DANDYS Y CÍNICOS
Y sus fanáticos beben y beben y vuelven a beber
Cervezas, música con luces moradas y azules son el tono de este ritual musical de La Barranca navideña. Un grupo de señores brincan como borregos al sonido potente de la banda dirigida por José Manuel Aguilera, maestro de un guitarra mística y etérea que le ha dado un sello muy singular a esta banda mexicana.
Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Unas combis con adornos navideños y sonando unas sirenas, anuncian que ya estamos en Navidad. A la par, un trío de señores beben y beben como peces en el río unos latones de cerveza en una esquina de esa calle. Los villancicos de verdad están ya dentro de las instalaciones del C3 Stage de Guadalajara, pero no son unos villancicos cualquiera, son de La Barranca, que minutos antes de las 9 de la noche salieron presurosos, como los pastores de Belén, de una camioneta blanca en esta Blanca Navidad, como canta Daniela Romo en esa clásica canción navideña llena de ternura y buenos deseos.
Cervezas, música con luces moradas y azules son el tono de este ritual musical de La Barranca navideña. Un grupo de señores brincan como borregos al sonido potente de la banda dirigida por José Manuel Aguilera, maestro de un guitarra mística y etérea que le ha dado un sello muy singular a esta banda mexicana. El maestro de la voz, que es como un lamento, se siente en confianza, entonces recuerda aquella vez que vino a Guadalajara y tocó una rola frente a un público escaso, «se sintió…” se detiene un poco y luego agrega con énfasis: “se sintió culeeero» y luego sonríe e inicia esa melodía que tiene como fondo imágenes de Guadalajara y un público copioso que pide más y más.

En la velada musical, de este viernes, la primera de dos, estrenó una canción que va para un nuevo disco que, anuncia Aguilera, ya están grabando. «Tenemos nuevo disco», dijo como si fuera un gran respiro y es que el último disco fue durante la pandemia y fue precisamente en ese tiempo donde compuso esta nueva canción que seguro pronto pasará a ser otro de sus éxitos barranca-barroroco-rocanrolero de este gran colectivo musical donde han pasado músicos llenos de creatividad y conocimiento.
Las canciones van sonando una tras otra como un gran manto que cubre esa noche de viernes, el último viernes previo a la Navidad y luego el fin de año. Nos queda tan sólo dos viernes más de este 2023 para que se vaya al barranco. Viernes “que no hay que salir de noche, porque la ciudad se volvió un mortal”, diría Aguilera, pero poco nos importa ahí vamos una vez más. La nueva tradición parece que es tener de visita por Guadalajara a La Barranca para cerrar el año.
Al terminar el concierto, advierte un crítico musical tapatío que anda por ahí un tanto borracho “¿La Barranca?, ¡qué nombre tan difícil de pronunciar en estos tiempos!”. Y es que Guadalajara, México, es una Barranca de desaparecidos y muertos. Es inevitable traerlo a cuento. Y “Ten piedad de las almas humanas / Que se despeñan en esta barranca / Ten piedad de mi pobre razón / Que a veces se desarma / Y es necesario saber soñar / Para sobrevivir en la barranca”.

El primer concierto de La Barranca en Guadalajara fue un fluir, por ahí hasta salió a cantar el legendario Gerardo Enciso, Sara Valenzuela le hizo segunda con unos coros en «Día Negro». Si éste fue bueno, no quiero imaginar cómo será el de esta noche de sábado tocando sus primeros discos, porque en éste se concentraron fundamentalmente en lo más nuevo. La pregunta es ¿Lograremos estar ahí? ¿Reptaremos este sábado escuchando más anti villancicos? No lo sé. Lo único que sé es que está pendiente una entrevista con José Manuel Aguilera que sino es hoy sábado ya no fue y recoger unos libros viajeros que me entregará la manager de la banda Samantha Patiño, que ya lo contaré luego, pues fueron estos libros que salieron al final de la FIL de Guadalajara por una confusión de bolsas a la Ciudad de México y luego llegaron a Cuernavaca, para luego volver a la Ciudad de México y finalmente estar de vuelta a Guadalajara con apoyo de Samantha y la fotógrafa Berenice Fregoso.

Por cierto, mientras tocaba La Barranca en el otro escenario del C3 Stage sonaba la banda madrileña Miss Cafeína. Entro un momento al concierto y se percibe otra energía, más dulce, que no está mal, es más alegre y emocional, más colorida, más juvenil. Y es que La Barranca, La Barranca es otra cosa, si bien tiene un público que los sigue fielmente, un público maduro, muchos de ellos, me incluyo, hemos atravesado al menos dos décadas de vida que fueron de la juventud a la vida adulta. Crecimos con ellos y yo me perdí, porque vaya que hemos andado. No somos tan jóvenes pero tampoco tan viejos. Estamos en nuestro tiempo. Y eso no está nada mal. ¡Feliz Navidad!
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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.







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