COBERTURA CÍNICA DEL FICG 38

¡Llévenla al baile!

Nunca he entrevistado a Karla Souza, me hubiera gustado haber podido conversar con ella -lo más cerca fue cuando rumbo al escenario le alcancé a expresar: «¡Gran actuación en tu película La Caída!»-; tampoco puedo decir que he sido su fanático, pero en esta edición 38 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, todo un día apareció en mi vida como una estrella fugaz que trasciende en esta crónica cínica del FICG 38 que hoy termina, con el anuncio, por cierto, de que por primera vez la premiación de los Arieles será fuera de la Ciudad de México, precisamente aquí, en Guadalajara, tal vez ahí volvamos a coincidir, una vez más, Karla Souza y yo.

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Karla Souza con «S» y la periodista Naomi Salgero. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras.

Hay estrellas del cine que llegan a la vida de uno de maneras chuscas, inesperadas, son fugaces pero al final trascienden. Así me pasó con Karla Souza, aquella actriz que recuerdo haber visto en el taquillazo mexicano Nosotros los nobles, comedia que refleja -sin querer queriendo- el clasismo mexicano en el que estamos inmersos en México y que fue filmada por «el junior» Alazraki por allá del 2013.

Luego de ese momento fílmico, Souza se volvió un rostro del espectáculo mexicano que era superficial como su personaje «Barbie Noble», después vinieron sus denuncias públicas de abuso sexual por parte del productor Gustavo Loza y el quiebre con Televisa, ese rostro tomó otra expresión, pero yo no puse demasiada atención al respecto.

En el catálogo del FICG 38, está una película que se llama La caída, es uno de los seis largometrajes que forman parte de la sección Funciones especiales que es, según el mismo festival, «una probadita de películas variadas en contenidos, ideas y formas de hacer cine, que se comparten con el público. Funciones más que especiales», subraya.

Un poco más allá del medio día del domingo 4 de junio, yo me encontraba afuera del Hotel Fiesta Americana de Guadalajara, esperando abordar una camioneta que me llevara para la Cineteca FICG, lugar donde se desarrolla desde el sábado, 3 de junio y hasta el viernes 9, la edición 38 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Ahí la joven historiadora Nayeli Esmeralda, quien reporta para su sitio http://www.alquimiastudium.com, me saludó y nos fuimos conversando durante ese largo trayecto.

Nayeli, por cierto, viene del Estado de México, de Ecatepec, concretamente, y esa fecha del domingo, 4 de junio, seguro fue importante para ella porque ya quedó para la historia como aquel día en que al fin el PRI perdió en su estado, luego de permanecer por casi 100 años en el poder y por si fuera poco, éste fue «arrebatado» por una mujer morena a los hombres blancos, con perfil de galanes de telenovela, así como lo fue Enrique Peña Nieto o su primo Alfredo del Mazo, el último góber priista que seguro acabará pasando a una embajada a las órdenes de su nuevo jefe, el licenciado Andrés Manuel. Ya lo dijo Brozo, que mientras «el PRI fue el cáncer de México, Morena es la metástasis, ¡Óraleee!»

Llegamos a la Cineteca, Nayeli y yo, mientras le invito una cerveza me entero de la muerte de Ricardo Rocha, periodista que por mucho tiempo lo escuché y vi en su Detrás de la Noticia, la agencia informativa donde un día quise participar pero no pasé la entrevista de trabajo, ni modo. Admiré mucho su trabajo televisivo, los reportajes, sus columnas, de pronto tal vez un poco impostado en su forma de hablar, pero sin duda alguien que sumó para tener medios y periodistas que ahora tienen espacios críticos en medios electrónicos y escritos. No así su hijo periodista, Jorge Armando Rocha, zalamero de la 4T.

