A VECES ME DESPRECIO

¿Alguien se acuerda de U2?

U2 tocará el martes 3 y miércoles 4 de octubre en el Foro Sol del Autódromo Hermanos Rodríguez, para celebrar tres décadas de la salida de este disco, parteaguas en la historia del grupo. Mientras tanto Félix se puso sentimental y recuerda sus años broncos en Tultilán y Tlanepantla.

Por Félix Morriña

U2

Cuando me enteré de la noticia —hace poco más de un mes— de que el legendario grupo de rock irlandés U2 vendría de nuevo a México, les juro que no sentí nada, ni me llamó poderosamente la atención, ni nada de nada, ya he visto a esta nodal agrupación contemporánea en varias ocasiones.

Al paso de los días, semanas, al volver a escuchar el memorable álbum “The Joshua Tree” (1987), en casete original con todo y “booklet”, como he venido acostumbrándome en recientes semanas, se me empezaron a doblar las piernas del recuerdo, de cuando ese disco era mi álbum de cabecera, y de cuando en verdad creíamos que U2 era la banda más importante sobre la faz de la tierra.

No voy a negarlo, pese a dejar de escucharlos por años, comencé a ver en YouTube los conciertos en distintas ciudades de los Estados Unidos, de la gira “U2 The Joshua Tree Tour 2017”, donde el cantante, guitarrista, armoniquista y compositor, Bono; el seis cuerdas, tecladista y coros The Edge; el bajista Adam Clayton y el baterista Larry Mullen Jr, lucen su experiencia sobre el escenario, en el que manejan con sutileza a las masas y emplean la destreza que te dan los años para echártelos al bolsillo con tranquilidad.

U2 tocará el martes 3 y miércoles 4 de octubre en el Foro Sol del Autódromo Hermanos Rodríguez, para celebrar tres décadas de la salida de este disco, parteaguas en la historia del grupo. Tendrán como telonero especial al británico Noel Gallagher (ex líder guitarrista y compositor de Oasis), quien viene con su actual agrupación High Flying Birds, que ya vinieron y les fue bien, esperemos que repitan la experiencia.

Rememoro, cuando melancólico, “Running to stand still”. Con esa rola, una amiga y yo nos metíamos drogas duras en las desoladas calles del barrio, por las noches sin iluminación, salvo la que nos brindaba la media luna. Nunca hubo besos, pero nos salvábamos la vida.

Al momento de ver el listado de canciones del “The Joshua Tree”, cada una de las canciones me recuerdan historias muy específicas: con “When the streets have no name”, me sitúo en la colonia Benito Juárez donde crecí en el mexiquense municipio de Tultitlán, cerca del Reclusorio Barrientos, cuyas calles sin pavimentar carecían de nombre alguno. Ni la policía podía entrar a buscarnos; con “I still havent’ found what a looking for”, la eterna necesidad de encontrarnos sin éxito. Esta canción góspel prefería cantarla desde mis adentros en las misas de la iglesia del barrio, que las cantatas del padre de la localidad.

¿Qué decir del rotundo éxito “With or without you”? Con esa rola caminaba por horas por el fraccionamiento Valle Dorado de Tlalnepantla para seguir a la que meses después sería uno de mis primeros amores. Esos ojos verdes esmeralda me marcaron como la canción. Cuando me ponía muy heavy, muy ebrio de música, ponía a todo volumen en mi casetera portátil, con audífonos de por medio para no molestar a nadie, “Bullet the blue sky”.

Rememoro, cuando melancólico, “Running to stand still”. Con esa rola, una amiga y yo nos metíamos drogas duras en las desoladas calles del barrio, por las noches sin iluminación, salvo la que nos brindaba la media luna. Nunca hubo besos, pero nos salvábamos la vida. De la pieza “Red hill minning town”, sólo alcanzo a pensar en los días que me la pasaba tirado en la cama bebiendo litros de jugos tras resacas interminables.

Al poner en la casetera del estéreo “In God’s country”, la piel se me eriza, porque esta rola de plano me pone a bailar de puntitas. Es de lo mejor que he escuchado a cualquier hora del día. De la emoción destapo un litro de mezcal “Buxo” y lo disfruto a todo lo que da. Brindo por los amigos muertos en batalla laboral, por sobredosis, porque les llegó su hora y se nos adelantaron. ¡Salud camaradas! ¡Algún día, algún día!

Las últimas rolas del disco en cuestión: “Trip through the wire”, “One tree hill”, “Exit” y “Mothers of the disappeared”, las escucho con paciencia a 30 años de distancia y les encuentro mucho sentido sociopolítico y cultural que antaño. Las añoro por su contenido, pero entonces no me pegaron tanto como ahora. Les doy su lugar en mi historia.

Algo que deben saber, queridos lectores, es que la gira no sólo contempla el contenido de “The Joshua Tree”, sino que U2 hace una selección de temas acordes a la temática del disco aniversario y nutre a cabalidad el show de dos horas. Les recomiendo ver el concierto de la mencionada gira, del 3 de junio, del presente año en el Chicago Soldier Field, donde se darán cuenta que U2 se remontó a sus inicios austeros, donde la música predomina por encima de la parafernalia escénica. La mitad del show es así y la otra rememora, como debe, la escenografía del “The Joshua Tree”, con ese mítico árbol del desierto de Mojave, California.

No queda más que esperar la fecha y vernos por ahí. ¡Salud! ©

*Versión cínica de la columna Silencios Estereofónicos de Félix Morriña, publicada en el diario Impulso.

Félix Morriña
Dandy, pero punk.

Félix Morriña es periodista y promotor cultural. Columnista en ImpulsoSemanario Punto Revista Ágora. “Este oficio sí es para cínicos”, podría ser el título de su libro de crónicas culturales.

@fmorrina

 

 

“The Joshua Tree” en el Chicago Soldier Field