CRÓNICA SOBRE TEUCHITLÁN

Mi nombre es Carmen y busco a mi hermano que desaparecido en Zapopan. Me parece bastante indignante, el hecho de que como colectivos tengamos que hacer esto, porque los gobiernos no lo hacen y el llegar a Teuchitlán y que quieran hacernos un tour, esto no es un tour, estamos buscando a nuestros familiares.

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Fueron de nuevo las madres buscadoras las que tuvieron que forzar las cosas para mover a los funcionarios de las fiscalías que tal vez creían que esto era un paseo turístico por Teuchitlán. Para ellas, sin embargo, el Rancho Izaguirre es un sitio en donde existe una esperanza de saber si sus hijos, que un día desaparecieron, estuvieron ahí; si la ropa y los zapatos que encontraron el Colectivo Guerreros Buscadores en ese lugar, el 5 de marzo, era de sus familiares que ya no volvieron a casa; si en esa finca hay rastro alguno de aquellos o si fueron llevados a otro sitio. Mientras que para otros es una evidencia, un ornamento o incluso basura, para ellas podría ser el último eslabón para saber en dónde están sus desparecidos.

Las madres buscadoras no estaban dispuestas a esperar las camionetas que nos llevarían, de diez en diez o de veinte en veinte, a las puertas de ese predio del horror que se veía a lo lejos. Rompieron el primer cerco y avanzaron haciendo una polvareda y gritando al unísono: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, “¿Por qué estamos aquí? Porque los queremos”, entre varias consignas más con las que se daban fuerza para seguir con mucho más contundencia rumbo a la puerta negra que entre dos caballos y una espuelas dice “Izaguirre Ranch”.

Fue en esa vereda, de aproximadamente un kilómetro, rodeada de terrenos donde suele haber caña, pero que por el momento solo hay tierra seca, donde platiqué con Carmen, que forma parte del Colectivo Madres Buscadoras de Jalisco. Ella es una chica que vino a Teuchitlán para buscar a su hermano, ya que las hermanas también salen a buscar sus hermanos, me dice. Quedamos un poco atrás del grupo mientras iba escuchando su historia que comenzó el 20 de julio de 2020, cuando su familiar luego de ir a un pendiente, no volvió. Para ella con Teuchitlán se abrió la caja de pandora.

-Me puedes dar tu nombre…

-Mi nombre es Carmen y busco a mi hermano que desaparecido en Zapopan.

-Gracias, Carmen, cuéntame sobre tu caso…

La verdad es que me parece bastante indignante, el hecho de que como colectivos tengamos que hacer esto, porque los gobiernos no lo hacen y el llegar y que quieran hacernos un tour, esto no es un tour, estamos buscando a nuestros familiares, nos querían pasar diez personas veinte minutos y regresar. La verdad eso me parece injusto, cuando como colectivo descubrimos todo esto, todas las fosas y todavía que quieran limitarnos a la información que uno encuentra, la verdad me parece muy triste, muy indignante, y una burla para mí, como una persona que busca a un desaparecido. y totalmente a mi hermano, que probablemente podría estar aquí, uno nunca sabe.

-Cuéntame sobre tu hemano, Carmen, cómo sucedió…

-Mi hermano desaparecio el 20 de julio de 2020, ya casi se cumplen cinco años, el salió del poblado a hacer unos pendientes y ya no supimos de él, fue como si la tierra se lo hubiese tragado. Encontramos su camioneta, sus pertenencias, pero de él ya no volvimos a saber nada.

-Háblame sobre cómo han sido estos años…

-Estos años la verdad es que fue un giro completo de 360 grados, totalmente para mi familia, para sus hijos y para las personas que también nos rodean, se habla mucho de ser madre buscadora, pero no se habla mucho de ser una hermana buscadora, porque pierdes a tu hermano y pierdes a tu madre en el proceso. Mi mamá ya no vuelve a ser la misma, mi mamá ya no está en casa y cada vez que preguntas por ella sabes que está buscando una fosa, buscando o levantando un cuerpo, de una manera muy triste, no te queda más que apoyar y estar aquí y saber que si en este caso yo hubiese sido la desaparecida, mi madre y mi hermano me seguirían buscando.

