RUMBO AL PREMIO OSCAR / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG
Una historia interesante aunque exagerada
Por Fernando Ramírez Ruiz

Marty Supreme (2025), de Josh Safdie, con guion del mismo Safdie, junto con Ronald Bronstein, me recuerda mucho a Uncut Gems, el anterior y genial largometraje de Josh Safdie codirigido con su hermano Benny.
Ahora ya dirigiendo solo, Josh nos presenta nuevamente la historia de un judío (subrayando todo lo posible que es judío) de Nueva York, que hará hasta lo imposible por conseguir dinero al mismo tiempo que tiene enredadas relaciones fuera del matrimonio, del suyo, como en Uncut Gems o del de ellas, como en este caso.
Como malabaristas jugando con varias pelotas a la vez. O como jugadores de ping pong capaces de contestar cualquier tiro. Y las dos películas con animaciones al inicio parecidas.
Pero la verdad Uncut Gems es mejor que Marty Supreme. Que es divertida sin duda, aunque uno puede quedarse bizco tratando de entender como fue exactamente que Marty y su amigo Wally desplumaron a los apostadores en un juego de ping pong o por qué Marty regresó de meses de gira internacional dando juegos de exhibición sin dinero. ¿Y por qué decía que era «biológicamente imposible» que hubiera embarazado a Rachel si sí la embarazó?
Ahora ya dirigiendo solo, Josh nos presenta nuevamente la historia de un judío (subrayando todo lo posible que es judío) de Nueva York, que hará hasta lo imposible por conseguir dinero al mismo tiempo que tiene enredadas relaciones fuera del matrimonio, del suyo, como en Uncut Gems o del de ellas, como en este caso.
Queremos que triunfen, que les vaya bien, porque le echan muchas ganas. Bueno y dice Marty que él es así porque de donde viene todos son así. Pues… puede ser. Además, para los que odiamos las películas lentas, esta es una historia con ese ritmo es chingón, aunque a veces nos quedemos con cara de what?
Marty Mauser es un ladrón, un político en potencia que sólo dirá la verdad por equivocación, capaz de sufrir cualquier humillación por dinero. Lo de besar al cerdo estaba menos pior que lo que dejó que le hiciera el Sr. Rockwell y sin embargo, Marty nos cae bien y Rachel, que se ve que es igualita a él, también.
Una cosa que noté es que el soundtrack es como raro, tanto las partes con coro y orquesta y el final con Tears for Fears. Lo de Public Image Ltd y New Order resulta sorpresivo, pero positivamente, uno no se imagina clásicos de los 80’s en una historia ambientada poco después de la segunda guerra mundial. Pero lo de «Everybody wants to rule the world», que es una canción épicamente buena, un pinche himno, buenísima, pero como que no viene al caso.
De hecho el final es mi principal crítica a Marty Supreme. O sea Marty se la pasa toda la película tras el billete y primero niega que el hijo de Rachel, a quien no le habló en 8 meses, sea suyo, y luego lo quiere dar en adopción y al final acaba sin dinero, pero en un mar de lágrimas viendo al bebé. Eso no parece un final épico sino un final forzado, como varias otras cosas en la historia, o sea, esa escena donde Dion avienta las pelotas por la ventana, ¿eso qué? o cuando Rockwell dice que es un vampiro y así por el estilo.
Tanto Marty como la película parece que andan en alguna droga, anfetamina o algo así. Que por cierto había mucho de eso al acabar la Segunda Guerra Mundial, pues se las daban a los soldados y muchos se volvieron adictos. Nótese que Marty nunca duerme y luego en ese mundillo de los salones de juego que frecuentaba., híjole no sé, no sé., como que podría haber un final con Marty en rehabilitación y Rachel lo va a visitar y le confiesa que su hijo no es de él sino de Ira, el marido, pero que no se preocupe porque le está yendo muy bien secuestrando perros.
O sea el Marty es la piel de Judas, le da risa que el hijo de Rockwell se murió, ¿pero exactamente en la última escena se vuelve bueno y se conmueve por su hijo? No, el Marty que nos habían presentado estaría pensando en cuanto lo iba a vender y lo que debería sonar es «Money, money», de Billy Idol.
Nunca nos cuentan como fue que cambió el personaje. La historia es como un buen subidón con final feliz, metido con forceps. Una película que se le podría ocurrir a alguien como Marty para sacar dinero. Una historia interesante aunque exagerada.
Podría contarla el mismo Marty, ya todo un gerente de la tienda de zapatos, y que cuando acaba, diciendo que al final dejó el ping pong porque se chingó la rodilla, voltea a ver al cliente y le pregunta si sí se va a llevar los zapatos o no, y entonces este le contesta: Papá, mi mamá me había dicho que eras superchorero, pero nunca creí que tanto y ahí sí, Marty llora, entra la música y ruedan los créditos.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.






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