TÓNICA REPLICANTE

El autor de esta crónica miraba «pisos en Barcelona», debe mudarse de vivienda; el director del Animal Film Fest visitaba esa ciudad desde Morelia, México, por unos niños cantores michoacanos. El encuentro entre paisanos se tuvo que dar a la distancia por el Apagón Ibérico. Ésta es una historia de terror gentrificado.

Por Alberto Zúñiga Rodríguez

Barcelona apagada. Foto: Alberto Zúñiga Rodríguez

El 28 de abril, el día del histórico apagón ibérico, no pude asistir a la cita presencial que habíamos pactado con mi paisano michoacano Felipe Godoy, quien estaba de visita exprés por Barcelona y a quien quería entrevistar, con motivo del festival de cine de terror Animal Film Fest, del cual forma parte del equipo fundador, además de que lo co-dirige y lo produce. 

Durante esa mañana, mientras mi marida y yo constatábamos -una vez más- la compleja y terrorífica realidad inmobiliaria que padece la ciudad condal convertida en un parque de atracciones con departamentos a precios de venta-renta exorbitantes, condiciones inaccesibles para la mayoría de los ciudadanos y peores para los extranjeros, Felipe -con su esposa- y un grupo de padres de familia se disponían a tomar el turibus azul -el rojo ya lo habían tomado un día antes- que les llevaría a pasear por los lugares emblemáticos que ofrece Barcelona, siempre abarrotados y como hormigueros de paseantes de todas partes del globo terráqueo, ya sin importar la fecha del año. 

Felipe, su esposa y ese grupo de padres de familia vinieron orgullosos acompañando a sus hij@s a las presentaciones que tuvieron en los icónicos recintos arquitectónicos el Palau de la Música Catalana y la Sagrada Familia, ya que forman parte del mítico coro de Niños Cantores del Conservatorio de las Rosas de Morelia (fundado en 1949 por Romano Picutti, quien fuera director de los Niños Cantores de Viena, con el apoyo de Miguel Bernal Jiménez, compositor, organista, pedagogo y musicólogo mexicano, considerado por expertos en el tema como el gran exponente de la música religiosa del siglo XX en México). 

Mientras ellos se disponían a cumplir con su cometido turístico, nosotros preguntábamos y observábamos un primer piso -un depa en México- con detalle y vislumbrando si ese podría ser nuestra futura morada. Ellos iban tarde al encuentro del turibús, nosotros muy puntuales al encuentro con un agente inmobiliario. Al no poder llegar temprano a tomar el transporte turístico, las madres y padres morelianos decidieron pasear por el barrio gótico, nosotros escuchar largas letanías sobre la urgencia de comprar-rentar, porque hay «una demanda excesiva y tenéis que apuraros a tomar una decisión porque detrás de vosotros vienen muchos». Aunque no se pudo llevar a cabo ese día la entrevista sino semanas después vía WhatsApp y que acá comparto, mi cabeza se disociaba frente a la vorágine y urgencia del asesor inmobiliario y en ese momento ya preparaba las preguntas.

Alberto Zúñiga Rodríguez (A.Z.R.): ¿Por qué hacer un festival de cine de terror y cuál es el estado actual de este género en México? ¿Hay un renacimiento o sigue siendo poco explorado por los realizadores nacionales?

Felipe Godoy (F.G.): Nace de la inquietud de tener un festival local que fuera amigable principalmente. Tuvimos experiencias con festivales de cine donde el trato era muy hermético, muy raro con los asistentes. Buscábamos una alternativa que pudiera albergar a toda la generación emergente de cineastas que se está desarrollando en Morelia y el género de horror fue una decisión unánime en todo el equipo de producción. Consideramos que es un género con el que el mexicano convive desde que es un niño; no creo que haya un hogar donde no se haya aderezado una cena con historias de miedo, con leyendas, apariciones de fantasmas… ¿A quién no le gusta las historias de miedo? A lo largo del ejercicio de realizar el festival, nos dimos cuenta de que el género tiene muchas virtudes para atraer a nuevos cineastas y ese es uno de los objetivos principales del Animal: impulsar el desarrollo cinematográfico en la ciudad, en el Estado. Es orgullo para nosotros la forma en la que lo recibe la gente, nos está dando muchas satisfacciones hasta ahorita… 

Para Godoy, descubrir que pasadas las 12:30 del mediodía no había luz en los comercios y que no les podían cobrar en algunos establecimientos, no se le hizo extraño. En México es sumamente común este tipo de ausencias lumínicas y rápidamente nos adaptamos a las circunstancias. Por nuestra parte, nosotros salíamos de la segunda visita a otro predio con la moral baja -aún más baja- y con una sensación de depresión porque el mercado inmobiliario español -y más en una ciudad como Barcelona o Madrid- vive una situación de terror real, peor que cualquier película del género.