Apunto de brindar, Nayeli y yo, por el gusto de vernos en tan importante certamen fílmico, llegó la otra joven periodista Naomi Salguero y nos dijo: «¡Miren qué me encontré!». Y nos mostró el gafete de la mismísima ¡Karla Souza! Pues resulta que la mañana de ese domingo hubo una charla con el nombre de «Nosotras en el cine», donde además de ella, estuvieron la productora Mónica Lozano, la actriz y guionista María Renée Prudencio, entre otras. Y ahí estaba tirada la acreditación de la susodicha que Naomi recogió para intentar devolvérsela a su dueña.

Ya sentadas Naomi, Nayeli y yo, para poder beber nuestras cervezas, nos dimos cuenta que el gafete de aquella que recién dijo que fue discriminada en Hollywood por ser una mujer de color, ya que a las actrices mexicanas allá se les paga menos (así lo contó en el mes de abril pasado durante un podcast de Roberto Martínez), me percato que esa identificación tenía escrito mal el nombre de Karla Souza, en lugar de «z» había una «s». Entonces pensamos que tal vez esa fue la razón por la que la tildada como «white mexican», había extraviado ese plástico horrible, pero bueno a éste que escribe también le pasó que la acreditación se le cayera dos veces en dos días del festival y que también mi nombre estuviera incompleto faltando Antonio, que podrán decirme como quieran, pero sí detesto que escriban mi nombre como José Monterrosas, cuando soy José Antonio, José Antonio Monterrosas Figueiras. Podemos decir, eso sí, que los errores no discriminan a nadie en este festival.

Al final nos tomamos unas fotos con el gafete para subirlas al Facebook y el Instagram, preguntando si acaso la gente nos podía ayudar a saber quién era esa Karla Souza con «s». Los comentarios comenzaron a caer en redes sociales.

Nos terminamos la cervezas y nos fuimos al Pitchin Formativo de Industria, donde nos bebimos unos cocteles con whisky, jugo de arándanos y agua mineral, mientras veíamos cuatro proyectos de los que yo destacaría los últimos dos que son: Los vaqueros de Kalevala, una historia sobre vaqueros fineses en Coahuila y Comedia de una viuda, sobre la vida de la madre de la cineasta que perdió a su marido, siendo ella muy joven.

Entre pláticas y brindis avanzó el día, luego nos fuimos a la sala 2 de la Cineteca para ver finalmente a Karla Souza en La Caída, donde, finalmente, Naomi le devolvería el gafete perdido a la actriz y yo la grabaría un Tiktok, pero se acabó la pila del celular así que nada fue como lo habíamos planeado.

En la presentación de la película se encontraba el escritor cultural -con lentejuela- Nicolás Alvarado, quien conversó junto con María Renée Prudencio antes de la exhibición de La caída. Como es evidente yo tenía un prejuicio con la actriz Karla Souza hasta que vi esta película coproduccón México-Argentina, película dirigida por Lucía Puenzo, y que es realmente un trabajo fílmico muy profundo y depurado sobre un tema muy duro como es el abuso sexual y de poder de los entrenadores a sus deportistas de alto rendimiento. En este caso con una clavadista llamada Mariel, que está apunto de realizar su sueño olímpico pero que para ello, se enfrenta a un infierno destapado cuando una adolescente clavadista llega a sustituir a su pareja en los clavados tras sufrir una lesión. El entrenador realiza cosas con esa adolescente de 14 años que llevan a Mariel a hacer consciente terribles prácticas que sufrió con ese entrenador cuando tenía la misma edad de la ahora joven compañera.

Al final de la película yo me cimbré con tantas emociones en el cuerpo, intenté escuchar lo que decía Karla Souza, mientras recodaba El Cisne negro de Darren Aronofsky de una bailarina encarnada por Natalie Portman, que tras las exigencias del mundo del ballet, la locura bailaba con ella; alguien más recordó la serie documental sobre las gimnastas estadounidenses que fueron víctimas de los abusos del doctor Larry Nassar de la Federación de Gimnasia de EE. UU.

