Hace tiempo que no sabía de Marco Levario Turcott, el director de la Revista Etcétera, hasta que llegó esto de los plagios de la tesis de Xóchitl Gálvez. Y no sabía de él porque un día, como cadenero de antro –panzón pero mamado-, me echó de sus Facebook con el argumento de: «Te eliminé de mis contactos porque, como he dicho en público, depuro a quienes no interactúan, no fondean o ni comparten nuestros materiales». Aquí la historia.

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

I

Hace tiempo que no sabía de Marco Levario Turcott, el director de la Revista Etcétera, sobre todo luego de que como cadenero de antro –panzón pero mamado- me echó de su Facebook con el argumento de: «Te eliminé de mis contactos porque, como he dicho en público, depuro a quienes no interactúan, no fondean o ni comparten nuestros materiales». De eso ya algunos años.

Recuerdo que le escribí un tanto sorprendido, el 21 de enero de 2017, por medio del chat, cuando me di cuenta que ya no estaba en la lista de sus contactos, «¿estará bien el maestro Levario Turcott?», me pregunté. Así que me dispuse a mandarle un mensaje:

-“Saludos, Marco, veo que ya no estamos en contacto por aquí (en Facebook) y me estoy perdiendo de post interesantes. Ojalá reanudáramos comunicación por aquí y pronto haya oportunidad de conocernos. ¡Recibe un fuerte abrazo!”

Entonces Levario Turcott me respondió:

-“Saludos. Noté que dejaste de interactuar en mi muro y no quise estorbar para tu cantidad de contactos. Saludos”.

Le contesté, sorprendido, pensando que era una broma:

-“Una disculpa por estorbarte, Marco. Ojalá pronto haya oportunidad de saludarte en persona. Abrazo fuerte!”

Ni tardo ni perezoso reviró, tal vez un tanto benevolente o haciéndose el gracioso, mientras escribía otra nota de esas que le gustan sobre ética periodística:

-“Es al revés, soy yo quien creo que lo estaba haciendo. Abrazos”.

Cerré la conversación, de manera gentil, pensando que en verdad era un chistorete de Levario:

-“Ya nos tocará estorbarnos en algún pasillo de este vida. ¡Otro abrazo!”

Pasaron los meses, creo que me volvió a aceptar entre sus contactos.

El 4 de abril de 2017 con la noticia de la muerte del intelectual italiano Giovanni Sartori, escribí una nota donde cité parte de un texto de Levario Turcott, publicado en la Revista Etcétera, llamado “Las limitaciones de Sartori para comprender la televisión”. Me pareció oportuno compartirle vía chat al periodista que se cuece aparte, ese texto que lo titulé «El Homo Videns no ha muerto». Su respuesta: “Muchas gracias hermano”.

Volvió a pasar el tiempo, hasta que el 11 de octubre de 2019, de pronto apareció un mensaje de Levario en mi chat del Facebook que decía:

-“Buenas tardes. Te eliminé de mis contactos porque, como he dicho en público, depuro a quienes no interactúan, no fondean o ni comparten nuestros materiales. Que tengas muy buenas tardes”.

Esto ya no fue tan sorpresivo como ridículo, ¿qué pretendía el valiente periodista?, ¿será otra de sus bromas? Pero no, efectivamente me había eliminado. Entonces contesté de manera un tanto más amplia y seria:

“Marco, no sé qué decirte. Yo tengo un proyecto también: http://www.revistaloscinicos.wordpress.com Sé lo difícil que es sostener algo que se hace con toda la pasión y esfuerzo, no sé, aunque estás en todo tu derecho de hacer lo que tú quieras, la verdad me parece que los argumentos que me das son como de un berrinche, como si estuviera hinchándome en billetes, por mucho tiempo compré la revista cuando salía en papel y actualmente tanto aquí, en Facebook como en mi Twitter personal (@jamonterrosas) comparto materiales sobre tus críticas al gobierno actual desde la Revista Etcétera, que diriges, y los contenidos de tu Twitter personal, sobre todo cuando has expresado que hay intentos de censura. Yo no tengo aquí necesariamente a contactos que me sirvan para algo, los tengo en gran medida porque me interesa conocer su persona, su pensamiento y si quisieran aportar algo más, como dinero para mis proyectos, mucho mejor. Es raro por otro lado, que defiendas la libertad y la crítica, porque lo he visto en tus videos y en tus artículos, y por otro lado ‘depures’, como si fuéramos latas. ¿No hay absolutamente nada que aprender o discutir con los otros? En fin. Seguro ya nos encontraremos en algún sitio y podremos conversarlo. Saludos”.

El periodista con la honestidad más valiente de México respondió con un simple y llano: “Saludos”.

Al día siguiente, escribí al respecto en mi muro de Facebook:

“El director de una revista me echa de sus redes sociales, con el argumento de que: ‘no interactúas y no compartes mis materiales’, francamente me recuerda aquella actitud del cadenero mamado de la fiesta de los años noventa del siglo pasado y que veo, lamentablemente, que todavía sobrevive. Es una lástima esto porque la Revista Etcétera tiene contenidos bastante interesantes y diversos. Pateas a los aliados y a los lectores de tu proyecto de la manera más burda”.