Barcelona vive una situación de terror real, peor que cualquier película del género. Foto: Alberto Zúñiga Rodríguez

La situación de la vivienda en Barcelona es compleja debido a 5 factores: Turismo masivo, como antes lo mencioné. Muchos pisos se destinan a alquiler turístico (Airbnb), reduciendo la oferta para residentes y subiendo precios. Gentrificación. Barrios populares se encarecen por inversión extranjera y llegada de residentes con mayor poder adquisitivo, desplazando a vecinos tradicionales. Especulación inmobiliaria. Grandes fondos de inversión compran viviendas para alquileres altos, dificultando el acceso a la propiedad. Salarios bajos vs. precios altos. Los sueldos no crecen al ritmo del alquiler que puede superar los 1.000€ por un piso pequeño de menos de 50 metros cuadrados (incluso menos espacio). Si a esto le añadimos, que rentar un departamento es cada vez más complejo por los requisitos que piden tanto particulares como inmobiliarias (contratos indefinidos, ingresos por encima de los 3,500 euros y rentas por 11 meses para no generar antigüedad), la cosa se pone aún más compleja. Falta de vivienda pública. Sólo el 1,5% del parque es vivienda social, frente al 15-30% de otras ciudades europeas. Resultado: Muchos jóvenes y familias deben irse a la periferia o compartir piso, mientras crece la presión social por regulación y la capital barcelonesa se convierte en un espacio prácticamente imposible para vivir para personas con trabajos de sueldo medio.

Respecto a la reinvención del cine de horror en Mexicalpan de las tunas, Felipe Godoy comparte que cree que el cine mexicano se ha mantenido experimentando, activo, renovándose; lo constatan en todo lo que les llega año con año porque no sigue una línea determinada, está evolucionando constantemente. En la última edición del festival, la quinta, recibieron más de 500 trabajos de diferentes partes del mundo. A pregunta expresa sobre lo que buscan programar, Godoy comparte que buscan las historias que le hagan tener una conversación al asistente, ya sea con otra persona o consigo mismo, algo que trascienda. No están interesados únicamente en la calidad técnica, sino en una visión global y narrativa de los trabajos, una historia bien contada porque «buscamos cortometrajes con personajes que no nos dejen dormir»… El Animal Film Festival (AFF) en 2024 programó 50 cortometrajes de horror y sus respectivos subgéneros (salvo la fantasía, que no programan expresamente). Premia 12 categorías. 

A.Z.R.: Siempre es complicado organizar un festival y más uno de género, ¿cuáles son los retos que ustedes enfrentan para que logre la continuidad? 

F.G.: Es un boleto aparte organizar un festival de cine. La verdad, desde el momento que decidimos darle vida al Animal, algo que nos quedó claro es que independientemente del nivel que tuviera nuestro festival, no íbamos a depender de ningún financiamiento por parte de gobierno. Siempre fuimos con la bandera de que lo que tengamos es para lo que nos va a alcanzar y es hasta donde vamos a llegar. Afortunadamente por ahí se sumaron algunas marcas para apoyarnos, sobre todo en especie, para tener mejor vestido el festival. Obviamente la parte de los voluntarios es de suma importancia.

Así que transcurrían las horas, Felipe y su esposa, comenzaban a ver a los locales inquietos y «nerviosones». Los negocios cerrados y los abiertos únicamente aceptaban pagos en efectivo. Pululaban ya en las pláticas entre los transeúntes las versiones que se trataba de una amenaza internacional o que había un inminente hackeo porque España no había apoyado a tal o cual país. Al mismo tiempo que todo esto sucedía, los turistas morelianos seguían caminando por el centro barcelonés, no faltó un pregonero que gritara que «¡La locura está por desatarse!», nosotros ya instalados en casa, jugábamos lotería mexicana después de haber ido a comer a una cocina tradicional, donde las estufas de gas nos salvaron. 

