MAREMOTO M / OBITUARIO
Wim Wenders le hizo un homenaje en el documental «La sal de la tierra»
Sebastião Salgado fue una de las figuras indiscutibles de la fotografía contemporánea. El fotoperiodismo cambió para siempre con sus largas series que él dedicó a las guerras, a las hambrunas, a los éxodos, las migraciones y a los trabajos que ha cumplido el ser humano en la tierra, muchas veces destruyéndola.
Por Mónica Maristain

Noticia de último momento, a los 81 años ha muerto el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado. Había nacido en 1944 y a través de su carrera, pasaron guerras, hambrunas y exterminios hasta perder la fe en la humanidad.
Si hoy tuviera que retratar Gaza, por ejemplo, la muerte y el descrédito honrarían su camino. Sin embargo, en los últimos tiempos se reencontró con ella en la naturaleza.
Hace unos tiempos, de la mano de nuestro querido Wim Wenders, Juliano Ribeiro Salgado, su hijo, mostró su alegría y sorpresa porque el documental La sal de la tierra fue postulado entre los aspirantes al Oscar.
Wenders, que sorprendió al mundo en los años recientes con su aclamado documental Pina, dedicado a la fallecida bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch (1940-2009), ha dedicado esfuerzos para destacar la labor del legendario fotógrafo brasileño Sebastião Salgado (1944) en el documental The Salt of the Earth.
“La historia de la pintura y la fotografía siempre han tenido una importante influencia en mi trabajo como cineasta. Entre tanto la fotografía ha llegado a ocupar una gran parte de mi tiempo y se ha convertido en mi segunda vida. Y eso beneficia a mis películas.
Estas tardan hoy un par de años en llegar, pero ya no tengo esa sensación de tener que esperar algo. Porque mientras puedo concentrarme durante meses en la fotografía”, dijo Wenders en una entrevista realizada en mayo por la agencia dpa.
“Conozco a Salgado desde hace muchos años y me preguntó directamente si podría acompañarlos a él y a su hijo en el gran proyecto Génesis. De ahí, a lo largo de dos años, fue germinando una película larga sobre su carrera. Eso es lo bonito de los documentales: tienen su propia legitimidad, no siempre se pueden planear”, afirmó Wenders.
“Otros fotógrafos pasan un par de días en un territorio en conflicto o apenas un par de horas. Pero Salgado a menudo pasa meses para poder conocer a las personas. O volvía una y otra vez a un país a lo largo de muchos años. Sus grandes proyectos, como Éxodos, sobre desplazamientos y persecuciones o Trabajadores, sobre los trabajos más duros del mundo, le llevaron ocho y 10 años. Ningún otro se ha tomado siempre tanto tiempo y mezclado de tal manera con la gente de las regiones a las que ha viajado”, dijo Wenders.
“Antes de que conociera a Salgado, hace más de 20 años, compré dos fotografías suyas en una galería. Desde entonces, las dos cuelgan en mi despacho. Una muestra a una mujer tuareg con una dignidad y belleza increíbles, pero la imagen desprende también un profundo dolor y hay que mirarla dos veces para darse cuenta de que es ciega.
La otra muestra a un trabajador en una gigantesca mina abierta, un escenario violento que recuerda a los tiempos bíblicos. Para mí, lo más conmovedor de ambas fotografías es su verdad. Estas fotos no se hacen pasando por ahí, sino que hay que profundizar durante mucho tiempo sobre estas personas y situaciones.
De ahí el título de nuestra película, The Salt of the Earth (La sal de la Tierra). Salgado es como casi ningún otro el cronista de los hombres de finales del siglo XX. Somos los que estamos en sus instantáneas. La humanidad”, agregó.
¿Quién era Salgado?
El medioambiente y la relación del hombre con la naturaleza han sido siempre el centro en la fantástica obra fotográfica del brasileño Sebastião Salgado.
Nacido en 1944, ha desarrollado una larga carrera profesional donde destaca un gran compromiso con las causas sociales y humanistas, una labor que le ha valido el Premio Príncipe de Asturias en 1998 y al mismo tiempo las críticas de intelectuales como la estadounidense Susan Sontag, quien lo ha acusado de comerciar con la miseria.
El fotógrafo de fama mundial resumió en un libro y en una muestra de 245 imágenes que se llevó a cabo en Madrid su viaje de ocho años por los sitios más inhóspitos y vírgenes del planeta, donde personas y animales viven alejados del mundo moderno.

