DANDYS Y CÍNICOS

¡Qué viva México! no es sólo la peor película del 2023, es una que además se estrenó el 23 de marzo, día en que se conmemoró el vigésimo noveno aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el candidato a la presidencia de la República por el PRI. Un tiro que le salió por la culata a Luis Estrada porque podría haber esperado a estrenarla en este 2024 en esa misma fecha en su aniversario 30. Pues no es asunto menor esto, cuando recordamos que la película con la que inicio esta pentalogía de historias cinematográficas sexenales, que fue con La ley de Herodes (1999), se llamaría originalmente La ley y la pistola.

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

«Nuestra idiosincracia [cinematográfica] es anal retentiva [fílmica]».
GUILLERMO SHERIDAN, Hacia un estiercol nacional [peliculero]

«Si nuestro oro es [cin]estiercol, en vengaza, nuestro [cin]estiercol es oro».
VÍCTOR HUGO, Los miserables [peliculones]

Son los primeros días del año 2024, los recuentos de los mejores libros, las mejores películas o los mejores momentos del año que ya se nos fue, no se hacen esperar, pero es raro recordar lo contrario, es decir, recordar los peores bodrios del año que se terminó. No es así para todos, según algunos colegas convocados por el periodista Irving Torres Yllán, en su portal CineNT, que se dedica a informar sobre actividades relacionadas al séptimo arte, se aventuraron a responder la pregunta sobre cuáles fueron los peores filmes del 2023. Particularmente, llama mi atención que siete de los trece periodistas y críticos de cine, dijeron que la última película de Luis Estrada, ¡Qué viva México!, fue lo peor de lo peor del año pasado. Hay otras en sus listas, pero en esta coinciden más de la mitad.

Los actores Joaquín Cosío y Damián Alcázar, en la película ¡Qué viva México! de Luis Estrada.

Saúl Arellano, colaborador en el espacio radiofónico de Luis Cárdenas en MVS escribió indignado que con esta película «se inaugura el cine del bienestar donde Estrada cayó en lo peor que puede pasarle a un director que se presentaba como anti-sistema: Someterse voluntariamente al Statu Quo». El crítico afirmó que es «una vulgar y ordinaria muestra de servilismo al Estado que además cubre con una lluvia de pétalos al presidente (cosa que antes no hacía)». Luego arreció diciendo que «Estrada, el auto-proclamado ‘Mártir del cine mexicano’, convirtió una película de la que se esperaba mucho en algo completamente panfletario donde la denuncia se disfraza de logros en formato de meme para mostrar una rebeldía inexistente en el discurso decantado por la denuncia del ‘abrazo’ en lugar del ‘balazo’ visual y argumentativo al gobierno en turno. Patético y vergonzoso lo bajo que ha caído”.

Por su parte la periodista y CEO del sitio Cineinformacionymas.com, Liz Gil, señaló raudamente que esta película “tenía todo para ser una buena historia, con un gran elenco, pero no lo logró, después de las primeras 2 horas solo pensaba en que quería que terminara”. Y todavía más rauda fue Alejandra Lomelí, colaboradora en Tomatazos, quien solo puso un listado, sin argumentar algo al respecto, sobre lo más lamentable que vio de cine -nacional e internacional- en este 2023 y ahí estaba la película de marras.

Aarón AJ Navarro, periodista en La Crónica de Hoy, explicó que: “en su afán de mostrar una ‘crítica’ a la cuarta transformación, Estrada lanzó este cantinflesco retrato de una familia mexicana tratando de mostrar las envidias, carencias y porquerías detrás de la misma. Porque aparentemente se tiene que ser jodido y envidioso en este México. Ante un intento de mostrar lo más feo de la polarización social vivida, el “Perro” no muerde de forma tan fina, lanzando secuencias tan desagradables y sin sentido en una oda a la aburrición de tres horas que no llega ni ofrece absolutamente nada mordaz ni gracioso. Lamentable”.

