CINISMO GALANTE
El crítico de cine Fernando Ramírez escribió algunos párrafos dedicados a una de las películas más memorables en toda la carrera actoral del recién fallecido Alain Delon. Fernando además al saber que había muerto el icónico histrión francés recordó algo más.
Por Fernando Ramírez Ruiz

Este fin de semana murió el actor francés Alain Delon a la edad de 88 años y yo recuerdo dos cosas, la primrea es esta película llamada El silencio de un hombre (en francés, Le Samouraï, Italia-Francia, 1967), dirigida por Jean-Pierre Melville.
Ésta es la historia acerca de un asesino a sueldo de esos de sombrero y gabardina que no expresan ningún sentimiento. Jeff Costello, su nombre, está gobernado por la inexpresividad y pocas palabras. Es un matón frío al extremo. Eso es lo suyo.
Además no sólo es una máquina de matar, sino que ve al mundo de la misma manera, como una maquinaria. Tan sólo porque nota que un pájaro ha soltado demasiadas plumas y revuelto un poco su jaula, sabe que alguien ha estado en su piso. Como un reloj cucú predecible y exacto, decifra donde se puede notar cualquier irregularidad.
Pero Costello no va morir frente a su novia sino frente a esta mujer negra. Y negro es el color de nuestra «sombra síquica», según Jung, y que es todo aquello que negamos y que entre más se reprima, más fuerza tiene esta sombra que puede hacernos desear unirnos a ella, aunque sea en la muerte.
Fernando Ramírez Ruiz
Al final, Costello, liquida al que lo contrató para matar y después hace una especie de suicidio ritual. Va al centro nocturno donde sabe que lo espera la policía, deja su sombrero en el guardarropa y tira el ticket, luego se dirige con la pianista negra y le apunta con una pistola descargada.
Al final, la policía lo abate como sabía que sucedería. ¿Por qué? Desde el punto de vista Jungiano, la respuesta es obvia: Si uno reprime todas sus emociones, éstas acabarán por controlarte.
Pero Costello no va morir frente a su novia sino frente a esta mujer negra. Y negro es el color de nuestra «sombra síquica», según Jung, y que es todo aquello que negamos y que entre más se reprima, más fuerza tiene esta sombra que puede hacernos desear unirnos a ella, aunque sea en la muerte.
Lo segundo que recuerdo del icónico actor francés y que tiene que ver con su galanura, es aquella frase popular que decían los niños mexicanos, cuando alguien era un Adonis. Expresaban sin dudar: “Eres como Galán Delón, pero de lonchería”.
Descanse en paz, el samurái, Alain Delon.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos».







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