CINISMO / TÓNICA REPLICANTE
Cuando la salvación es la condena
Por: Alberto Zúñiga Rodríguez

Polonia, principios de los años 90. El muro de Berlín ha caído en 1989, el capitalismo salvaje entra a empellones y una juventud desorientada busca algo a lo que aferrarse entre las ruinas del comunismo que gobernó por 40 años y las promesas de neón de Occidente, esas marquesinas de libertad y la oferta permanente de crecimiento económico.
En este caldo de cultivo perfecto para los falsos profetas aterriza El Cielo (Niebo. Rok w piekle), la nueva miniserie de HBO Max dirigida por Bartosz Blaschke. Este director polaco quien ya demostró una sensibilidad exquisita para tratar la discapacidad y el aislamiento en su aclamada película Sonata (2021), cambia de registro aquí para diseccionar otro tipo de aislamiento: el mental y espiritual impuesto por las sectas destructivas, en 6 trepidantes capítulos que corren como agua entre los dedos.
La Ficción vs. La Realidad: El caso de Bogdan Kacmajor
Para entender la magnitud de esta serie y su contexto, es imprescindible mirar más allá de la pantalla y mirar de dónde proviene. Aunque la ficción cambia nombres, la historia es una adaptación apenas velada de uno de los capítulos más oscuros de la crónica negra polaca reciente. La serie se basa en las memorias de Sebastian Keller, tituladas Niebo. Pięć lat w sekcie (El Cielo. Cinco años en la secta). El protagonista, interpretado con una vulnerabilidad dolorosa por Stanisław Linowski, es un alter ego del propio Keller, quien en la vida real fue un joven idealista que, buscando sanación y sentido, cayó en las redes de una comunidad en Majdan Kozłowiecki.
El villano de la función, el carismático y aterrador Piotr (interpretado por un Tomasz Kot en estado de gracia), es la encarnación ficticia de Bogdan Kacmajor. En la realidad, Kacmajor fue un curandero y místico que fundó La Congregación Cristiana de Curación por el Espíritu Divino o Zbór Chrześcijański Leczenia Duchem Bożym, comúnmente conocida como El Cielo o Niebo.
Aunque el libro sólo se encuentra disponible únicamente en polaco, no dudo que pronto -y derivado del impacto de esta serie- alguna editorial lo lleve a otros idiomas como el nuestro. Aquí el link de Amazon:
Los datos escalofriantes que la serie recoge de la realidad:
La anulación de la identidad: Al igual que en la serie, el verdadero Kacmajor despojaba a sus seguidores de sus nombres y documentos de identidad, asignándoles nuevos nombres «espirituales» (a menudo humillantes o infantiles).
Los matrimonios forzados: La serie retrata cómo el líder decidía quién se casaba con quién y cuándo debían consumar el matrimonio, un control biológico y emocional que Kacmajor ejerció férreamente sobre sus acólitos.
La dieta del hambre: Bajo la excusa de la purificación, la secta real sometía a sus miembros a dietas extremas, debilitándolos físicamente para anular su capacidad de resistencia psicológica.
El infierno en El Cielo
Blaschke acierta al no convertir la serie en un simple true crime sensacionalista. El Cielo es, ante todo, un thriller psicológico que se cocina a fuego lento, sin grandes pirotecnias visuales ni gráficos espectaculares. La dirección de arte recrea magistralmente esa atmósfera gris y opresiva de la Polonia de transición, donde las casas comunales decrépitas contrastan con la «luz» artificial que promete el líder.
Tomasz Kot (quien lo recordamos magistral también en Cold War de Pawel Pawlikowski en 2018) merece una mención aparte, su interpretación de Piotr evita la caricatura del villano de opereta, de cliché barato; este gurú es seductor, paternal y terroríficamente tranquilo. Es esa calma la que hiela la sangre, mostrando cómo la manipulación no siempre llega a gritos, sino a través de un abrazo que poco a poco te asfixia. No sobra decir tampoco, que el reparto en su conjunto, es magnífico.
La narrativa visual nos lleva de la mano en el descenso de Sebastian: desde los planos abiertos y luminosos de los primeros días en la comunidad —donde todo parece una utopía hippie cristiana y el amor pulula por el aire como elemento natural— hasta los encuadres claustrofóbicos y oscuros de los episodios finales, simbolizando el cierre de la trampa (el plano abierto de Sebastian de espalda que nos deja ver la altura del edificio donde se sitúa y cuyo movimiento nos recuerda a una prisión por las paredes que lo rodean, en pleno momento apoteósico de la trama, no tiene precio).
¿Cómo lograba Piotr llevar a la gente a su «Cielo»?