Entonces, luego de publicado, comenzaron a caer los comentarios:

«Somos dos Boby!!!», expresó Saulo Ruiz, que en ese tiempo era fotógrafo en El País y un buen amigo mexicano que ahora vive en España; luego le siguió Luis R. Castrillón, periodista yucateco creador de El editor de la Semana, que ha publicado en medios como Animal Político e incluso en la misma Revista Etcétera: “Bienvenido a la lista de los ‘desconectados por no compartir mis ideas, mis postulados y mis causas’, apuntó; en tanto la filósofa Julieta Lomelí Balver, a quien conozco hace años, puso también su comentario: “A mí me eliminó porque no interactuaba ni lo leía. Y pues sí lo leía, pero quizá lo que necesitaba era la muestra explícita, el aplauso, lo que viene siendo el like»; le siguió el politólogo Héctor Villarreal, quien también ha escrito en Etcétera con un: “Somos legión”; Ingrid Concha, fotógrafa independiente y amiga señaló: “¿neta?, qué acomplejado”; Blanca E. Athié, escritora y gestora, sumó: “A mí me eliminó porque dije que su revista sí era necesaria así como su visión pero que Krauze era un asco manipulador que envejecerá muy mal y no le gustó que tocara a sus amigos y me dijo mentirosa… mentirosa de una percepción personal, ¡ja!”; Alberto Peralta, historiador, etno historiador, experto en temas de gastronomía y vecino en Coyoacán, señaló irónico: “Dios, debes haberte sentido terrible, ser lanzado por un imbécil ególatra…”; Rogelio Villarreal, editor de la Revista Replicante, quien llegó a colaborar con amplios textos en la Etcétera, afirmó lo mismo que los demás: “Iguanas… Me eliminó porque no le quise dar 50 varos para su revista”; Tonatiuh Medina agregó: “Deposite 100 pesos, escribí más de tres años y ¡me bloqueó!”; algunos posibles hipótesis aparecieron, como la del cineasta Alberto Zúñiga: “fue por ser un viejo lesbiano”.

Me esperaba cualquier cosa, menos que Emiliano Levario Saad, el hijo del periodista, respondiera, creo que peor que su papá: “Vaya, ni las ex parejas de mi papá son tan dramáticas, ¿Qué sigue? Pueden mandarle cuantas cartas de amor quieran, llegar al acoso y la difamación, pero él decide si los quiere tener como contactos o no. Solo un niño se enoja con otro por no querer jugar con él o no querer ser su amigo, son ridículos”.

II

Levario Turcott, compartiendo sus materiales, en el noticiario de radio de José Cárdenas.

En el ocaso de este 2023, me entero que el periodista -ex musculoso- se vuelve famoso en todos los Tik Toks, Instagram y Youtube de los programas de radio nacionales e internacionales, por señalar que la pre candidata del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez, anda cruzazuleando tras los plagios en su tesis de licenciatura de ingeniera en computación, luego de lo publicado, como señaló Levario, en una «cuenta afín al obradorismo a nombre de Bernardo Escalante (@padron_09) -quien agrega- publicó este martes -19 de septiembre- un hilo en X con capturas de pantalla comparando numerosos fragmentos de su trabajo de titulación ante la UNAM y las fuentes originales”.

El tema vaya que ha generado polvareda, luego de que lo retomara Levario Turcott, ahora vuela como Supermam mientras el huipil de Xóchitl Gálvez cada vez luce más percudido y enlodado, ya algunos advierten que la senadora panista podría estar perdiendo la candidatura a la presidencia de México por la coalición PAN-PRI-PRD, para poner al político más sentimental de la historia del México moderno, Santiago Creel. ¿Será?

Aunque el autor de libros como “Periodismo Ficción de Carmen Aristegui” (Urano Ediciones, 2013), no ha dejado de estar presente en medios de comunicación, sobre todo con su crítica constante al presidente Andrés Manuel López Obrador y su farsa política llamada la Cuarta Transformación, desde la revista que él dirige, no había tenido tal resonancia su trabajo periodístico.

Una semana después ya van 38 plagios descubiertos y Levario, cada día que pasa, se va elevando, inmaculado él, al cielo de los periodistas de la ética más implacable del universo y que nunca jamás en la historia haya existido. ¿O será que aspire a ser el San Pedro del Periodismo, quien detenga en la cadena de entrada del paraíso de la información veraz y oportuna, a cualquiera que no comparta sus materiales?

Xóchitl Gálvez, 38 plagios en su tesis de licenciatura, mientras Levario se toma su Choco Milk.

Seguro San Marco Levario Turcott, ese ahora arcángel del cielo de las noticias, no ha plagiado nada en su vida, tiene razón en señalar a Xóchitl Gálvez, pero lo que sigue llamando mi atención es su ingratitud con los que le han colaboraro para nutrir su revista de un sacrosanto etcétera. ¿Por qué a Loret de Mola, a López Dóriga o a Pepe Cárdenas no los cancela por no escribir en su revista y compartir sus contenidos en Facebook? Y por otro lado, ¿qué cadena adornará la puerta de entrada a su bendito paraíso informativo? ¿Cabrá, acaso en ÉL, una autocrítica?

Tal vez Levario Turcott ya tiene con esto, ganado el cielo del periodismo verdadero. Será recordado por evidenciar los plagios en la tesis de licenciatura de la candidata a la presidencia de México, Xóchitl Gálvez -bien ahí-, pero también, -no hay que olvidar-, será rememorado por eliminar a sus lectores y a sus colaboradores en redes sociales, que una vez confiaron en él y en su revista, para luego echarlos a patadas como cadenero de antro. Miserias del periodismo.

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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