CINISMO / RUMBO AL OSCAR
Mejor soñar pero despiertos en el bosque de la imaginación (cinematográfica)
Por Fernando Ramírez Ruiz

Hamnet (Estados Unidos-Reino Unido, 2025) dirigida por Chloé Zhao, con guion de la misma Zhao y Maggie Farrell, nos presenta constantemente imágenes de árboles, donde la madre de Hamnet aparece por primera vez entre las raíces de un árbol y más adelante se dice hija de una bruja que salió del bosque, igual que su madre y que la madre de ella.
Después vemos a su marido, William Shakespeare, ensimismado viendo un bosque pintado como escenografía para la primera presentación de Hamlet, que según se nos dice era el mismo nombre en ese entonces que Hamnet, su hijo.
La película se basa en una teoría según la cual, Shakespeare escribió esa obra tras la muerte de Hamnet a causa de la peste bubónica –o peste negra–. Es conmovedor pensar que Shakespeare escribió una especie de Taj Mahal de palabras, en memoria de este hijo, que no fue príncipe de Dinamarca como Hamlet, quien muere pidiendo que se cuente su historia al mundo.
¿Será que Shakespeare escribió Príncipe de Dinamarca en lugar de Príncipe de su Corazón para no dirigir la atención a si mismo? ¿Y entonces la peste es lo que aparece como veneno mortal en la obra?
Y como dice el famoso soliloquio de Hamlet, ese que empieza con «Ser o no ser, esa es la cuestión», ante el dolor y el sufrimiento muchas veces si no se escoge la muerte es por no saber que nos espera ahí. «Morir es dormir… y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos».
La película presenta la ficción como un bosque, pero un bosque reflejo de la naturaleza y de la vida y que por lo tanto se puede poblar con los muertos.
Y como dice el famoso soliloquio de Hamlet, ese que empieza con «Ser o no ser, esa es la cuestión», ante el dolor y el sufrimiento muchas veces si no se escoge la muerte es por no saber que nos espera ahí. «Morir es dormir… y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos».
Así que mejor soñar pero despiertos en el bosque de la imaginación, en donde Shakespeare pone a su hijo a luchar con una espada, como Hamnet quería hacerlo, y en donde su esposa, llamada aquí Agnes Hathaway (aunque parece que realmente se llamaba Anne y que curiosamente se cree es pariente remota de la famoso actriz), puede ver a su hijo sonreir al desaparecer en el escenario, en una toma que es reflejo de cuando Agnes aparece en un árbol.
Aunque en realidad su intención al ir a Londres al estreno era ver si su marido le ponía el cuerno o por qué demonios estaba tan interesado en el teatro, en lugar de estar devastado como ella llorando su pérdida, acaba descubriendo y compartiendo del remedio de su marido para el sufrimiento.
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Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.






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