COBERTURA CÍNICA AL BORDE
«Tan inmunda y tan feliz»
La curiosidad no sólo de ver «Miradas maleducadas», eslogan del Festival, sino de presenciar un acto verdaderamente transgresor, como el sucedido la semana pasada en la Cineteca Nacional, en la apertura de este mismo, me llevó hasta la Casa de Cultura Jalisciense para ver si sucedía algo similar.
Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Luego de pensarlo unos minutos -no muchos, claro- me subí a un camión para atravesar Guadalajara y estar en la inauguración de la segunda edición de Festival Internacional de Cine Transfeminista, mejor conocido como Al Borde, sucedida la tarde de este viernes, 3 de noviembre. La curiosidad no sólo de ver «Miradas maleducadas», eslogan del Festival, sino de presenciar un acto verdaderamente transgresor, como el sucedido la semana pasada en la Cineteca Nacional, en la apertura de éste mismo, pero en la Ciudad de México, en el que un grupo de chicas trans encabezades por Laura Glover, la activista trans que semanas antes había sido sacada de los baños de ese recinto cinematográfico, por andar cagando en los excusados exclusivos para mujeres, me llevó hasta la Casa de Cultura Jalisciense para ver si sucedía algo similar.
Y es que quién no ha soñado con rasgar la pantalla de cine de la Cineteca Nacional, como si fuera el ojo de El perro andaluz, de Luis Buñuel, cortado con un navaja, o de rayar sus paredes y brincar en sus aterciopeladas butacas. Lo sucedido a la chica Transfugas, me hizo recordar esa pelea que se dio entre los policías de Cineteca Vs. Luchadores que iban al «homenaje» a Santo en ese recinto, el 28 de diciembre de 2017, donde hubo llaves y gruñidos, al final se logró llegar a la sala 7 cuando Viviana García Besné presentaba la primera película restaurada de El Enmascarado de Plata y Nelson Carro, programador de Cineteca ahí presente, cayó como momia de Guanajuato.

Esto también me hizo imaginar de nuevo a la Divine lamiendo sillones sucios en su Pink Flamingos; a Violencia Rivas en el capítulo en que entra a un hospital furiosa porque no atendieron a su sobrina embarazada; a La Congelada de Uva sacándose de la vagina un niño dios cuando, según, le entregaban un reconocimiento en España y les dijo a los presentes: «Aquí les dejo esto que olvidaron en México, quién lo quiere recibir». Muchas imágenes muy maleducadas en mi cabeza.
Así que con esos antecedentes fui al primer día de actividades del Festival de cine trans Al Borde. El que me recibió fue un policía jocoso, que al preguntarle «¿Si aquí era el Festival Transfeminista?», me respondió «¿Feminista?», mientras se le dibujaba una sonrisa en el rostro -nada maliciosa pues, una incorrección boba, no se rasguen las vestiduras-, entiendo pues, que un tanto jugando con esa experiencia que tal vez no había vivido en tan ilustre recinto tapatío. No sé. Así que le repetí, también riendo, la verdad, «trans-feminista, jajaja». Y es que sí, ya sé que todo esto tiene algo de gracioso -pero también tiene su lado trágico-, pero a las cosas por su nombre, pues. Ya me dijo que por las escaleras, y bueno, pues llegué a la proyección del documental Tan Inmunda y tan feliz, de Wincy Oyarce, el cual ya había comenzado.

Antes de continuar debo decir que hubo otro antecedente sobre el tema Cineteca y la irrupción de las chicas trans, esto fue durante la conferencia de prensa del Festival -vía zoom- hace un par de semanas, en el que además de sus organizadoras estuvo Ana Francis, la actriz y diputada de la Ciudad de México, que preside la Comisión de Igualdad, en el que pregunté; por un lado, si las películas se proyectaría en una de las salas principales o se irían al rincón, a lo que dijeron que sería en una de las salas grandes; lo segundo, fue que si en realidad estaban seguras que la función en Cineteca se realizaría sin problema alguno, luego de lo sucedido con Laura Glover en los baños y Francis respondió que sí, hasta recordó el día en que se besó con su novia en el sagrado recinto fílmico y un policía se acercó a decirle que no se besaran ahí, a lo que ella respondió que eso ya no era un delito en México y el policía le contestó que es que los de arriba le iban a llamar la atención. La diputada siguió besándose, mientras el policía se retiraba.
Tan inmunda y tan feliz, el documental con el que se inició este Festival allá en la Ciudad de México y parece que debut y despedida en Cinépolis Xoco, aunque bueno, ahora ya tienen su sede cerca de Tlalpan, donde pueden llevar a las indeseables, tal como pasó con La Mujer Murciélago, que este mismo viernes, 3 de noviembre, se exhibió por allá, en tres funciones, como parte del ciclo de películas en apoyo a los damnificados de Acapulco, así evitamos que el cine de «alambritos» se vea cerca de la oficina y el comedor 8 y medio, donde come el director y el programador de Cineteca Nacional.