Al mismo tiempo que todo esto sucedía, los turistas morelianos seguían caminando por el centro barcelonés, no faltó un pregonero que gritara que «¡La locura está por desatarse!», nosotros ya instalados en casa, jugábamos lotería mexicana después de haber ido a comer a una cocina tradicional, donde las estufas de gas nos salvaron. 

Alberto Zúñiga Rodríguez

Ellos, después de haber pateado la ciudad desde el Gótico, visitar el Arco del Triunfo y aterrizar nuevamente en la catedral gaudiniana, la Sagrada Familia, se debatían entre tres opciones: comprar recuerdos para los suyos, pagar un transporte que los regresara a su hotel o algo tan básico como comer «¿Dónde están las taquerías y los puestos ambulantes cuando más se les necesita?» pasaba por la mente de la familia Godoy. Na, nai… Nacho. Nada. Absolutamente nada de comida callejera y las opciones de restaurantes trasnacionales y locales, cerrados. Eventualmente, otros padres de familia morelianos -en otro punto de la ciudad- pudieron avisarles dónde podían comer y literalmente se treparon a un autobús sin pagar, porque el conductor no tenía cómo cobrarles. «Me sentía como en un camioncito de los que van a Morelia a Villas del Pedregal, apretadísimo». Nosotros hicimos una siesta. 

Vengan esos cinco.
Para Felipe Godoy (quien ha sido miembro del Consejo Evaluador de FOCINE en las modalidades de apoyo a la producción de cortometrajes por región y trayectoria en 2024 y de apoyo a la postproducción de largometrajes y cortometrajes en 2023) y el equipo que hace posible este festín de terror en la capital michoacana, cuando ven las filas de cinéfilos «hambrientos»  de cine de terror es cuando creen que ha valido la pena el tiempo invertido e incluso, dejar de trabajar en sus ocupaciones habituales unos días «para que el Animal siga vivo». 

Celebran las sinergias e incluso, el apoyo que reciben de espacios y organismos públicos que se convierten en sedes, en este encuentro que no busca ser un negocio sino un espacio de cultura y de promoción, sin embargo, la incertidumbre es algo que les acompaña año con año respecto a los recursos que les permitirán darle continuidad a esta fiesta del terror. Posterior a esta entrevista con Felipe, el Animal Film Festival comparte en su sitio web un comunicado:

Morelia, Michoacán, a 5 de mayo de 2025. La Secretaría de Cultura de Michoacán informa que fueron seleccionados cuatro proyectos dentro de la Convocatoria de Apoyo a Festivales y Muestras de Cine 2025. Cada uno recibirá 50 mil pesos para fortalecer su próxima edición. Los festivales seleccionados son: FIC Balsas (Lázaro Cárdenas), Festival Internacional de Cine Tukuru (Chilchota), UMBRA: Sombras digitales (Morelia) y ANIMAL Film Fest (Morelia). Todos ellos destacan por su calidad, trayectoria y compromiso con el cine independiente y comunitario en Michoacán. El jurado estuvo integrado por especialistas del ámbito nacional, entre los que se encuentra Edna Campos (Macabro Film Fest), Inti Cordera (DOCSMX) y Andrés Cruz (FICUNAM), quienes evaluaron 19 proyectos con base en criterios como viabilidad, impacto social, actividades formativas e impulso a creadores locales.

Según el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado de Michoacán de Ocampo, en su edición del lunes 16 de diciembre de 2024, la Secretaría de Cultura del Estado, en el presupuesto de egresos, tiene autorizada la cantidad de 273,769,031.00 para su ejercicio en este año. Bien por esos 50 mil pesos que han ganado, ojalá lleguen a los 10 millones de pesos que en alguna ocasión ha recibido el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) por parte del gobierno michoacano. 

A.Z.E.: ¿Cuál es el impacto del festival en la cultura local, en las nuevas generaciones? 

F.G.: Tenemos un público muy ávido de estos temas y sobre todo los desarrolladores michoacanos que ya esperan el festival. Ahorita creemos y queremos pensar que ya hay dos o tres que están terminando sus trabajos para presentarlos en el Animal. Eso es lo que lo que nos impulsa. Ya están utilizando la plataforma para ser el primer paso de sus cortos para aventarlos a «festivalear»  y de aquí a otros lados. Afortunadamente también ya es parte de la ruta festivalera de muchos cineastas mexicanos. 

