CRÓNICA CÍNICA

Una visita a la casa de Metinides, una sesión grupal de fotografía erótica -o boudoir- con vista a la Torre Latino y la Alameda Central de la Ciudad de México, el cumpleaños de un amigo de antaño y los figurines de AMLO de todos tamaños y colores, así como raspados, esquites, llaveros, aguas, banderas de México y organilleros, todo esto por el último informe del presidente Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino.

Por Michelle Freyría

I.

Michelle Freyría sosteniendo una de las fotos de Enrique Metinides.

Me enteré por Instagram de la venta de fotos de Enrique Metinides en la Ciudad de México. Mis alumnos y quien me conoce sabe que es mi fotógrafo mexicano favorito y esto pues ya era emocionante. Me respondió una de sus hijas sumamente amable, Alexandra. Me dijo que la venta sería el 31 de agosto en un departamento en San Pedro Los Pinos. Hice cita, 10 am.

Viajé a la Ciudad de México desde Guadalajara, eche un pan y un café, una junta virtual y fui a la cita. El conjunto de departamentos era hermoso. Llegué y había fotos de distintos precios, unas enmarcadas, otras se debían tocar con guantes, unas con la firma de Don Meti y otras con sellos. Las lágrimas se me querían salir pero aguanté. Le pedí a Alexandra si podía abrir un libro que tenía para hojearlo, éste contiene diferentes casos con fotos que nunca había visto. Tuvo la delicadeza de explicarme cada uno, de qué trataba y anécdotas de su papá. Después llegó más gente y me moví a las mesas a ver más fotos, me pidió ponerme guantes y luego dijo: “esos son de mi papá por eso tienen hoyos”. (Llanto). Vi cada una de las fotos y no pude comprar el libro o más fotos porque me quedaba sin fondos para el viaje.

Antes de irme otra de las hijas sacó una cámara, una Nikon F4 y me dijo: «¿sabes cómo abrimos esto y qué le falta? Es que mi papá no nos dijo». (Llanto 2). Agarré una cámara de Metinides, sus radios de policiaca, flashes. La locura. Nunca creí vivir un momento así, pero esto hace que cada vez más (con mis alumnos) busque compartir el trabajo de Enrique Metinides.

El edificio donde se encuentra el departamento en el que se vendieron las fotos de Enrique Metinides. Foto: Michelle Freyría.
La bolsa donde iban las fotos de Metinides que compró Michelle. ¿Cuáles serán?

Antes de irme otra de las hijas sacó una cámara, una Nikon F4 y me dijo: «¿sabes cómo abrimos esto y qué le falta? Es que mi papá no nos dijo». (Llanto 2). Agarré una cámara de Metinides, sus radios de policiaca, flashes. La locura. Nunca creí vivir esto, pero esto hace que cada vez más (con mis alumnos) busque compartir el trabajo de Enrique Metinides.

Michelle Freyría

Mi foto favorita del maestro de la imagen de nota roja en México, es de 1971, se llama «Suicida en el Toreo». La historia de ésta es de cuando estaban construyendo el Toreo Cuatro Caminos, que fue una plaza de toros y foro muchos años (ya no existe ahora hay un centro comercial en su lugar), Metinides fue cuando esta persona se iba a suicidar, se le rescató pero para obtener estas tomas tuvo que subir a las estructuras donde se encontraba ese hombre.

Metinides le tenía miedo a las alturas (esto lo cuenta en el documental El hombre que vio demasiado), luego de tomar esas fotos le costó trabajo bajar. En clase siempre la pongo de ejemplo como composición de líneas quebrada.

«Suicida en el Toreo» de Enrique Metinides.

II.

En ese mismo viaje a mi Ciudad de México festejé el cumple del querido Pioquinto Rivero Primley, pero antes de llegar a una de nuestras cantinas favoritas, el Salón España, fui a una sesión grupal de fotografía erótica, mejor conocido como boudoir. Ése fue el motivo principal de mi viaje, aunque la experiencia en la casa de Metinides y el cumple de mi amigo de antaño, fueron igual de importantes.

