DANDYS Y CÍNICOS

La noticia de la exhibición de Johannne Sacreblu en la que se pueden ver expresiones prejuiciosas del ser francés personificadas por mexicanos que cantan y bailan, lo atraviesa el humor y un elemento muy importante: el sentido naco del ser mexicano, porque para nacos evidentemente nosotros.

«Fue horrible, fue horrible»
La crítica del transnacional, comediante, naco, Eugenio Derbez a Emilia Pérez

“Hoy tuve la oportunidad de usar la comedia para transmitir un mensaje en activismo”
Camila D. Aurora, directora trans-mexicana de Johanne Sacreblu
, en su pre-estreno el 13 de febrero de 2025

Alfrombra roja del pre-estreno de la película Johanne Sacreblu en Cinedot Azcapotzalco. Foto: Sughey Baños

Este 14 de febrero llega a cines el cortometraje Johanne Sacreblu, la película paródica dirigida por la activista Camila D. Aurora que surgió como respuesta al disgusto que provocó en México la película del francés Jacques Audiard, Emilia Pérez, por la imagen estereotipada del mexicano que lo ha llevado a la gloria en Cannes y ahora, todo parece ser, el infierno en la próxima edición del Oscar, donde tiene 13 nominaciones, pero que ya muchos advierten que no se llevará ni una sola.

Ayer, 13 de febrero, circularon imágenes de una función para la prensa e invitados especiales en sala 5 de Cinedot Azcapotzalco, así como el anuncio de la venta de la «ratita Fillippe» a los que asistan a las funciones de este 14 de febrero, el día en que en México celebran al amor y la amistad, en las salas de esa nueva cadena de cines, que no ha de tener tan contentos a Cinépolis y Cinemex, ya que da la impresión que a partir de esta ola, Cinedot se puede ir perfilando como esa empresa que exhiba el cine alternativo mexicano, de directores y directoras emergentes.

La noticia de la exhibición de esta película en la que se pueden ver expresiones prejuiciosas del ser francés personificadas por mexicanos que cantan y bailan, lo atraviesa el humor y un elemento muy importante: el sentido naco del ser mexicano, porque para nacos evidentemente nosotros. Y en ese sentido es interesante leer lo que la Real Academia de la Lengua Española define como naco:

«Adj. despect. Guat.,Méx. y Nic. Dicho de una persona: Inculta o carente de instrucción. 

U. t. c. s. Sin.: inculto, ignorante, iletrado, indocumentado.

Adj. despect. Guat. y Méx. Dicho de una persona o una cosa: Vulgar u ordinaria. Sin.: vulgar1, ordinario».

En ese sentido, pienso que la película Emilia Pérez, para nosotros los verdaderos y únicos nacos del mundo, este filme podría ser muy naco, o sea inculta, vulgar e indocumentada. Si bien podría ser calificada como naca, paradójicamente no es chida, como cantaran unas décadas atrás la guacarroquera banda Botellita de Jérez, que en una de sus estrofas dice que «si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido, entonces verdad de dios, todo lo naco es chido».

Si esta película tiene el éxito cacareado en estos días en las salas de cine, yo esperaría que brinque «al circuito alternativo», como son la Cineteca Nacional -con sus tres sucursales-, para proyectarla en esa misma pantalla, donde el 13 de septiembre del año pasado abarrotó el concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes y luego el Zócalo de la Ciudad de México.

José Antonio Monterrosas Figueiras

Y es que da la impresión que Audiard, que odia (¿o ama?) tanto a lo mexicano, creo que se ha esmerado en que su película es una forma de hacer trans-nacional (dixit el naquísimo Nicolás Alvarado) o trans-naco -y narco- o en otras palabras el homenaje al art nacó-transafrancesado, es decir, que si lo francés es naco y lo francés no es chido, todo lo naco trans no es chido, es una naquedad cinematográfica falsa, hueca y superficial. Johanne Sacreblu, en ese sentido, es una forma de decirle al director de Emilia Pérez cómo se hace una película verdaderamente naca y por ende chida.

