CINISMO MAREMOTO M
Crónica de los conciertos de Fito en el Zócalo de la Ciudad de México y en el Auditorio Nacional
Luego de una operación en las costillas, Fito Páez llevó a 80 mil personas al Zócalo capitalino, el sábado 18 de enero. Para el 21 y el 22 de enero -más su presentación en Guadalajara, el próximo 26-, completa una presencia en México que lo ha entusiasmado mucho.
Por Mónica Maristain

No sabemos quién tiene el récord de haber llevado más gente al concierto del Zócalo, sabemos que Café Tacvba ha sido escuchada por 170 mil almas en el 2018 y que entre los extranjeros han sido Los Fabulosos Cadillacs quienes convocaron a 300 mil.
El sábado 18 de enero, el célebre cantautor argentino Fito Páez llevó a 80 mil personas y oriundo con una capa roja, vestido de amarillo a los 62 años, hizo gala de una carrera espectacular, que ha tenido blancos y negros y que esos vaivenes están en su obra.
Con una fecha agregada a sus conciertos en el Auditorio Nacional, entre el 21 y el 22 de enero, más su presentación en Guadalajara, el 26, el autor de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, completa una presencia en México que lo ha entusiasmado mucho.
“¡Nada de lo imaginable alcanzó! Cuando un pueblo te abre sus brazos y sus corazones se detiene el tiempo. Todo tuvo sentido para llegar a vivir esto. El amor ofrendado entre todas esas almas a través de la música y las palabras es un regalo divino. Todo pasa y todo queda”, fueron las impresiones de Fito Páez en X.
El concierto fue histórico. Hay que decir que la voz del cantautor es frágil y siempre lo ha sido, pero los arreglos de los músicos (increíbles todos), la presencia de Emme Vitale (la corista esta vez) amortiguaron esa fragilidad y todos los temas fueron cantados con energía, vigor y una presencia escénica realmente fascinante.

El argentino tomó el escenario sobre las 8 de la noche, hora local, y fue recibido con euforia por los más de 80 mil asistentes apostados en el lugar desde tempranas horas del día sábado.
“Qué hermosura estar esta noche aquí. ¡Qué gran honor, México! Por favor, ahorren energías, que las van a necesitar”, con estas palabras Fito Páez dio inicio a la esperada velada.
“¡Nada de lo imaginable alcanzó! Cuando un pueblo te abre sus brazos y sus corazones se detiene el tiempo. Todo tuvo sentido para llegar a vivir esto. El amor ofrendado entre todas esas almas a través de la música y las palabras es un regalo divino. Todo pasa y todo queda”, fueron las impresiones de Fito Páez en X.
La multitudinaria audiencia celebró al cantante en lo que es el primer concierto gratuito del año en el Zócalo, coreando cada uno de los 17 temas interpretados por el cantautor y agradeciendo al intérprete su entrega con una emotiva ovación de dos minutos de duración. Las bandas mexicanas El Juguete Rabioso y Rey Pila fueron los teloneros oficiales del evento, deleitando a la audiencia con algunas de las mejores canciones de sus exitosas carreras.
Páez abrió la noche con un himno del rock argentino: “El amor después del amor”, un tema que dio inició a un gran show donde sonaron éxitos como “11 y 6”, “Dar es dar”, “Mariposa tecknicolor” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, entre otros.
Una banda de nueve músicos acompañó al argentino en la monumental tarima: Diego Olivero (bajo, teclado y coros), Gastón Baremberg (batería), Juan Absatz (voz, teclados y coros), Juani Agüero (guitarra y coros), Vandera (voz, guitarra, teclados y coros), Emme (voz y coros), y la sección de vientos Sudestada Horns, conformada por Ervin Stutz (trompeta y flugelhorn), Alejo von der Pahlen (saxo alto y saxo tenor) y Santiago Benítez (trombón).
A finales de enero, Fito Páez dará a conocer el primer sencillo de Novela —su esperado próximo disco—, cuyo lanzamiento está previsto para marzo de 2025.
La obsesión al servicio de la pasión, tremendo concierto de Fito en el Auditorio Nacional
Viene de una operación en las costillas. Todavía convaleciente. Tenía que cumplir no sólo con el monumental concierto en el Zócalo, sino también con la apuesta de OCESA, que hizo dos fechas en el Auditorio Nacional y otra en Guadalajara.
Claro, todo esto en un músico de 63 años, que bien podría haber venido a “cumplir”, a estar presente, a cantar unos cuantos temas de su autoría e igual se lo hubiéramos agradecido. Sin embargo, mucha gente sabe (yo lo sé, querido Fito, que te he entrevistado tantas veces, que has tenido gestos de cariño conmigo, como cuando me presentaste a la bellísima Cecilia Roth como si yo, una simple cronista de espectáculos, no la conociera) que eres la mar de obsesivo, que mides cada cosa que haces, que no quisiera estar cerca de ti cuando preparabas esta gira El amor después del amor, cuando elegías a cada uno de tus músicos (¿qué decir de tu orquesta? Desde la inolvidable Emme Vitale –hija de Verónica Condomí y Lito Vitale- hasta el bajista-jefe del sur de Rosario, Diego Olivero, ni hablar de la guitarra de Juani Agüero) y te enfrentabas a esta gira con el espíritu y por qué no el cuerpo que tenías en 1992, cuando se editó el disco.
Desde su lanzamiento El amor después del amor se convirtió en el disco larga duración más vendido en la historia de la Música Popular Argentina y está también entre los diez discos larga duración argentinos más vendidos en el mundo.
“Lo que puedo decir con respecto a eso es que soy un hombre muy afortunado. Ando por el mundo haciendo mi música, cuido de mis hijos, me considero un hombre de suerte. Estoy viviendo un momento dulce y como he pasado momentos muy bravos en mi vida, estoy disfrutando mucho este que me toca”, me habías contestado esta pregunta alguna vez y después del concierto de anoche, somos nosotros los que nos sentimos afortunados.