Tengo un tino para elegir mis viajes a la CdMx, siempre coincido con multitudes. Una vez llegué con la Marcha Gay andando, otra con la caída del metro y en esta ocasión con el último informe del presidente Andrés Manuel López Obrador. La cita para la sesión era en un penthouse frente a la Alameda, la cual estaba cercada, así como Bellas Artes.

Modelo Dulce Soltero con la Torre Latino de fondo. Foto: Michelle Freyría.

Me levanté “temprano”, salí del hotel muy cercano a Reforma, y desayuné de prisa en el Barrio Chino. El tramo del arco de inicio del Barrio Chino a la cita lo cruce entre figurines de AMLO de todos tamaños y colores; raspados, esquites, llaveros, aguas, banderas de México, organilleros y demás los fui sorteando hasta llegar a la puerta del lujoso edificio.

Tengo un tino para elegir mis viajes a la CdMx en los que siempre coincido con multitudes, una vez llegué con la Marcha Gay, otra con la caída del metro y en esta ocasión con el último informe del presidente Andrés Manuel López Obrador sucedido la mañana del 1 de septiembre en el Zocalo capitalino. La cita para la sesión fue en un penthouse frente a la Alameda, la cual estaba cercada, así como Bellas Artes.

La decisión de hacer esta sesión grupal se dio por varias razones: Uno. El espacio, un hermoso departamento rodeado de cristales y con vista a la Alameda, un sueño para cualquier fotógrafo. Dos. Cinco hermosas modelos (Mariana Martin, Dulce Soltero, Jess Rangel, Itzmana Ponce y Mariana Iniesta) súper buena onda y profesionales. Y tres, no achicarme con tantos fotógrafos juntos, (20). Parte de mi trabajo es este tipo de fotografías, pero no publico nunca fotos de mis clientas, siempre son modelos o algunas que si me permiten hacerlo.

La decisión de hacer esta sesión grupal se dio por varias razones: Uno. El espacio, un hermoso departamento rodeado de cristales y con vista a la Alameda, un sueño para cualquier fotógrafo. Dos. Cinco hermosas modelos, súper buena onda y profesionales. Y tres, no achicarme con tantos fotógrafos juntos, (20). Parte de mi trabajo es este tipo de fotografías, pero no publico nunca fotos de mis clientas, siempre son modelos o algunas que si me permiten hacerlo.

Michelle Freyría
Modelo Jess Rangel en un hermoso departamento rodeado de cristales con vista a la Alameda. Foto: Michelle Freyría.

La experiencia fue buena, pero como esperaba fui la única fotógrafa mujer. Crucé la puerta y sentí la mirada de 19 fotógrafos preguntándose tal vez… ¿Qué hacía allí? Había de todo, profesionales, amateur, señores con una cámara que parecía de juguete, otros con 5 luces y asistente y demás, los típicos que a fuerza se quieren tomar fotos con las modelos o que medio coquetean. Yo a lo que iba, tomar fotos. Lograr que en mis imágenes no hubiera nada de vulgaridad, poses sexys pero finas, donde la misión es que las mujeres se vean hermosas.  

La dinámica fue por tiempos, en equipo, por fotógrafo tantos minutos. Me tocó un equipo con colegas muy buena onda, respetuosos y profesionales, eso fue un alivio. Ya qué pasó el tiempo, había que aprovechar los minutos que quedaban, las modelos posaban y uno buscabando capturar imágenes. Fue una buena experiencia, que espero repetir, en algún otro spot y sin coincidir con eventos multitudinarios, ya solo quedaba calmar la sed y recorrer el Centro Histórico, ya sin gente debido a la lluvia que cayó esa tarde del 1 de septiembre.

Michelle Freyría vive en Guadalajara, es fotógrafa independiente, reportera en Chic Magazine Jalisco y colaboradora en Setlist.


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