En Génesis, Salgado explora regiones casi inaccesibles, desiertos abrasadores, paisajes donde nunca ha estado antes humano alguno, zonas polares barridas por vientos helados y bosques tropicales en los que sus moradores sobreviven como hace cientos de años.
“Empezar esta serie no fue una decisión racional. Ni premeditada. Es más, el impulso que me llevó a esta nueva aventura tiene algo de accidental. Mis padres, al hacerse ya mayores, quisieron volver a la tierra de sus orígenes, donde teníamos una casa. Regresamos a Aimorés después de mucho tiempo sin pisar por allí y cuando llegué me di cuenta de que aquel paraíso de mi infancia estaba casi arrasado.
“Aún no está todo perdido y podemos trabajar juntos para reconstruir lo destruido” es el sentimiento firme del brasileño, quien no obstante lamentó el riesgo en que se encuentran sitios como Papua, la Amazonía o la región Antártica, en la que -dijo- el descubrimiento de minerales o petróleo llevaría a una “explotación brutal”.
Amazonía, su zona en México
La última muestra de Sebastião Salgado se llevó en México. Hasta el 4 de mayo de 2025, el Museo Nacional de Antropología (MNA) fue la puerta que llevó a un viaje por el principal pulmón de la Tierra y por las identidades originarias que habitan en él, a través de la exposición fotográfica Amazônia.
El fotógrafo Sebastião Salgado se dijo honrado por tener la oportunidad de presentar su obra en “el principal museo del planeta”, en la medida que resguarda la cultura e historia completa de nuestro país.
“Es enorme lo que tiene este museo. Para nosotros poder traer a las comunidades indígenas de la Amazonía aquí, y estar al lado de las grandes culturas indígenas mexicanas es fantástico”, expresó el artista y activista medioambiental.
En la Sala de Exposiciones Temporales del MNA las y los visitantes se sumergieron en un viaje al corazón de la selva amazónica, a través de 230 fotografías, fruto de siete años y 58 expediciones por tierra, aire y agua, que permitieron a Salgado adentrarse en bosques, ríos y montañas, así como en la vida cotidiana de las comunidades originarias que habitan dicho ecosistema.
De acuerdo con el autor, hoy se ha perdido el 18 por ciento de la Amazonía; sin embargo, enfatizó que en las imágenes quiso mostrar el 82 por ciento de este “paraíso en la Tierra” que sigue vivo. Además, por primera vez, se exhiben registros de las montañas de la región, que representan las más grandes elevaciones naturales de Brasil, las cuales, debido a su difícil acceso, son poco conocidas.

Sebastião Salgado fue una de las figuras indiscutibles de la fotografía contemporánea. El fotoperiodismo cambió para siempre con sus largas series que él dedicó a las guerras, a las hambrunas, a los éxodos, las migraciones y a los trabajos que ha cumplido el ser humano en la tierra, muchas veces destruyéndola. Después de haber estudiado economía, Sebastião Salgado se interesó en captar los procesos sociales de otra manera, gracias al apoyo de su esposa Leilia, que le daría también una gran ayuda para las escenografías, para las museografías de sus exposiciones, decidió dedicarse por completo a la fotografía cuando ya tenía cerca de 30 años.
Así recorrió el planeta entero, no una sino múltiples veces. Estamos ante alguien que le ha dado la vuelta a la tierra y que ha captado a las más diversas comunidades, casi siempre viviendo con ellas. Cada serie de Sebastião Salgado puede durar ocho años, nueve años de preparación, pero el conjunto de todos esos años son un puñado de instantes significativos que han cambiado la manera que tenemos de ver a las sociedades y también a la naturaleza.
En México, hace muy pocos días, tuvo una intensa conversación con el escritor Juan Villoro, ante quien le dijo, entre otras cosas: Mis fotografías en general las hice en la naturaleza. Tengo algunas fotografías urbanas, mismo aquí en México, trabajé mucho en esta ciudad, pero un 95% de mi trabajo ha sido hecho en la naturaleza. Nací, crecí, viví una gran parte de mi vida en una hacienda de ganadería en Brasil y la naturaleza es un poco mi casa. Y cuando venía a este espacio, ahí era más complicado, porque el espacio es tan grande, es tan colosal, que para visitar está bien, pero para concebir un trabajo fotográfico con una cierta coherencia en un espacio tan grande, un poco difícil”.
“Creo que de una cierta forma he conseguido, pero me tuve que organizar mucho, me tuve que adaptar más de lo que imaginaba, porque primero no hay helicópteros, no hay avionetas, es lo que se puede fotografiar de arriba, una floresta. Los drones aquí no funcionan porque no hay bases, no hay a dónde colgarlo”, agregó.
C
+Nota original del sitio www.maremotom.com

Mónica Maristain. Nació en Argentina. Desde el 2000 reside en México. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras. En Argentina dirigió las revistas Cuerpo & Mente en Deportes y La Contumancia. Aquí dirigió la revista Playboy, para todo Latinoamérica. Fue editora de El Universal y editora de Puntos y Comas, en el sitio Sinembargo.com. Ha publicado muchos libros, entre ellos los de poesía: Drinking Thelonious y Antes. Los dedicados a Roberto Bolaño, entre ellos El hijo de Mister Playa. Su libro más reciente es Los mexicanos ejemplares, del 2023, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).







Deja un comentario