La serie arranca con un plano general en un movimiento de dolly-in que sigue a Sebastian y a su madre por unas escaleras que llevan a una iglesia de fondo. Inmediatamente después de unos segundos escuchamos la voz en off de Piotr que le dice a un acongojado Sebastian, bajo su seudónimo:
–Azrael, él no va a ayudarte. Áun puedes elegir. No hay vida fuera de El Cielo.
Ante las dudas de su hijo, visiblemente perturbado por esa voz que escucha, la madre le insiste en que tiene que entrar en la iglesia, le pide que piense cómo era su vida antes y le suplica en que es la única forma de dejar atrás lo que ha vivido (claro, al interior de esa secta). Lo convence y un sacerdote les abre la puerta.
Ella le dice que lo espera fuera y asistimos a una conversación donde el padre le expresa que Jesús siempre le escucha, que también fue traicionado, engañado, que su madre le ha hablado muy bien de él y él confiesa que ella le compartió que antes era un buen hijo (exacto, otra maquinaria de persuasión para «salvarle de los malos»).
Esta conversación es clave porque sobre ella se estructura la trama de esta mini serie de 6 capítulos estrenada el 26 de diciembre de 2025, en capítulos que se estrenaron semanalmente hasta finales del mes de enero de este año.
El arranque de El Cielo nos presenta una situación habitual de los jóvenes que se enfrentan a su destino. Sebastian no quiere entrar a la universidad a estudiar derecho, él quiere ser músico, cantante. Padece de unos dolores de espalda que nadie ha descubierto su origen; su padre lo abandonó a los 8 años y su madre le agobia, le presiona para que entre a la universidad, le asfixia, le produce dolores.
Piotr, por su parte, cura a las personas tan sólo con posar las palmas de sus manos por encima del cuerpo de los enfermos. En algún momento dado, Piotr «cura» a Sebastian y descubre sus puntos vulnerables (habilidades natas de cualquier embaucador de este tipo).
En el pueblo se ha corrido la voz de las habilidades de Piotr y las filas de enfermos le persiguen. Después de algunas secuencias, Sebastian –convencido por su gurú– ya también es un curandero y se adentra felizmente al precipio de su tragedia, como un inocente cordero que camino al matadero.
Uno de los mayores aciertos de El Cielo, es el contraste que es inevitable (como la propia comparación) entre lo que sucede en la secta y el modus operandi de la iglesia católica con que –desde el fanatismo– intentan rescatar al protagonista.
Naturalmente, propio del mundo perturbador de las sectas, Sebastian tiene que romper vínculos familiares, seguir las reglas absurdas del lugar y compartir morada con personas que no se encuentran bien del todo mentalmente (ex drogadictos, prostitutas, suicidas fallidos, ex convictos y algunos otros «apantallados» por las supuestas visiones de su pastor, como un inspector de policía que de ser la esperanza, se convierte en parte del problema).
Destaca de la serie las subidas y bajadas anímicas entre las que se debate Sebastian durante toda la serie. Gran acierto el de mostrar el postrauma de formar parte de una secta.
Además del suspenso estructurado con mucha precisión –de la mano del guionista Jakub Korolczuk– encontramos un tórrido romance entre Sebastian y a quien Piotr designará como su esposa y posterior madre de su hijo, Aneta, interpretada también con mucha astucia por parte de Zofia Jastrzebska.
Es célebre sin duda, la forma en que el líder de la secta la capta. Aneta tenía todo menos el amor de sus padres y sobre ello se tira como un vampiro al cuello de sus víctimas en el capítulo dos (una vez que fuimos testigos de la relación de Aneta con sus padres: la pequeña rebelde sin amor).
El cierre
El Cielo es una advertencia brutal sobre la fragilidad de la psique humana y la necesidad de pertenencia. No es una serie fácil de ver; la violencia psicológica es constante y palpable. Sin embargo, es un visionado necesario que arroja luz sobre cómo los depredadores emocionales se disfrazan de salvadores.
Blaschke confirma que es uno de los directores polacos más interesantes del momento, capaz de transitar de la esperanza de Sonata al infierno de El Cielo con igual desenvoltura.
Para profundizar en el tono y la atmósfera que Blaschke y el elenco han creado, recomiendo ver este material donde el director y el protagonista comparten sobre el proceso creativo detrás de esta dura historia:
Este video es relevante porque ofrece una mirada detrás de cámaras con el director Bartosz Blaschke y el actor Stanisław Linowski, permitiéndote ver el contraste entre los actores reales y la oscura realidad que recrean en la serie.