Nayeli hizo una pregunta sobre cómo ha aceptado el feminismo esta película, Naomi mientras tenía algunas lágrimas en los ojos, alcanzó a entregar el gafete a la gente que venía con Karla Souza, pues la actriz luego de la intensísima charla con el público, salió volada por la puerta de emergencia de la sala.

Durante ese día de festival hubo cervezas, cocteles, lo que nos faltaba era la champaña que al salir de la sala nos regalaron, ya que fueron patrocinadores los de Moet, tuvimos que dejar escondida debajo de un puente porque no nos dejaron pasar con esa pequeñas botellas a la fiesta de la industria, que fue en el galerón llamado Guanamor, donde de nuevo estaba Karla Souza entre el gente que escuchaba a Los Rabiosos del Norte.

En algún momento de la noche, cuando todo era euforia, de mi libreta arranqué una hoja con un recado para Los Rabiosos del Norte: «¡Qué pase a bailar Karla Souza y Arcelia Ramírez al escenario!». Los del grupo que prendieron a la gente con sus covers «rockteños» se fueron, pero volvieron al escenario para tocar unas cuantas más y cuando comenzaron a tocar «el Sonidito», le hice una señal al cantante para que no se olvidara de mi trozo de papel, entonces lo sacó de la bolsa del pantalón y dijo: «Aquí me dicen que pase a bailar Karla Souza», entonces el público la ovacionó y comenzó a grita el nombre de la actriz, Souza cruzó el público, pasó por un lado mío, pues yo estaba casi frente al escenario, y subió a hacer el sonidito en el teclado del grupo, primero un tanto dudosa pero luego el 1,2,3 de la rola comenzó, poniendo a bailar a la actriz con el cantante. Un éxito esa noche.

A la mañana siguiente mi querida periodista Sandra Lucario, con la que he pasado grandes momentos en otras ediciones del FICG y ahora no estuvo por acá, me etiquetó en una publicación del Instagram de la revista Quien preguntándome sorprendida: «¡Cómo que te perdiste esto @cinicoyreplicante!». Mi respuesta fue: «@sandra.lucario ahí estuve en primera fila, ¿quién crees que pasó el papelito para que subiera a bailar? Jajaja…»
y Los Rabiosos del Norte lo confirmaron: «Así es compadre, el crédito es tuyo. Bien ahí !!»

Sandra compartió ese baile de la actriz en que lo compararan con el de Anne Hathaway en la Semana de la Moda con Lady Marmalade, «Nunca había visto a Karla Souza tan feliz y me encantó cómo bailó, más que @cinicoyreplicante haya sido la mente maestra detrás de todo esto». A veces nos toca ser héroes sin capa.

Diego Enrique Osorno, Columba Vértiz y Ausencio Cruz, luego de la proyección del documental sobre Paco Stanley. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras.

Nunca he entrevistado a Karla Souza, me hubiera gustado haber podido conversar con ella -lo más cerca fue cuando rumbo al escenario le alcancé a expresar: «¡Gran actuación en tu película La Caída!»-; tampoco puedo decir que he sido su fanático, pero en esta edición 38 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, todo un día apareció en mi vida como una estrella fugaz que trasciende en esta crónica cínica del FICG 38 que hoy termina, con el anuncio, por cierto, de que por primera vez la premiación de los Arieles será fuera de la Ciudad de México, precisamente aquí, en Guadalajara, tal vez ahí volvamos a coincidir, una vez más, Karla Souza y yo.

Por el momento como diría el clásico:»Lás-ti-ma-Mar-ga-ri-tooo!», ese personaje del perdedor mexicano realizado por Ausencio Cruz en la televisión mexicana del siglo pasado, a quien saludé ese mismo domingo, en los pasillos de la Cineteca de Guadalajara, al lado de la periodista Columba Vértiz, y con quien tenemos proyectos cinematográficos que realizar. Esperen noticias de Margarito, mientras tanto como Karla Souza: «»Llévenlo al baile!»

C

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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