CINISMO QUIETO / A SMILE ON THE DOG

Esto de quedarse quieto parece que Jim Jarmusch lo aplica en sus películas, cuando deja tomas muy largas que parece que nunca va a cortar. Stranger than Paradise (EUA-Alemania, 1984), es un ejemplo de ello, pues a lo largo de ésta parece haber la constante de que el que se mueve pierde.

Por Fernando Ramírez Ruíz

Esto de quedarse quieto parece que Jim Jarmusch lo aplica en sus películas, cuando deja tomas muy largas que parece que nunca va a cortar. Stranger than Paradise (EUA-Alemania, 1984), es un ejemplo de ello, pues a lo largo de ésta parece haber la constante de que el que se mueve pierde.

La película es sobre Eva (Eszter Balint), una chica que llega de Hungría a Nueva York y debe quedarse unos días con un primo mamón, Willie, que vive en un muy pequeño departamento. Así que ella que viene desde la vieja Europa comunista, acaba viviendo en Cleveland con una tía, trabajando en un local de hot dogs y según dice ella misma se siente atrapada. Al final de la película está a punto de regresarse a Europa.

Su primo parece llevar una existencia minimalista en su pequeño departamento, con pocas cosas, su pequeña tele, jugando solitario, comiendo cenas preempacadas que le evitan lavar platos. No le gusta que le hablen y menos en húngaro aunque lo entiende. Tampoco le gusta que nadie lo moleste. Tiene un amigo, Eddie, al que se la pasa dándole órdenes, como a su prima.

Eva ya domina lo de ganar dinero gracias a su intuición. Willie se mueve, parece que acaba, contra su voluntad, en un avión rumbo a Budapest. Eva en cambio regresa al motel, ya no está inquieta por irse de ahí, aunque puede hacerlo, y se sienta tranquilamente.

Fernando Ramírez Ruiz

Willie y Eddie parecen vivir de jugar a las cartas en las que hacen trampa y de ir al hipódromo. El primo por un lado trata mal a la prima pero al mismo tiempo trata de congraciarse con ella. Le regala un vestido pero como el que se mueve pierde a ella no le gusta. En cambio a él, Eva le compra una de las cenas preempacadas que sabe que Willie come y no falla.

Un día, cuando Eva ya tiene tiempo en Cleveland, Wllie y Eddie deciden que quieren ver cosas nuevas y tomar la carretera, así que van a ver a Eva. Lo de ver cosas nuevas no sale bien, Eddie comenta que todo se ve igual, Eva los lleva a conocer el lago Erie, que como es invierno está congelado y se quedan los tres viendo un rato un fondo completamente blanco. Así que mejor se van a Florida.

Eddie quiere probar suerte con algo nuevo, tiene un presentimiento sobre las carreras de galgos y se van al galgódromo y dejan a Eva todo el día en un motel. Pierden casi todo su dinero en los galgos y para recuperarse Willie decide ir a un viejo y conocido hipódromo. Pero Eva ya domina lo de ganar dinero gracias a su intuición. Willie se mueve, parece que acaba, contra su voluntad, en un avión rumbo a Budapest. Eva en cambio regresa al motel, ya no está inquieta por irse de ahí, aunque puede hacerlo, y se sienta tranquilamente.

*Versión cínica retomada del blog Smile on a dog.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos».


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