Esta historia de casi 30 minutos es la de una mujer trans de origen francés llamada Johanne, que regresa a vivir a su país natal luego de pasar algunos años en México. Johanne entonces está impregnada de esa vida naca mexicana, podemos suponer que nadie regresa igual después vivir la verdadera naquedad nacional, más en tiempos de la Cuarta Transformación donde ya lo dijo su fundador Andrés Manuel López Obrador: «arriba los de abajo, arriba los pobres y abajo los privilegios» y quien además se autocalificó como un presidente naco, chinto y chairo, además de -señaló en una de sus Mañaneras del mes de julio de 2024- pertenecer al pueblo y al pueblo raso y ya que quede claro: no soy fifí.

Una de las fotos que me llegaron a mi Whats App del pre estreno que sucedió anoche de Johanne Sacreblu, trae un cartel que dice: «Centro de adopción de ratas deformes inmigrantes francesas de Agtugo Ratatouille», en otra vemos una mesa con ratas de peluche, carteles y postales de la película e incluso un pastel. En una más se pueden observar a varios jóvenes con cámaras, celulares, micrófonos, boinas y bigotes pintados, mientras la directora de le película, Camila D. Aurora está frente a ellos hablando en tanto pisa una alfombra roja.

Las funciones para este 14 de febrero y el resto del fin de semana están -según los mismo de Cinedot- llenas en sus distintas salas que se encuentran en las ciudades donde se proyectarán, tales como Cuernavaca, Toluca, Azcapotzalco o Querétaro, será un termómetro del rumbo que pueda tomar de aquí al 2 de marzo este fenómeno cinematográfico, fecha en que ocurra la ceremonia del Oscar, donde gane o pierda Emilia Pérez, parece que sí o sí, habrá manifestación en el Ángel de la Independencia ese domingo con Camila. D. Aurora y cientos de mexicanas, mexicanos y mexicanes, disfrazades de mimes de fino bigote y rata en el hombro.

Si esta película tiene el éxito cacareado en estos días en las salas de cine, yo esperaría que brinque «al circuito alternativo», como son la Cineteca Nacional -con sus tres sucursales en Mexico City-, para proyectarla en esa misma pantalla, donde el 13 de septiembre del año pasado abarrotó el concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes y luego el Zócalo de la Ciudad de México. Esto lo pienso no sólo porque son espacios de reunión, sino porque sería una forma, por un lado, de que más gente pueda verla reunida en lugares donde no hay salas de Cinedot y por el otro, una manera de que esos sagrados recintos reservados solo para el supuesto cine de calidad y gente con buen gusto cinematográfico -según el ex director de Cineteca Alejandro Pelayo y el todavía programador, el Nosferatu uruguayo-mexicano-barbudo-bigotudo, Nelson Carro, que comenzó con Felipe Calderón-Leonardo García Tsao, en 2006, y permanece hasta ahora, en este 2025, con Claudia Sheinbaum-Marina Stavenhaguen- y no incluir al cine kitsch, lleno de lentejuela, además de naco como lo es Johanne Sacreblu, que como dice Divine, San Valentín fue su política, por eso hay que amar a todos y podría agregar Jacques Audiard «abrazar la miseria» y es que yo no he visto algo más naco en México, que una réplica de la Torre Eiffel en una glorieta de Torreón, Coahuila, el baile de «Payaso de rodeo», de Caballo Dorado, con la verdadera Torre Eiffel, de París, de fondo por los Juegos Olímpicos sucedidos el año pasado en la capital francesa y la celebración del día del amor y la amistad, viendo una película dedicada a la capital del amor y el lugar ideal para las citas románticas. Para nacos transnacionales nosotres, ¿okay?

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


Descubre más desde REVISTA LOS CÍNICOS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

aUTOR

TENDENCIAS