CINISMO / A SMILE ON THE DOG
Sobre una película extraordinaria de Paul Thomas Anderson
Por Fernando Ramírez Ruiz

¿Quiénes se están enfrentando realmente en Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson? ¿La derecha racista contra la izquierda revolucionaria o más bien tenemos de un lado una derecha más hipócrita que racista, o sea que se dice racista sólo cuando le conviene? Es un viejo tema que se ha visto en el cine en películas como Ciudadano Americano X, en la que el protagonista descubre que los líderes de su pandilla de supremacistas blancos hacen negocios con las pandillas chicanas cuando a él ni siquiera le permiten hablar con ellos.
Recientemente en La Desaparición de Josef Mengele, la película francesa-alemana-uruguaya-mexicana sobre el famoso criminal de guerra nazi Josef Mengele, vemos que éste acabó casado con una brasileña que no era muy blanca que digamos. De hecho Mengele que no deja de escupir ideas racistas durante toda la película acaba teniendo un cuñado negro y él mismo ni siquiera era tan blanco.
En el caso de Una batalla tras otra (EUA, 2025), el personaje de Sean Penn, el Coronel Lockjaw, que por cierto la actuación de Penn es sublime, es un racista que sueña con pertenecer al grupo de los «cazadores navideños», un cónclave secreto de racistas inveterados, pero tiene un cadáver en el clóset o mejor dicho una hija mulata en algún lado, porque le encantan las negras.
¿Quiénes se están enfrentando realmente en Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson? ¿La derecha racista contra la izquierda revolucionaria o más bien tenemos de un lado una derecha más hipócrita que racista, o sea que se dice racista sólo cuando le conviene?
Es un tema muy actual ahora que hay en Estados Unidos un presidente que está en la cama con los racistas, pero por otro lado hace grandes negocios personales con los árabes y le ofrece «visas doradas» a cualquiera, sin importar su color, que pague un millón de dólares por ellas y además dos de sus tres esposas han sido extranjeras.
Supongo que el mensaje detrás de estas películas puede resumirse como: «Es el dinero estúpido»: Detrás del racismo y del movimiento antiinmigrante hay intereses económicos.
Y Una batalla tras otra, además de ser una película divertida, entretenida y original, parece haberse adelantado un poco al tiempo, sólo lo suficiente para estrenarse en el momento justo, pues se empezó a rodar en 2024, todavía durante el gobierno de Biden, antes del regreso del azote naranja que ha hecho que el panorama de enfrentamiento y represión que vemos en la película no parezca exagerado.
¿Cómo le irá a esta película en los Premios Oscar? Será interesante ver la ceremonia y ver qué trato recibe esta película extraordinaria.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.





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