Sin proponerlo, o quizá sí deliberadamente, uno de los mayores aciertos de El Cielo, es el contraste que es inevitable (como la propia comparación) entre lo que sucede en la secta y el modus operandi de la iglesia católica con que –desde el fanatismo– intentan rescatar al protagonista.
Destaco dos momentos. Cuando Aneta busca a su madre y se encuentra con una mujer conversa fanatizada, con una realidad increíblemente absurda. Por otro lado, cuando la madre de Sebastian, apoyado por el cura, apedrean la casa de la secta, con afán salvador.
Otras películas y series que dialogan perfectamente con la serie de Blaschke
Como complemento a la reseña de El Cielo, y si resulta interesante profundizar en cómo el cine ha diseccionado la psicología del adoctrinamiento y la pérdida de la identidad, comparto acá una selección de títulos ad hoc. Estas películas y serie dialogan perfectamente con la serie de Blaschke, explorando desde el carisma del líder hasta el terror a plena luz del día.
Martha Marcy May Marlene (2011) – El trauma post-escape
Mientras esta serie polaca se centra en la estancia dentro de la secta, esta película protagonizada por una brillante Elizabeth Olsen explora la paranoia y la fractura mental después de escapar. Muestra con crudeza que salir físicamente no significa haber escapado mentalmente. Algo que comparten ambas producciones.
The Master (2012) – El retrato del líder
Al ver la magnífica interpretación de Tomasz Kot como el líder manipulador, inevitablemente viene a la cabeza el gran Philip Seymour Hoffman en esta obra maestra de Paul Thomas Anderson. Ligeramente inspirada en los orígenes de la Cienciología, disecciona la relación simbiótica y tóxica entre un maestro carismático y un alma perdida (Joaquin Phoenix) que busca desesperadamente una guía.
Midsommar (2019) – El terror a plena luz del día
Ari Aster rompe el cliché de las sectas oscuras y encapuchadas. Aquí, el horror ocurre bajo un sol radiante y entre flores. Es fundamental para entender cómo las sectas se aprovechan de la vulnerabilidad emocional (un duelo, una ruptura) para ofrecer una «familia» alternativa que absorbe hasta anularte.
Colonia (2015) – La realidad histórica
Al igual que la serie de Blaschke, esta película se basa en hechos reales: la Colonia Dignidad en Chile. Muestra una estructura sectaria que operaba como un estado dentro de otro estado, mezclando fanatismo religioso con tortura política. Ideal si buscas el enfoque de thriller histórico basado en crímenes reales. Con un triángulo de interpretación inigualable: Emma Watson, Daniel Brühl y Michael Nyqvist.
Dos clásicos que no pueden faltar: The Wicker Man (El hombre de mimbre, 1973) y El evangelio de las maravillas – de Michoacán para el mundo
La primera es la madre del folk horror, la historia de un policía que llega a una isla remota buscando a una niña desaparecida y se encuentra con una comunidad pagana. Es magistral en mostrar el choque entre la lógica del mundo exterior y la lógica interna, perfectamente coherente pero letal, de una comunidad cerrada.
La segunda, es una película Basada en la historia real y vigente de la comunidad-secta religiosa michoacana asentada en la zona de tierra caliente (Turicato) en 1973, conocida como la Nueva Jerusalén, el director mexicano Arturo Ripstein, junto a su pareja, la guionista Paz Alicia Garciadiego crearon su propia versión de este singular hecho en 1998.
Y para cerrar con algo reciente y otra gran mini serie, pero documental
El juramento (2 temporadas, 12 episodios; 2020). Una docuserie que sigue a un grupo de personas que se unieron al grupo de superación personal NXIVM y su líder, el psicópata Keith Raniere, denunciado y preso por tráfico sexual desde 2018 y condenado en 2020 a 120 años de prisión.
Posdata
Charlando sobre este fenómeno de las sectas y después de haber terminado la miniserie que originó este texto, mi esposa (psicóloga-terapeuta) me compartió que en Barcelona existe una -o varias- clínicas que se especializan en este tipo de apoyo psicológico. Haciendo una pequeña indagatoria di con una de ellas. Quizá pueda ser útil para quienes estén sufriendo este tipo de violencia y/o sean -o hayan sido- víctimas de ello, se llama Miguel Perlado. La puedne conocer aquí.
C

Alberto Zúñiga Rodríguez es cineasta y un obrero fílmico nacido en el rancho de las balas perdidas -fílmicas- Morelia, Michoacán. Ha dirigido los largometrajes Rupestre (2014), En la periferia (2016) y Emiliana Gat-alana (2023). Vive en Barcelona desde el 2022 donde conduce y produce el cinepódcast Tónica Replicante.






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