REPORTE CÍNICO

Por José Antonio Monterrosas Figueiras / Redacción Cínica

Hulk Hogan, dio un brinco al más allá este 24 de julio. El popular y polémico luchador estadounidense y actor de cine, quien al igual el Príncipe de las Tinieblas, Ozzy Osbourne, tuvo su Reality Show, ha muerto de un paro cardíaco a la edad de 71 años.

¿Ozzy se llevó a Hulk o fue Donald Trump?

Hollywood Hogan, como también era conocido este musculoso hombre con bigote rubio en forma de herradura cuando saltó al mundo del cine por lo que lo odiaron más en el mundo de la lucha libre, fue comisionado de Real American Freestyle, embajador de la marca WWE y el gladiador gringo más popular de los años ochenta.

A últimas fechas lo podemos recordar por su lamentable protagonismo bestial en la campaña del actual presidente de las Estados Unidos, Donald Trump, quien es un adorador de estas corpulencias que imita en el ring político. Hullk fue entonces; por un lado un ícono de la cultura pop americana, que formó parte del mundo cinematográfico de Gremlim y Rocky; y por el otro, fue un monstruo gigantón ridículo de las peores expresiones de la actual política del país vecino del norte.

Hoy entonces, el creador de la Hulkamanía, se cayó como hombre, pero se levantó como la leyenda que fue, eso sí, oscurecida para siempre por su testosterónico apoyo a su espéjo en la política Donald Trump.

Terry Eugene Bollea, nombre real de Hulk Hogan, que nació el 11 de agosto de 1953 en Augusta, Georgia, tenía unas cuantas frases célebres que seguro el habitante de la Casa Blanca las repite al despertar, sobre todo ahora que The Wall Street Journal confirmó que está en la lista desaparecida de los clientes predilectos del turbio multimillonario Jeffrey Epstein, culpable de abuso de tráfico sexual de menores, quien se sucido en la carcel el 10 de agosto de 2019.

Estas son: «Entonces, hermanos, cuando las cosas se ponen difíciles, ¡recuerden siempre que los héroes nunca se rinden!», «La vida siempre te dará pruebas, pero solo tú decides si quieres ser una víctima o un campeón» o «No importa cuántas veces te derriben, siempre puedes levantarte más fuerte».

Hoy entonces, el creador de la Hulkamanía, se cayó como «Machoman», pero se levantó como la leyenda que fue, eso sí, oscurecida para siempre por su testosterónico y enceguecido apoyo a su espejo en la política norteamericana Donald Trump.


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