CINISMO / EL REPORTERO INCREÍBLE
Entre música de Vivaldi y mi declamación en el Café Shah, Elena Franco
Por Ricardo «Maicol» Mandujano

Era 6 de diciembre del 2025, yo declamaba los cuatro sonetos –presuntamente escritos por Antonio Vivaldi–, mientras los virtuosos músicos, Alejandra Ávalos y James Pullés, tocaban el piano y el violín.
En ese mismo evento se presentó la cineasta, productora, actriz y escritora mexicana, Elena Franco. Encantada de tener estos momentos de quietud y paz, en una ciudad tan ajetreada como es la Ciudad de México, sobre todo a unos días de que comenzara la apabullante Navidad, fue que pude conversar con ella.
«Son esos momentos que el alma agradece y me voy muy consentida y apachada», me dijo en ese lugar tan especial, donde sus anfitriones, Susy y Alberto, ofrecen puro café mexicano con la finalidad de apoyar al campo de nuestro país.
Café Shah es un sitio donde además de tener un trato cercano, una atención de primera y un excelente servicio, acercan la cultura con presentaciones de ópera, flamenco, así como conciertos de guitarra acústica, rock y mucho más.
«La música tiene que ver mucho con el cine, ya que es un binomio interminable», apuntó Elena. A ella le encanta el cine porque éste tiene que ver con todas las artes. Las biografías de los grandes músicos, como Mozart, por ejemplo, salieron a relucir, a propósito del momento tan musical que vivimos esa noche.
Seguir creciendo, aprendiendo y reaprendiendo con tantas experiencias ha sido muy enriquecedor para Elena. «El hecho de de saber donde estaba antes y donde estoy», agregó.
«La música tiene que ver mucho con el cine, ya que es un binomio interminable», apuntó Elena. A ella le encanta el cine porque éste tiene que ver con todas las artes. Las biografías de los grandes músicos, como Mozart, por ejemplo, salieron a relucir, a propósito del momento tan musical que vivimos esa noche.
El aprender, por otro lado, de lo que viene en cuestión de tecnología, para ponerla a su disposición y no verla como el enemigo, sino como una dignificación al ser humano. «No dejar que todo lo haga la Inteligencia Artificial, tratando de que la parte humana no se pierda, no deje de existir, porque ahora todo el mundo se pierde en su teléfono», continuó.
«Ya nadie se toca, ya nadie se habla -alertó-, por lo que son muy necesarios estos pequeños cortes, estos pequeños momentos de pronto, donde podamos sentir otra cosa, que es muy necesario y que no se pierdan esos momentos en donde nos dejemos sentir, en donde permitamos a nuestro cuerpo que sienta».
Y volvemos a la música, como ese vehículo que tiene «ese gran poder de ponernos quién sabe en donde, de transportarnos, de llevarnos y ya en cuestión del cine con una imagen poderosa, más la música, más todo lo demás, terminamos hasta el limbo, pero emocionados. Sentimos hasta que se nos enchina el cuero, por lo que nos proyecta. Yo creo que el poder de la música es tal, que Dios quiera y esto nunca se nos acabe», profundizó.
Reiteró que ha sido un camino muy enriquecedor y que hasta el día de hoy, todo lo que ha conocido, en su caso a través del cine, la va llevando por estos caminos: «para conocer gente, para conocer otras alternativas. Todas estas experiencias deben contarse, ya que al final de cuentas eso es lo que nos vamos a llevar».
Sobre el cortometraje Juanita, la historia de su abuela que quiso ser astronauta

En 2018, Elena recibió un premio por parte de la NASA, por un corto documental llamado Juanita, en honor a su abuela paterna, quien en el año de 1985 concurso a nivel nacional en la convocatoria para mexicanas y mexicanos aptos para ser el primer pasajero espacial. Quien resultara ganador se iría a la NASA y estaría una semana trabajando fuera de este mundo. El doctor en ingeniería, Rodolfo Neri Vela, fue triunfador y Juanita quedó en semifinales.
Y de eso trata el corto. Como no perdía nada después de realizarlo, lo mandó al concurso de Cine Space de la NASA, en Houston, y la sorpresa fue que salió vencedora, siendo además la primera mexicana -y latinoamericana- en obtener es premio creado en 2015.
«Gracias a eso hay otras cosas, otros reconocimientos, otra búsqueda de trabajos, aunque en su momento fue muy sorpresivo, bonito e interesante que se haya tomado en cuenta un trabajo donde se cuenta una historia de México, en el ámbito espacial», agregó.
«México desde 1941 está involucrado en los temas espaciales ¿y quien sabe todas estas cosas? –se pregunta–, ¡pues nadie! La gente normal o los que estamos en otras cosas, no lo sabemos». Para el corto, buscó a varias personas que participaron en aquel entonces para entrevistarlos y la NASA le prestó material inédito de aquel tiempo para ponerlo en la película. Es así que parte de la historia fue por la que se acercó a la agencia espacial mexicana y a diferentes instancias para obtener más información que fuera adecuada para mostrarlo en el documental.
Lo más revelador de todo esto, es saber que desde niña, Elena siempre quiso hacer algo con la NASA, ya que le encantan todos los temas de la astronomía y estar viendo el cielo a cada rato. El haber sido reconocida por la NASA, acercó su visión a ese sueño que tuvo en su infancia.
Juanita sigue teniendo presentaciones especiales, ha estado en muchos festivales de México y Estados Unidos. La NASA se quedó con una copia de la película para su difusión. Para Elena todo esto ha sido muy sorpresivo, porque mucha gente les parece inspiradora.
Lo más revelador de todo esto, es saber que desde niña, Elena siempre quiso hacer algo con la NASA, ya que le encantan todos los temas de la astronomía y estar viendo el cielo a cada rato. El haber sido reconocida por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos, acercó su visión a ese sueño que tuvo en su infancia. «Logré hacer algo con ellos y si no logro hacer algo más -aclaró-, bueno, ya me quedo con esa satisfacción y la experiencia de haber participado y que nuestro trabajo sea parte de la historia, no sé si de su historia, pero sí de parte de la NASA».
Antes de terminar, Elena me dijo que en la vida hay que tener la garra para soportar y llegar, porque ésta es cada vez más compleja. Y enfatizó que esto no es solo en el mundo del cine sino en cualquier oficio, «pero depende de nuestra actitud, de a dónde queremos ir para saber a dónde vamos a llegar», puntualizó.
«Tener amor y pasión por lo que se quiere hacer, sin dejar de lado la paciencia y la disciplina», son los ingredientes indispensables para lograrlo.
El próximo sábado, 21 de febrero, a las 5 de la tarde, Elena Franco estára en Guadalajara, para armar un Cinedebate en el Cine Mayahuel. La película a comentar es un secreto que será revelado para los que asistan a verla. La información aquí.
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Ricardo Mandujano es declamador tiktokero en Caleidoscopio Poético y vaquero aventurero los fines de semana («dime vaquero, vaquero, vaquero, vaquero»). Es fanático de la serie El auto increlíble y un cinéfilo cinetequero. De día es un hombre de trabajo convencinal, pero de noche es El Sensacional Reportero Increíble.






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