CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG

Por Fernando Ramírez Ruiz

Keith David and Roddy Piper in «Están vivos» (1988)

They Live (EUA-Paises Bajos, 1988) de John Carpenter, se presenta como una historia de izquierda. Un trabajador desempleado llega a Los Angeles en busca de chamba y todo lo que escuchamos durante la primer parte de la película pertenece, o mejor dicho pertenecía, a un discurso, repito, de izquierda. El típico de explotadores y explotados, proletarios contra el capital, etcétera. No se cita a Marx pero sí se habla de la conciencia obnubilada, de la manipulación para adormecer y dividir a los explotados o ganado. Uno de los que han logrado despertar y ver la verdad dice que para ellos, los explotadores, la gente es como, repito, ganado. 

Pero es fácil darse cuenta que, hoy en día, esta historia embonaría con el discurso de la derecha. Los enemigos son los que llegan de fuera, los aliens, y también los que compran coches extranjeros y las élites. Y la derecha en Estados Unidos ha logrado que los pobres piensen que los ricos, como Trump, son sus aliados en contra de los malvados elitistas liberales.

La propia idea delirante de la conspiración de extraterrestres es muy de derecha, así como lo de juntar armas para enfrentar al poder. En cuanto a los medios, el arma que hipnotiza a la población es un canal de cable. Los medios en la vida real son atacados tanto por la izquierda como por la derecha. Pero nunca se había atacado al periodismo como con Trump.

La propia idea delirante de la conspiración de extraterrestres es muy de derecha, así como lo de juntar armas para enfrentar al poder. En cuanto a los medios, el arma que hipnotiza a la población es un canal de cable. Los medios en la vida real son atacados tanto por la izquierda como por la derecha. Pero nunca se había atacado al periodismo como con Trump.

Un detalle interesante es que el protagonista, que tiene el extraño apellido «Nada», es un tipo callado que apenas abre la boca hasta que tiene un arma en la mano. Como si esta fuera su permiso para hablar. ¿Y cómo le hace para que su amigo vea las cosas como él? Pues a madrazos. Con esas cosas en la cabeza, consciente o inconscientemente, no es extraño que los proletarios en Estados Unidos se hayan vuelto derechistas. Pero ojo, los lentes y el programa de TV que hacen que la gente vea la supuesta verdad funcionan como una droga y cuando pasa su efecto la caída es fuerte, según dice Nada.

Por cierto, aquí ya hay drones que vigilan a la gente y algo realmente curioso, el idioma escrito de los extraterrestres es como un código QR, nada más que extendido como escritura en vez de en un cuadrito.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


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