CINISMO RELAJADO

El gran mérito de Pretty Baby es el retrato que presenta; muy literario, con grandes actuaciones, personajes perfectamente delineados y la exquisitez en el detalle de un mundo de jazz, vudú y cocaína, así como amor, violencia, elegancia y libertinaje, que a final de cuentas es de un mundo muy humano.

Por Fernado Ramírez Ruiz

Pretty Baby (Estados Unidos, 1978) dirigida por Louis Malle.

La casa estaba en Nueva Orleans, como la casa del sol naciente, pero no se llamaba así, no era la casa de la canción, era otra, un burdel elegante en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. El lugar estaba lleno de oficiales de la marina, políticos y hombres bien vestidos con dinero para apostar, beber absenta y subir a los cuartos con una o más de las chicas.

Pretty Baby (Estados Unidos, 1978) dirigida por Louis Malle, con guion de Polly Platt basado en una historia de los antes mencionados, es la historia de una niña que vivía en esa casa, Violet (Brooke Shields), hija de una de las chicas de Madame Nell, Hattie, una Susan Sarandon joven y despampanante, que a su vez era hija de otra prostituta. Violet no era la única menor, la casa era como una gran familia con los hijos e hijas de las trabajadoras del amor y de los otros empleados. Había hasta mascotas, inclusive un pony para montar.

Las reglas eran relajadas, un gato podía beber leche del vaso de Violet y una rata deambular por un cuarto y todo normal. A un cliente que se ponía agresivo lo podían descontar de un martillazo en la cabeza y que la madame dijera que si se moría, mejor. Lo más normal era que Violet empezara a trabajar y por ella no había problema, quería ser como su mamá y las otras chicas. El gran día de la subasta de su virginidad, todas, incluyendo a su mamá que le daban tips y consejos para hacer bien la chamba, ella decía que ya sabía todo eso que no se molestaran.

Violet no era la única menor, la casa era como una gran familia con los hijos e hijas de las trabajadoras del amor y de los otros empleados. Había hasta mascotas, inclusive un pony para montar.

Fernando Ramírez Ruiz

Al final, cuando la mamá regresa por Violet, pues se había casado y se había ido a Missouri, después de confesarle al marido que Violet que no era su hermana sino su hija, el marido aceptó ir por ella para que Violet vaya a la escuela y fuera educada como una mujer respetable. En ese momento la cosa se pone agridulce, porque las hordas puritanas habían hecho que el burdel cerrara y Madame Nell y sus chicas, vestidas con una elegancia que ni Kate Middleton, se iban a Chicago.

Violet, que no podía quedarse quieta para las fotos, finalmente queda congelada posando para la foto en la imagen final. Y ahí está lo triste, la niña salvaje Violet, porque era tremenda, en camino a la domesticación, la decencia y la respetabilidad. Todo lo bueno y aburrido.

El gran mérito de Pretty Baby es el retrato que presenta; muy literario, con grandes actuaciones, personajes perfectamente delineados y la exquisitez en el detalle de un mundo de jazz, vudú y cocaína, así como amor, violencia, elegancia y libertinaje, que a final de cuentas es de un mundo muy humano.

*Versión cínica retomada del blog Smile on a dog.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos».


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