CINISMO / MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE 79

Por Fernando Ramírez Ruiz

Caso 137, de Dominik Moll (Francia, 2025), es una fría, lógica, casi diría que burocrática descripción de un caso de abuso policiaco, que es interesante aunque no creo que pueda llegar a ser la película favorita de nadie. Aunque quien sabe, hay hasta a quienes les apasionan las matemáticas. De lo que no tengo duda es que esta película se puede calificar como kafkiana.

Kafka tiene relatos así: Totalmente fríos, lógicos y uno de sus temas favoritos era la burocracia. De hecho el título mismo de la película es burocrático, más aún el original francés «Dossier 137» que realmente quiere decir algo así como archivo o expediente 137.

Entonces Stephany trabaja en asuntos internos de la policía francesa y le toca investigar el caso de Guillaume Girard, un tipo de 20 años al que la policía le reventó la cabeza con un arma que dispara unas como pelotas muy duras. Esto me sorprendió, no imaginé que la policía de un país civilizado usara semejantes armas para controlar multitudes. Guillaume no murió pero le fracturaron el cráneo y quedó con graves secuelas. Y la historia está basada en un caso de la vida real sucedido durante las protestas de los chalecos amarillos en Paris en diciembre de 2018.

Fría y objetivamente Caso 137 presenta los puntos de vista de policías y manifestantes, así como de los familiares y amigos de Guillaume. Aunque de él no tanto porque quedó mucho tiempo sin poder hablar y lo que vemos gracias a la fría y lógica objetividad, es que la racionalidad fría nomás no alcanza. Para empezar Stephany nunca habría encontrado el video en donde se ve a los polis vestidos de civil que le dispararon a Guillaume, sino fuera porque se apasionó por el caso. Esto porque resultó que Guillaume era de su mismo pueblo y la mamá de él había cuidado de la suya alguna vez que estuvo enferma.

En una escena de la película, Stephany está visitando a sus padres y su mamá se pone a ver videos de gatitos. El papá le dice que ve demasiados videos de gatitos, que se distrae mucho y no piensa en cosas importantes como la democracia que va a morir si la gente sigue distraída con gatos.

Pero Stephany no le avisó a su jefa de esta relación entre ella y la víctima lo que fue contra las reglas, o sea que a Stephany, policía de policías, le pasó lo mismo que a muchos de los policías de a pie que investigaba: Le ganó la pasión.

Y de todos modos no sirvió de nada, pues a los policías que le dispararon a Guillaume no les pudieron presentar cargos porque fueron dos quienes dispararon y no se supo cual exactamente le atinó a la cabeza de Guillaume, así que no se les pudo acusar.

Caso 137 presenta a las leyes algo inútil por partida doble. No sirve para castigar a los policías que rompen la ley, pero tampoco para controlar a los que están en el otro bando contra los policías, pues durante las manifestaciones tuvieron que desplegar policías de civil «para salvar la república». ¿Y para qué servirá que vayan de civiles, si no es para que no se les pueda identificar si rompen alguna ley? No parece que sea para poder pasar desapercibidos pues con las armas y equipo que cargan es obvio que son polis.

En una escena de la película, Stephany está visitando a sus padres y su mamá se pone a ver videos de gatitos. El papá le dice que ve demasiados videos de gatitos, que se distrae mucho y no piensa en cosas importantes como la democracia que va a morir si la gente sigue distraída con gatos.

Al final Stephany, que ya ha sido separada del caso de Guillaume, se pone a ver videos de gatitos y su hijo se ve que la juzga severamente por eso, como si esperara que en vez de ponerse a ver felinos con su mamá se pusiera a pensar en los cambios necesarios a la ley para que ahora si funcione. O alguna otra locura semejante.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


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