Ese día, Los niños cantores de Morelia también habían tenido el día libre y andaban en un grupo distinto al de los padres. Eventualmente se comunicaban entre ellos y confirmaban que estaban bien. La histeria poco a poco seguía apoderándose de algunos barceloneses hacia entradas las 20:30 horas y ya con el ocaso a cuestas. Algunas otras personas, ya en el hotel, iluminaban con sus computadoras sus pasos entre los pasillos y habitaciones, según me narró Felipe Godoy (quien cuenta con más de 20 años en el mundo de la producción y se ha desempeñado a la par como gestor cinematográfico especializado en horror). Nosotros leíamos de forma intermitente notificaciones en redes sociales con las últimas gotas de batería y unas velas que iluminaban la noche. 

A.Z.E.: El público cómo ha recibido al Animal Film Fest, ¿han visto de una edición un crecimiento real?

F.G.: Respecto a las funciones, desde la primera edición hubo interés del público y es muy gratificante ver las filas antes de iniciar las funciones. Los creadores michoacanos han sido muy importantes porque ellos mismos se han encargado de disipar la información sobre el festival. Hemos encontrado también que el que va al festival por curiosidad, regresa porque encuentra algo que supera sus expectativas. 

“Estamos muy acostumbrados al cine comercial y que sus historias sean muy similares siempre, entonces al encontrar todos estos matices con estas historias contadas alrededor del mundo como que nuestro público se ha hecho más exigente cada vez.  Antes veíamos un público más desenfadado, más eventual y ahorita vemos un público ávido de buen cine, que nos da retroalimentación y es exigente.

A.Z.R.: Respecto al futuro del cine de terror, ¿hacia dónde crees que vaya el futuro de este género? ¿Qué tendencias están viendo? 

F.G.: Para el futuro del cine de horror consideramos que debe ser el ejercicio cinematográfico completo, ahorita tenemos la facilidad de tener muchas herramientas y de contar historias de primera mano. Nos han llegado trabajos un tanto experimentales o apoyados totalmente con inteligencia artificial y pareciera que no, pero se nota mucho. Incluso algunas piezas totalmente generadas con IA. 

“El objetivo del festival es tratar de identificar algo que sea bueno desde su concepción. Creemos que las nuevas tecnologías le están jugando en contra a la creación cinematográfica si no se emplean adecuadamente. Lo que sí sentimos es que la tecnología está uniendo a todo el globo. Nos ha pasado que nos llega una versión de una leyenda en México y nos llega otra de Praga muy similares y eso es muy interesante. El futuro apunta a que cada vez habrá más creadores emergentes y cada vez será más difícil ubicar el buen cine por la basta producción, pero lo importante es que se siga produciendo. 

El grupo de padres de familia y sus niños cantores, retornarían a México en vuelos separados. Ellos primero, sus pequeños horas más tarde, ambos con escala en Madrid. La incertidumbre por lo que había ocurrido seguía en la cabeza de todos. A unas semanas de este apagón, son pocas las certezas sobre lo que realmente ocurrió. El entrevistado, sus hijos y el resto de la comitiva, llegaron bien a México y sobre él podemos decir que, además de haber formado parte del grupo fundador del Animal Film Festival, con su texto Visiones infantiles ganó el concurso de guion michoacano del 20º Festival Internacional de Cine de Morelia, cortometraje que actualmente produce. Recientemente, su otro guión Itsï Uétsïni fue premiado como ganador del Ángular Script Festival de la CDMX en 2024 y su proyecto Relojes de Arena recibió Mención Honorífica en el Guión Bazar de los Horrores del festival jalisciense Fóbica en 2022. 

La llegada del Festival Internacional de Cine de Morelia en 2022 supuso un antes y un después en la capital michoacana y en los festivales de cine en el país, posicionándose como uno de los más importantes. Le pregunté a Felipe cómo es su relación (o si existe alguna) con este festival. Me comentó que tienen buena relación con el FICM y sobre mis preguntas si forman parte de la Red Michoacana de Festivales de Cine (con AFF también son integrantes fundadores), me confirma que de momento el FICM no es parte, se mantiene ajeno. Respecto a mi indagatoria sobre el futuro, para el AFF, según Godoy, los retos aún son varios. Les interesa seguir gestionando recursos económicos que retribuyan el esfuerzo de los ganadores o creadores de guión, aunque de momento no lo han conseguido, por más que lo han gestionado. 

