CINISMO MASTICABLE
Cuando el tiempo se ha vuelto chicloso
El tiempo se ha vuelto chicloso, pegajoso, una sustancia viscosa que se adhiere a mis pensamientos y emociones. Es un tiempo que sabe a plátano, perfume de motitas sabor plátano mezclado con el hedor de la descomposición, una eternidad torpe encapsulada en dos minutos y veinte segundos.
Por Mariano Morales

Selecciono “nuevo archivo word”. En un abrir y cerrar de ojos, me encuentro inmerso en un escenario donde la realidad se mezcla con lo absurdo. El baño está tapado, como si el flujo de la vida misma se hubiese detenido, un pequeño apocalipsis doméstico.
Mi presencia inquieta a un nido de mosquitos, pequeñas criaturas que se agitan como los pensamientos que revolotean en mi mente, buscando desesperadamente metáforas, eufemismos, palabras que envuelvan la cruda realidad en un velo de belleza. Las encuentro, las conozco, pero cuando las enfrento a los hechos, resuenan en la cueva de mi cabeza como ecos de estupidez.
A lo lejos, tu voz se mezcla con el frenético latido de «Nobody but Me» de The Human Beinz, creando un ritmo que sincroniza con mi corazón inquieto. Soy mi peor enemiga, en realidad, la única enemiga que realmente me importa. El yo-yo que sube y baja en un vaivén interminable, el mí-mí que se refleja en cada rincón de mi conciencia, el hey-hey que resuena como una burla en el eco de mi ser.
El tiempo se ha vuelto chicloso, pegajoso, una sustancia viscosa que se adhiere a mis pensamientos y emociones. Es un tiempo que sabe a plátano, perfume de motitas sabor plátano mezclado con el hedor de la descomposición, una eternidad torpe encapsulada en dos minutos y veinte segundos.
Frente al espejo, me descubro recordando. De niña, soñaba con ser Debbie Harry, la güerita más chic del fucking universo (se hurtó la receta exacta de tinte para ser una güera perfecta de la cartera de Jeffrey Lee Pierce, torpes anotaciones en un papel viejo). Qué aspiraciones tan ingenuas tenía; de chiquita era bien pendeja, y esa pendejez, lejos de disiparse con los años, se ha aferrado a mi ser con una tenacidad insospechada.
Mariano Morales
Frente al espejo, me descubro recordando. De niña, soñaba con ser Debbie Harry, la güerita más chic del fucking universo (se hurtó la receta exacta de tinte para ser una güera perfecta de la cartera de Jeffrey Lee Pierce, torpes anotaciones en un papel viejo). Qué aspiraciones tan ingenuas tenía; de chiquita era bien pendeja, y esa pendejez, lejos de disiparse con los años, se ha aferrado a mi ser con una tenacidad insospechada.
Pendejismo crónico, una enfermedad que llevo a cuestas, una sombra que nunca me abandona. Vienes a tocar la puerta. Tu voz, ebria y torpe, atraviesa la barrera de mis pensamientos, preguntando si estoy bien, si puedes hacer algo por mí. Sollozas, y como tantas veces antes, es el alcohol el que toma las riendas de tu arrepentimiento, el que se viste con el traje de la vergüenza en tu nombre.

Mañana, no dirás nada al respecto porque yo, como siempre, ya te habré perdonado, sin importar los moretones que florecen en mi piel y las cicatrices que se eternizan en mi alma. Frente al espejo, continúo con mi estúpido monólogo, un diálogo sin respuesta mientras intento detener el sangrado de mi mejilla izquierda. El papel higiénico se disuelve bajo la humedad de la sangre que no cesa, se convierte en un símbolo de la fragilidad de los intentos por detener lo inevitable.
Te grito que ya voy, aunque el peso de esa declaración cuelga como una promesa rota en el aire. De repente, mi canción favorita de The Animals comienza a sonar a todo volumen, invadiendo el espacio con una energía que desafía la desesperanza. «It’s My Life», canto frente al espejo, mi voz mezclándose con la sangre que humedece mis labios.
Esta noche, te has ganado un efusivo beso, un tributo irónico a la danza macabra en la que nos hemos sumergido, donde el amor y el odio se entrelazan en una espiral de autodestrucción y perdón.
C

Mariano Morales mejor conocido como EME, es un escritor de servilletas, cronista de las causas pérdidas y poeta del mítico colectivo Escuadrón de la Muerte S.A.






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