Para Francisco Javier Quintanar Polanco, crítico de cine también en La Crónica, “la sátira política que hizo de “La Ley de Herodes” toda una genialidad parece haberse ido desgastando en las posteriores películas de Estrada, hasta llegar a esta que es sin duda su punto más bajo. Un filme lleno de excesos (comenzando por su duración), el cual esgrime un humor de chiste fácil cuyo tono va de lo esperpéntico a lo (innecesariamente) escatológico, pero que en contraste, padece de un comentario social muy pobre y pedestre”.

Clara Sánchez, investigadora, profesora y periodista en diversos medios como la revista de Interjet explicó que hubo: “mucha expectativa, demasiada crema y poca acción» y agregó que fue: «una decepcionante mirada de Luis Estrada quien tras la sagaz crítica política que hizo en La dictadura perfecta o El Infierno se engolosino con el clasicismo, el racismo y una estética visual ridículamente caricaturesca”.

Finalmente, Eduardo Tavares de Lospalomeros.com subrayó de un pinchazo que este filme fue: “un terrible intento de crítica social y política, una historia que no tiene un principio o final claro”.

La película de Luis Estrada, efectivamente, fue la gran cagada en el cine nacional durante este 2023, nomás que su director se esmeró precisamente en eso, en hacer de ¡Qué viva México!, su peor y más excrementicia historia cinematográfica.

José Antonio Monterrosas Figueiras

Terminando de leer el listado no puedo más que coincidir con ese panel de expertos (la nota la pueden leer aquí). La película de Luis Estrada, efectivamente, fue la gran cagada en el cine nacional durante este 2023, nomás que su director se esmeró precisamente en eso, en hacer de ¡Qué viva México!, su peor y más excrementicia historia cinematográfica.

De haber sido la mejor película del año, ésta habría fracasado. Pues como lo dijo el compita de Luis Estrada, Damián Alcázar, dentro de esta historia familiar de un hombre de clase media que va a recoger una herencia al pueblo donde nació y en el que viven su parientes pobres: «Tu fracaso es nuestra felicidad», así lo asumió el patriarca de esta farsa encarnado por Alcázar dentro de este largometraje de tres largas horas. Sí, el éxito del cineasta “progre buena ondita” con “un churro en contra nuestra”, como lo dijo AMLO de esta película y su director en la Mañanera, habría sido su verdadera derrota. Mejor, imposible.

O como profirió el «Bardo», rey de la blanquitud cinematográfica, Speedy G. Iñárritu, la mejor película del año… ¿2022 o 2023? -maldita memoria difusa-, a través de su ventrílocuo Silverio Giménez Cacho -¿si fue él o es mi autoficción de la película?- ¡Giménez López Tarso! ¿O Apestarzo? El peor actor y más acartonado del cine nacional, dixit Jorge Ayala Blanco, que “al éxito solo hay que darle un sorbo y después escupirlo”, ¿o habrá sido el Ariel, que solo sirve para darle de huesazos a tu marido?

¡Qué viva México! no es sólo la peor película del 2023, es una que además se estrenó el 23 de marzo, día en que se conmemoró el vigésimo noveno aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el candidato a la presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Un tiro que le salió por la culata a Luis Estrada porque podría haber esperado a estrenarla en este 2024 en esa misma fecha en su aniversario 30. Pues no es asunto menor esto, cuando recordamos que la película con la que inicio esta pentalogía de historias cinematográficas sexenales, que fue con La ley de Herodes (1999), se llamaría originalmente La ley y la pistola.