“Creen que es importante ofertar opciones de capacitación y formación dentro del marco del AFF para los locales y con esto poder subsanar fallas técnicas o capacitar personal que pueda integrarse en producciones externas que llegan a Michoacán o en la propia región sin depender de equipos foráneos. Les interesa que la muestra itinerante que promueven (Limbo) llegue a más municipios del estado y por qué no, traspasar fronteras. 

A.Z.R.: Como festival a dónde quieren llegar, a tener más infraestructura, presupuesto, más días de proyecciones, ¿qué les interesa conseguir? 

F.G.:  Considero que Animal es un ente vivo desde su nacimiento. El mismo festival nos ha ido exigiendo cosas, como si exigiera alimento, distracciones. Es un ente orgánico. Un animal difícil de domesticar, pero creemos que ahora es un animal fuerte y que quiere seguir viviendo y este no es únicamente trabajo de la producción, es de los medios de comunicación, de los creadores y de la gente que va a disfrutar de las funciones. Creo que si todo el ecosistema se mantiene saludable, tendremos Animal para rato.

La reciente edición del anuario estadístico del cine mexicano de 2024 que publicó el IMCINE (Instituto Mexicano de Cinematografía) coincidentemente con el apagón ibérico, el 28 de abril en la sala 10 de la Cineteca Nacional, nos dice que existen 253 festivales y eventos de cine, 10% más que en 2023. Respecto a su formato, 76% son presenciales y 23.7% se llevan a cabo en formato híbrido. 28% con apoyo público. Respecto a sus hacedores: 3mil 662 personas involucradas en su organización, de las cuales el 52% son mujeres. En Michoacán se reportan 15 festines fílmicos y en México, en general, 19 festivales son de terror y fantasía, de los cuales, en tierras michoacanas se encuentran 3, además del Animal Film Festival, también están el Feratum y el Uarhini. Festival de Cine Fantástico y de Terror. Para conocer más o sobre las convocatorias del Animal Film Festival acudir a: https://www.animalfilmfest.com 

Esta entrevista pretendía llevarse a cabo en la terraza de un bar, a un costado de la explanada del Museu D´Art Contemporani de Barcelona (MACBA) con los patinetos de fondo haciendo sus respectivas acrobacias y nosotros con una cerveza en la mano. Me interesaba que fuera en ese sitio porque la plaza del Àngels (donde se ubica el MACBA), ha sido por décadas una capital mundial para skaters, que de todo el mundo que se dan cita ahí para practicar esta actividad lúdica-deportiva y que muy probablemente se extinga pronto por los planes urbanísticos del ayuntamiento; otro espacio menos para la cultura urbana y los pocos ciudadanos que viven en el barrio obrero y multicultural del Raval. 

¿Los Niños Cantores de Morelia, están aterrorizados o cantan alegremente en el viejo continente?

La ciudad fagocitando lo local para convertirlo en parque de atracciones turísticas, en 2024 más de 300 personas se dieron cita para manifestarse contra estas acciones urbanísticas, pero sus esfuerzos fueron en vano. Le pedí entonces a la IA que recreara la escena, con el ambiente que se vivía ese día. Afortunadamente no se fue la luz en el momento que se lo pedí a la inteligencia artificial y hoy no estamos sin luz como aquel 28 de abril o como al inicio de la maravillosa mini serie argentina El eternauta, en Netflix, que está basada y es una adaptación del cómic de Héctor Germán Oesterheld, desaparecido, al igual que sus hijas, por la dictadura militar argentina en 1977.

Alberto Zúñiga Rodríguez es cineasta y un obrero fílmico nacido en el rancho de las balas perdidas -fílmicas- Morelia, Michoacán. Ha dirigido los largometrajes Rupestre (2014), En la periferia (2016) y Emiliana Gat-alana (2023). Vive en Barcelona desde el 2022 donde conduce y produce el cinepódcast Tónica Replicante.


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