Este documental chileno, es sobre la intensa historia de una mujer trans en Chile, conocida como «Hija de Perra», activista que solía leer en actos académicos sobre estos temas transexuales y cada hoja cuando terminaba de leer las aventaba al suelo. Aquella que además decía, palabras más o palabras menos: «No soy una mujer, soy un monstruo». Un monstruo tan inmundo y tan feliz, que además gritaba en las manifestaciones, con la imagen atrás de la escritora lesbiana, Gabriela Mistral: «Perra, perra, perra vulgar, contra el Estado y la normatividad». Complemento a estas líneas, quedan las de Pilla Piano y su Ksumi Trío Jazz, quien tocó después de la exhibición y pronunció una frase que sellaría la noche: «Yo reivindico un derecho: ser monstruo, yo reinvindico un derecho: ser monstruo».
¿Cuántas pantallas de cine podría haber rasgado «Hija de Perra»? Como lo sucedido el pasado 26 de octubre en Cinetaca Nacional -que llevó a dar por cancelado el festival para los siguientes tres días-, cuando Laura Glover dijo algo furioso pero que es cierto y que invita a la reflexión: «Les es muy entretenido y divertido ver a una mujer trans muerta en la pantalla, pero incómodo y violento verlas aquí en vivo. Pero aquí estamos, y no nos vamos a callar. Estamos hartas.” y también les preguntó a los asistentes: «¿Dónde está esa gente que se dice disidente? Vénganse para acá, suban con nosotras, ¿dónde está su disidencia, su protesta, su contranorma?» Ver la crónica de Frida Cartas en el sitio Lacaderadeeva.com, ella misma subió un video donde de manera irónica vendía un pedazo de pantalla de la Cineteca, «que fue destruida por el grupo de travestis y remedos de mujer, enfurecidas, encabezadas por Laura Glover, esta chica delincuenta y violenta», advierte sarcástica Frida.

Al final de su nota sobre lo sucedido en Cineteca cuestiona Cartas: «¿Será verdad esto de que Cineteca no tiene los recursos técnicos para sustituir una pantalla en unas horas, o fue solamente un castigo, a la protesta? ¿Importan más las llamadas formas de manifestarse o gritar consignas, que el hecho mismo de que una persona viva esté siendo violentada, en escarnio, y sin reparación del acto transfóbico y de revictimización que padeció? ¿Es Laura solamente una pequeña parte, y hecho aislado, de un colectivo trans más amplio que vive lo mismo todos los días en diferentes ciudades o países? ¿Qué hacer como público o ciudadanía en un evento así: quedarse viendo indiferente, o ser empático con personas en riesgo, o indignarse porque ya no se proyectaran películas? ¿Qué nos corresponde hacer?»
Por otro lado, hablando de pantallas, de las miradas maleducadas, de las «maleducadas espectadoras», Ana Lucía Ramírez, directora del Festival, expresó, acá en Guadalajara, que 45 años después se descubrió al mirarse en una película, como una mujer Cis y pansexual, tuvo que esperar 45 años para ver una película, donde viera una historia de amor como la que ella vivió, «eso es violento, eso es injusto, no existir simbólicamente (…) y la primera vez que vi esa película fue en este festival, entonces tuve que inventame un festival para encontrarme en la película», señaló.

El cierre del primer día de actividades del Festival Internacional de Cine Transfeminista que finaliza este domingo en lo referente a funciones y luego le siguen tres días de talleres, que además por primera vez es presencial ya que su primera edición fue hace dos años y fue con la sana distancia por el Covid, bebimos una aguamiel color rosa preparada por un chef-chamán. Yo pensé que nuestra monstruosidad tan inmunda y tan feliz, terminaría en alguno de los bares de «La Zona» tapatía, sector de la ciudad donde hay lugares queer, pero no, al menos a mí, me tocó correr al camión para viajar de vuelta a casa.
Así esto de las miradas maleducadas, de las historias monstruosas, de las pantallas rotas en los espacios de cultura exquisita, que por cierto, mientras en Guadalajara sucedía este fest, en la Cineteca Nacional, Laura Glover, volvía a ese espacio para poner un altar a las mujeres trans que han sido asesinadas este 2023, parece que la meca del cine en México, que se encuentra en Coyoacán, no se fue inmaculada, algunas pintas de nuevo adornaron sus tan ilustres y prístinas instalaciones con puro cine de calidad. A limpiar y a poner pantalla nueva.
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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.







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