CINISMO / CINENSAYO

Por Sayo Hurtado

Béla Tarr (21 de julio de 1955-6 de enero de 2026)

Desde su etapa amateur le gustaba retratar en formato documental a la clase trabajadora y humilde de la Hungría urbana. Su debut con Nido familiar (1979) fue la prolongación de aquello y el inicio de una trilogía proletaria que continuó con The Outsider (1981) y Damnation (1988).

Su obra elevó el concepto de cine de autor a altísimas cotas, siendo fiel a una narrativa contemplativa que no sabía de concesión alguna. Muestra de ello son las 7 horas y media de duración de Satántangó (1994), en la que el retrato de un lejano pueblo de la campiña húngara es la crónica simbólica de la caída del comunismo en Europa del Este.

Éste filme, que tuvo una gran acogida en la Berlinale – Berlin International Film Festival, se basó en la novela homónima del premio Nóbel, László Krasznahorkai, quien luego pasó a ser un colaborador habitual de Tarr y guionista de títulos no menos notables como Las armonías de Werckmeister (2000) y El hombre de Londres (2007), donde el tono filosófico de su discurso evidenciaba una vocación irrenunciable.

Su obra elevó el concepto de cine de autor a altísimas cotas, siendo fiel a una narrativa contemplativa que no sabía de concesión alguna. Muestra de ello son las 7 horas y media de duración de Satántangó (1994), en la que el retrato de un lejano pueblo de la campiña húngara es la crónica simbólica de la caída del comunismo en Europa del Este.

Si hay una película que se consideraba su testamento fílmico en vida, esa lo fue El caballo de Turín (2011), sobre la vida cotidiana de un campesino con un brazo paralizado, su hija y el animal del título. Con solo esos 3 personajes, Béla Tarr se ganó el status de cineasta de culto y pasó a ser una fuerte influencia en directores tan diversos como el portugués Pedro Costa, el tailandés Apichatpong Weerasethakul y el estadounidense Gus Van Sant.

Húngaro en Lima

A diferencia de México, que cuenta con un nutrido circuito de festivales internacionales, Lima tiene apenas 3 o 4 que son los que suelen traer invitados de renombre. El Festival Al Este (dedicado a difundir el cine contemporáneo de Europa del Este) dio la gran sorpresa en junio de 2018, cuando hizo posible la llegada de Bela Tarr, que si bien no es una personalidad mediática al nivel de una estrella Hollywoodense y no es tan conocido por el gran público limeño (ni por algunos “críticos”), si convocó a ese nicho de cinéfilos que lo tienen muy en alto.

Video de Bela Tarr en el Festival Al Este de Lima el 6 de junio de 2018

Pero la presencia de tan prestigioso invitado no se limitó a la presentación de sus más excelsas obras o a realizar un muy aleccionador Master Class. Dentro de la agenda de este cineasta divorciado de la corrección política que domina a muchas jerarquías culturales, pues añadió un punto más a su agenda, algo que en realidad otro director como el tailandés Apichatpong Weerasethakul ya había hecho años antes durante su estancia en “La Ciudad de los Reyes”: visitar el mercado de “Polvos Azules”, antes un campo de comercio ambulatorio ubicado en el populoso distrito de La Victoria, ahora convertido en galería comercial. Sin embargo, y a pesar de ser un local avalado por la ley, ello no quita que haya sido uno de los lugares predilectos para quienes buscan adquirir películas piratas de toda ralea.

Justamente, en el famoso “Pasaje 18” de dicho establecimiento se encuentran los puestos de venta de DVDs, donde era posible encontrar una nutrida oferta que va desde lo más conocido de Hollywood hasta muchos otros fenómenos mundiales, siendo el puesto de Don Florencio uno de los más solicitados para ubicar ese otro cine, el que deslumbra a la comunidad cinéfila por sus cualidades autorales. Bela Tarr llegó hasta esa suerte de santuario exquisito y celebró con no poca alegría el que prácticamente toda su obra pudiera estar disponible ahí y por un precio muy económico. Por supuesto, la fotografía que inmortalizó dicho momento, tuvo un significado mucho más grande que el de un simple fetiche: el húngaro, conocido por su desapego a las formalidades del cine comercial, daba así su aval a que el comercio pirata difundiera sus películas sin pudor alguno. Solo tuvieron que pasar unos cuantos años para que ese emporio comenzara a fenecer ante el creciente empuje de las plataformas de streaming (legales e ilegales), lo que ha llevado a la decadencia del comercio en físico. Un drama que no tiene nada de ajeno en el universo de Bela Tarr, tan identificado con los vaivenes económicos de la clase proletaria.

Hoy partió a la eternidad tras una penosa enfermedad. Q.E.P.D, Bela Tarr.

Gonzalo Hurtado es cinéfilo 3X con efectos especiales. Quiso ser cineasta y terminó de periodista y editor de revistas como Plus TV Magazine y colaborador de Soho Peru. Laboró en la empresa multimedial Media Networks y en el blog Al Pacine.


Descubre más desde REVISTA LOS CÍNICOS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

aUTOR

TENDENCIAS