Por si fuera poco todo esto, ese bodrio fílmico, fue la película mexicana que se exhibió al público en tiempos donde pocos quieren ir sala de cine y menos para ir a ver algo que los haga enojar (pero si Iñárritu va al cine antes que a Netflix, ¿por qué YO Estrada no lo puedo también hacer así?). Para acabarla de chingar, ¡Qué viva México! es la fuchi-caca cinematográica después de la muerte de Ignacio López Tarso, sucedida el 11 de marzo, y antes de la muerte de Xavier López “Chabelo”, quien falleció el 25 de marzo de 2023. Ambos personajes fueron leyendas que parecían inmortales en la sociedad mexicana y con ellos se cerró una era, decían que había una rivalidad entre ellos, no sólo por quien moriría primero sino porque en la vida cotidiana no se caía nada bien.

Además, por si no pudiera ser más jodido para este pequeño director de cine mexicano, la película Pepito contra los monstruos, de 1973, donde sale «El amigo de todos los niños», su director fue José «El Perro» Estrada, el padre de este podrido cineasta, donde por cierto, conoció a Chabelo.

El retrato de familia según Luis Estrada.

Pero bueno, así es la Lotería Mexicana de «Nosotros los López», donde catafixias la herencia del oro por el loro, la diarrea por la verborrea, el mañanero por la mañanera, la incipiente democracia por la grandilocuente kakistocracia fílmica, es decir, «el gobierno [cinemaotgráfico] de los peores», diría el poeta Javier Sicilia.1 Todo esto no sucede ni todos los días, ni en todos los sexenios o como dijera el otro López, el gran Ramón López Velarde, en su Suave Patria: «El niño dios te escrituró un establo (¿cinematográfico?) y los veneros del petróleo el diablo», y agregraía Guillermo Sheridan: «El visionario López Velarde vio el verdadero oro: ¡el oro está en el establo!»2

Luis Estrada podría aderazar a todo esto, con su respuesta a la pregunta de una periodista del El País:

-¿Y diría usted que después de 70 años de gobiernos del PRI, el país también tiene una idiosincrasia política?

-Este país está conformado por priistas.Todos somos priistas y va a llevarnos 100 años que salga de nuestro ADN. Fox era un presidente priista. Calderón es un presidente priista. Peña Nieto por supuesto que también y López Obrador es un priista de hueso colorado. El más fiel representante de lo que es el pensamiento priista. Es ser de izquierda y de derecha al mismo tiempo. Es ser católico y agnóstico; es ser machista y feminista. Porque en el priismo cabe todo, pero es parte esencial de nuestra idiosincrasia. Mi esperanza con López Obrador era que, a lo mejor, él podía empezar a sacarnos de la sangre y del cerebro nuestra cultura priista. Pero parece que no lo voy a ver. En sus hechos, en su manera de ejercer la política y de implementarla, sigue siendo priista».3

Sí, ¡Qué viva méxico!, repito, es la peor película del 2023 y probablemente del sexenio. Estoy de acuerdo con ustedes, es un churrototote. El premio Ariel hecho película.

  1. En «Kakistocracia» de Javier Sicilia, publicado en la Revista Proceso, 30 de mayo de 2022: «La palabra suena horrible. Lo es. Está relacionada con el vocablo indoeuropeo kakka (“cagar”), que en griego se transformó en kakos (“mal, malo”) y también en kakistos (“peor”). Significa el “gobierno de los peores”. El término no se encuentra en ninguno de los grandes fundadores de la filosofía política https://www.proceso.com.mx/opinion/2022/5/30/kakistocracia-286726.html ↩︎
  2. Que no se tome como plagio sino como homenaje al maestro Guillermo Sheridan y su espléndido ensayo «Hacia un estiercol nacional», contenido en su libro de ensayos Toda una vida estaría conmigo, (Editorial Almadía, 2014), pp 353-357. ↩︎
  3. Luis Estrada: “Todos los mexicanos somos priistas y pasarán 100 años hasta que salga de nuestro ADN”. Entrevista de Almudena Barragán a Luis Estrada, en el periódico El País, del 15 de noviembre de 2022. https://elpais.com/mexico/2022-11-15/luis-estrada-todos-los-mexicanos-somos-priistas-y-pasaran-100-anos-hasta-que-salga-de-nuestro-adn.html ↩︎

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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