Este “momento dulce de tu vida” fue un poco singular al principio. No salías. Estaba con mi amigo Arturo y yo –que después de Cerati me tomo cualquier demora como una catástrofe- empecé a pensar que las costillas te dolían, que no había sido necesario agregar a una fecha, que estabas mal, pensaba en Martín y Margarita, tus hijos, que estaban en el backstage. –No va a salir, le dije a mi compañero de concierto. Pasadas las nueve de la noche escuchamos los primeros acordes de “El amor después del amor” y tú cantando desde adentro del escenario y a partir de ahí todo fue un vértigo fitopaezco demencial.
Páez nunca crea atmósferas, nunca se regocija con la nostalgia (aunque dijo algunas cosas acerca de lo fea que es la música que escuchamos ahora contra la que se escuchaba cuando él creció) y lo que pone como gran arma de ataque y de defensa es su estructura musical por donde no entra ninguna criatura extraña. Tanto así que cuando cantó “Sasha, Sissi y el círculo de baba”, uno podría haber pretendido la voz de Mon Laferte (con la que lo interpreta en uno de sus últimos discos), pero ni el talento de la amada chilena hubiera agregado algo. Fito es Fito ciento por ciento.

Los que leen esta columna dirán: siempre los conciertos de Fito son así. Nunca te vas con algo que te debe, tienes sus canciones durante varios días y eso es cierto y refleja a un músico de su enorme calidad.
“La verdad es que ni yo sé quién soy, pero quiero decir, en ese sentido hay una gran amplitud estética en la banda y podemos movernos con muchos repertorios diferentes y cuando jugamos con un género más preciso, como podría ser el rock en “Ciudad de pobres corazones”, que tiene que sonar potente y salvaje, así suena”, dijo una vez. Se refirió por cierto a la gran “amplitud estética” de una orquesta que suena como él quiere.
Claro, todo esto en un músico de 63 años, que bien podría haber venido a “cumplir”, a estar presente, a cantar unos cuantos temas de su autoría e igual se lo hubiéramos agradecido. Sin embargo, mucha gente sabe (yo lo sé, querido Fito, que te he entrevistado tantas veces, que has tenido gestos de cariño conmigo, como cuando me presentaste a la bellísima Cecilia Roth como si yo, una simple cronista de espectáculos, no la conociera) que eres la mar de obsesivo, que mides cada cosa que haces, que no quisiera estar cerca de ti cuando preparabas esta gira El amor después del amor.
Mónica Maristain
Si Emme, que es “la reina del concierto” (según Páez) funciona como una gran compañía, en la que nunca Fito deja de ser el protagonista, el saxofonista Alejo von der Pahlen da el ritmo elocuente y continuo en un grupo que se muestra tan sólido como las teclas, la voz y los coros de Juan Absatz. Claro que luce para afuera y para adentro ese tremendo baterista que es Gastón Baremberg y esa rara criatura que a veces le hace la réplica a Páez, Vandera, con voz, guitarra, teclados y coros.

Ese tremendo baterista que es Gastón Baremberg. Foto: Cortesía OCESA
Ya hablamos del guitarrista Juani Agüero, un virtuoso del instrumento, con Ervin Stutz (trompeta y flugelhorn) y Santiago Benítez (trombón), que completan Sudestada Horns.
Cuando éramos adolescentes o casi jóvenes, Fito estrenó “11 y 6”. La escuchábamos por la radio y discutimos mucho en la casa de Rossana y Erick y estaba bien que expusieras ese drama juvenil en los temas. Eran discusiones ardientes, de militantes que queríamos cambiar el mundo y tú eras el centro de la discusión. Esa fue la única nostalgia que tuve, mientras cantabas “11 y 6”, hasta que una niña preciosa se me acercó a mi fila, me había escuchado decir que no eras el mejor cantante de nuestro rock y me dijo: no será el mejor cantante, pero es el mejor músico. Y sí. Sobre todo cuando hablaste de Luis Alberto Spinetta, al cantar “Pétalo de sal” o ese rock hasta morir de “Tráfico por Katmandú”, hasta que todos desfallecimos con los acordes de “Tumbas de la gloria”.

“Detrás del muro de los lamentos” y “Balada de Donna Helena” las escuché como si fuera la primera vez que las oía. Fueron momentos sublimes de la orquesta y de ti. “Al lado del camino” acarició nuestro costado adolescente y “Ciudad de pobres corazones”.
“Dar es dar”, “Cadáver exquisito”, “Dale Alegría a mi corazón” fueron el cierre para un concierto maravilloso: en la música, en las luces, en la puesta de escenario.
Al salir un poco atosigados y sorpresivos, mientras nos mirábamos tratando de decir lo impresionante que había sido, un chico pasó y dijo: ¡Vivan Los Piojos! Claro, todo eso lo hiciste, siendo argentino. Pavada de nacionalidad.
C
*Crónicas originalmente publicadas en el sitio Maremoto M. Aqui y acá.

Mónica Maristain. Nació en Argentina. Desde el 2000 reside en México. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras. En Argentina dirigió las revistas Cuerpo & Mente en Deportes y La Contumancia. Aquí dirigió la revista Playboy, para todo Latinoamérica. Fue editora de El Universal y editora de Puntos y Comas, en el sitio Sinembargo.com. Ha publicado muchos libros, entre ellos los de poesía: Drinking Thelonious y Antes. Los dedicados a Roberto Bolaño, entre ellos El hijo de Mister Playa. Su libro más reciente es Los mexicanos ejemplares, del 2023, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).







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