CINISMO / OBITUARIO

Por Mariano Morales

El día ha llegado y el trombón quedó suspendido en el aire como una pregunta en sábado sin respuesta, habrá que hablar de Willie Colón no como quien enumera méritos, sino como quien recuerda un incendio, porque Willie no tocaba el trombón, lo convocaba.

Le arrancaba un bramido de barrio, un latido con esquinas, un vapor espeso que salía de las bocinas como si la ciudad estuviera respirando metales. En sus manos, el sonido era ladrillo caliente y sudor compartido; era una crónica cantada donde el asfalto aprendía a bailar.

Hoy es el día en que su nombre se vuelve eco, no será un silencio, sino una esquina que sigue sonando a medianoche. Será un trombón que todavía respira en las manos de otro músico, como si la historia se negara a cerrar los ojos, porque hay artistas que mueren y hay otros que se quedan vibrando en el aire.

Junto a Héctor Lavoe, El Malo del Bronx levantó catedrales de salsa que no tenían vitrales sino humo, no tenían santos sino sobrevivientes. Y bajo el sello ardiente de Fania Records, convirtió el dolor migrante en ritmo invencible. Cada disco fue un manifiesto con clave y trombón, una carta escrita con saliva y bronce.

Hoy es el día en que su nombre se vuelve eco, no será un silencio, sino una esquina que sigue sonando a medianoche. Será un trombón que todavía respira en las manos de otro músico, como si la historia se negara a cerrar los ojos, porque hay artistas que mueren y hay otros que se quedan vibrando en el aire, como una nota larga que se rehúsa a caer.

Mariano Morales mejor conocido como EME, es un escritor de servilletas, cronista de las causas pérdidas y poeta del mítico colectivo Escuadrón de la Muerte S.


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