-Carmen, cómo decirle a las personas que piensan que esto no les puede pasar o que está lejos de su vida cotidiana…

-Uno lo ve de lejos, uno piensa qué situación tan triste, pero uno nunca piensa estar del otro lado de las estadísticas. Cuando a nosotros nos sucedió fue, la verdad, increíble, hasta el día de hoy todavía no lo creo, todavía creo que mi hermano está trabajando, que va a regresar, pero la realidad es que no y ser parte del colectivo también ha traído personas que al principio era como de que, ¡wow!, solo me pasó a mí, mi hermano es el unico desaparecido, pero esto, incluso, se acercan personas de ‘Oye dame de tu ayuda porque yo creía que no me iba a tocar a mí, pero ahora no, mi mamá o mi papá está desaparecido’. Entonces, esto está sucediendo, realmente cada vez sucede más y que tengan la certeza de que hoy, como estoy buscando a mi hermano, también estoy buscando a tu hermano, estoy buscando a tu papá y en el proceso los vamos a encontrar y en el proceso sé que alguien más lo va a encontrar, pero con la satisfaccion de saber de que gracias a estos colectivos y al apoyo de los civiles hemos regresado a muchas personas a casa.

Se habla mucho de ser madre buscadora, pero no se habla mucho de ser una hermana buscadora, porque pierdes a tu hermano y pierdes a tu madre en el proceso.

-Cómo llegas al colectivo, en qué momento tú dices aquí es donde tal vez pueda encontrar una respuesta…

-Al principio cuando mi hermano desapareció era mucho miedo, pero nos ganó más la necesidad de querer una respuesta, del saber en dónde está y ya no te lo digo de manera individual si no ir, sus niños -ya que dejó a cuatro niños-, preguntan y hasta la fecha siguen preguntando por él, esto nos llevó a pertenecer a varios colectivos y al final coincidimos en éste en el que sentimos que somos una familia, entonces aquí empieza la lucha. Al principio empezabamos nosotras solas alrededor de la casa, del poblado, despúes pues sabíamos que existía estas organizaciones, porque uno piensa que nada más es él, en la Glorieta de los Desaparecidos también encuentran muchos colectivos y aquí fue donde nos sentimos un poco mejor, pertenecientes y aquí estamos.

-Cuánto tiempo te llevó vencer el miedo o el tal vez no hablar…

-Un aproximado de un año, en el que nosotros empezamos a estar en los colectivos, fue como un proceso de un año en el que entendemos de que mi hermano no va a regresar por sí solo. Ni otorgándoselo a las autoridades mi hermano va a regresar. Entonces llevamos casi cuatro años en el proceso.

-Carmen, este momento con lo que está sucediendo en Teuchitlán, ¿tú lo habías vivo antes, habías notado algo de este tono en estos años?

-He sabido de fosas, de cuerpos encontrados como todo, pero no a esta gran altura. Ahora yo entiendo y lo veo como que se abrió la caja de pandora, porque se escuchaba y se veía pero no nos tocó verlo, tal cual, totalmente con nuetros propios ojos.

-Vienes a este lugar, es la primera vez que estás aquí. qué esperas…

-Espero principalmente que nos den la seguridad que merecemos, los resultados que merecemos que como el colectivo que estuvo aquí posteriormente se encontro. Es realmente que las personas que estuvieron aquí y merecemos respuestas, merecemos que le den continuidad como debería de ser, realmente.

-Y qué sigue como Colectivo además de seguir buscanco, cómo cambia su labor con esto que está sucediendo…

-El primer cambio yo creo que es unidad, creo que muchas personas se integrarán, espero que busquen a sus desaparecidos, que no sea un desconocido más para el mundo y seguir buscando, porque es lo único que queda, porque si no lo encuentro aquí, tengo que encontrarlo en otro lugar. Entonces esto es solamente la manera de agrandar el proceso, de seguir, de continuar.

-Si alguien estuviera en esta situación, ¿qué le podrías decir a esa persona, a esa familia?

-Si alguien está en esta situación, principalmente hay que levantar su denuncia, que es lo primordial, pruebas de ADN, después buscarlo, buscarlo y una manera más sencilla es pertenecer a un colectivo, puede ser el que mas le agrade o el que más cerca le quede o el que más le apoye, porque por la situación, pues podrías notar que hay muchas personas pidiendo ayuda, pidiendo fichas, pidiendo de todo, entonces éste o cualquier colectivo créeme que te va a apoyar.

-¿Cómo podemos apoyar a los colectivos?

-A los colectivos, hay de dos maneras; una es, tenemos un centro de acopio, en Milenio, ahí nos pueden ayudar con víveres o también de manera monetaria, en la página contamos con un número de tarjeta, que pertenece al colectivo y también ahí tenemos donaciones.

La convesación llega a su fin porque estamos a la entrada del Rancho Izaguirre, que hierve en emociones, además del calor intenso que se sentía. Ahí, entre el remolino de personas, periodistas, fotógrafos, camarógrafos, se oyen expresiones de indignación y rabia de varias madres buscadoras que ya habían entrado a empujones, al salir vienen diciendo frases como: “¡Es un circo!”, “¡Es como ir a un zoológico!”, “¡Es un museo!”, “¡No hay nada!”, “¡Es una burla al dolor!”

Continuará…

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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