning y su actuación, tan buena que poco después los Red Hot Chili Peppers la escogieron para el papel de la hija de Joe Albany, un pianista de jazz, y padre problema, en la película que produjeron sobre su vida llamada Low Down.

Fernando Ramírez Ruiz

Eso de que estaba exagerando su preocupación es como un punto de vista que a nosotros, ahora, que sabemos que no hubo guerra nuclear en 1962, nos resulta fácil, pero en ese momento era perfectamente racional y propio de una niña o un adulto estar no sólo alarmado sino aterrorizado por la guerra. Había un peligro real de que les cayera una bomba nuclear, no era histeria.

Sin embargo, al final, la historia le da la razón al ateísmo de Ginger, que le viene de su papá. Y en algo muy políticamente incorrecto, el papá ateo dice que él cree que hay que hacerle caso al amor, cuando aparezca, como aparezca, y justifica su relación con Rosa. Su forma de pensar quedaría condenada si se rompiera la amistad de Ginger y Rosa, pero la historia le da la razón cuando su hija le escribe a su amiga y le dice que ellas seguirán siendo amigas por siempre, pase lo que pase. BFF!

Es una bonita película, con buena musiquita y sobre todo con Elle Fanning y su actuación, tan buena que poco después los Red Hot Chili Peppers la escogieron para el papel de la hija de Joe Albany, un pianista de jazz, y padre problema, en la película que produjeron sobre su vida llamada Low Down.

A nadie dejará de gustarle Elle en esos papeles de adolescente aficionada al jazz, sufriendo con esos padres hedonistas e irresponsables. Disponible en Apple Tv, Prime Video y en OKRU https://ok.ru/video/8579405974099

*Versión cínica retomada del blog Smile on a dog.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos».


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