COBERTURA CÍNICA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

La presencia de enmascarados entre el público asistente a las diversas actividades deportivas que se han desarrollado durante estos casi 19 días de los Juegos Olímpicos en París 2024, no han parado. El momento probablemente más memorable en este ciclo olímpico relacionado con la lucha libre mexicana será el del taekwondoín Carlos Sansores, cuando tuvo una entrada espectacular al Grand Palais.

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

La presencia de enmascarados entre el público asistente a las diversas actividades deportivas que se han desarrollado durante estos casi 19 días de los Juegos Olímpicos en París 2024, no han parado.

Ahí hemos podido ver las máscaras de los emblemáticos luchadores mexicanos que alguna vez se elevaron en el cine mexicano como lo fueron el Santo y Blue Demon, pero también las máscaras verdes que representan uno de los colores de la bandera mexicana, tal como el que vimos al inicio de la última actividad de las clavadistas Nuria Diosdado y Joana Jiménez en el Centro Acuático de la ciudad de Saint-Denis, a dos kilómetros de la Villa Olímpica.

«¡Francia ya llegamos! Pantitlán Paradero» dice el letrero que sostiene ese hombre con la máscara verde con plateado, que recuerda tal vez a la del luchador leonés Centella Verde, antes de entrar a la alberca olímpica donde seguro gritó y aplaudió para apoyar a las conocidas como sirenas mexicanas, que aunque no ganaron una medalla, lo dieron todo, quedando en el séptimo lugar con un total de 853.7932 puntos. No hay que olvidar que a ellas la directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), Ana Gabriela Guevara, les retiró las becas y apoyos a todo el equipo, por lo que tuvieron que recurrir a vender trajes de baño para solventar gastos. Y la reacción de la ex atleta fue «por mí que vendan calzones (…) y si tienen problemas con vender calzones que se los quiten».

Pero el momento probablemente más memorable en este ciclo olímpico relacionado con la lucha libre mexicana será el del taekwondoín Carlos Sansores, cuando tuvo una entrada espectacular al Grand Palais, para los octavos de final de la categoría +80 kg masculino de Taekwondo, con una máscara de lucha libre de color blanco cubriéndole el rostro.

«Me gusta la lucha libre, era algo que me atraía desde pequeño, veía las luchas y había tazos», expresó el atleta y aunque ya no las ve mucho, «ahora me toca salir con máscara», dijo orgulloso el originario de Chetumal Quintana Roo.

Los competidores descienden de unas majestuosas escaleras en su camino al tatami, que es esa especie de tejido que recubre el suelo tradicionalmente usado en Japón. Con esa energía que viene desde las alturas, Sansores se presentó frente al público que lo ovacionó al verlo enmascarado. Carlos entonces alzó la manos, mando besos a los asistentes y señaló la bandera mexicana que se encontraba en la vestimenta blanca de su hombro izquierdo.

Lamentablemente aunque casi gana por KO, el excampeón del mundo en 2022 y subcampeón en 2019 y 2023, cayó  frente al africano de Guinea-Bisáu, Paivou Johnouario Gomis, la madrugada de este sábado, 10 de agosto.

«Me gusta la lucha libre, era algo que me atraía desde pequeño, veía las luchas y había tazos», expresó el atleta y aunque ya no las ve mucho, «ahora me toca salir con máscara», dijo orgulloso el originario de Chetumal Quintana Roo. No ganaste medalla de bronce, ni oro, ni plata, Carlos Sansores, pero te elevaste al icónico pancracio de los demonios mexicanos. ¡Felicidades!

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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