FILMOTECA A SMILE ON A DOG
Sobre la defensa del eco-terrorismo y la migración
En esta ocasión el dueño de la Filmoteca a smile on a dog se fue a ver la Semana del Cine Polaco en México a la Cineteca Nacional, donde vio dos películas de la curtida cineasta polaca Agnieszka Holland; El Rastro, donde defiende el eco-terrorismo y Frontera verde, en la que el tema son los migrantes entre Bielorrusia y Polonia.
Por Fernando Ramírez Ruiz

A El Rastro, película de la directora polaca Agnieszka Holland, codirigida con su hija Kasia Adamik, que se llevó un Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2017, hay que reconocerle el valor de expresar los verdaderos sentimientos de los animalistas y veganos radicales, pues les gustaría matar a los loberos y a los que explotan animales de cualquier forma y los hacen sufrir. Le encantaría ver arder a las iglesias en donde dicen que Dios nos dio los animales a los hombres, para hacer con ellos lo que quieran, los cuales además no tienen alma.
La película además se pasa de difusa, porque aparte de la cacería de cazadores, ésta habla de astrología y se mete en el debate entre el determinismo y el libre albedrío, con William Blake, y el espíritu revolucionario de los sesentas. Hay un exceso de personajes, que hablan un idioma que no ayuda al público mexicano a entender un carajo: Que si mataron a Kwzwyk o a Wzyky o a Zwykw y a uno ya se le olvidó cuál era cuál y encima la narración utiliza muchos flashbacks, lo que acaba siendo todo muy confuso.
Como El Rastro, película basada en la novela Sobre los huesos de los muertos de la ganadora del premio Nobel, Olga Tokarczuk, se presentó en la inauguración de la cuarta Semana de Cine Polaco en México, el pasado 23 de mayo, una edición dedicada a Agnieszka Holland. Así que había público polaco en la sala que se reía de cosas que los mexicanos no captábamos, como en la parte en que un personaje que dice que su verdadero nombre es Swietopelk y el público polaco en la sala, al igual que los histriones que están dentro de la pantalla, estaban muertos de risa y los mexicanos con cara de What? ¿A caso fue un albur en polaco o algo así? Explíquenos, por piedad.
A El Rastro, película de la directora polaca Agnieszka Holland, codirigida con su hija Kasia Adamik, que se llevó un Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2017, hay que reconocerle el valor de expresar los verdaderos sentimientos de los animalistas y veganos radicales, pues les gustaría matar a los loberos y a los que explotan animales de cualquier forma y los hacen sufrir.
Fernando Ramírez Ruiz
Por si fuera poco, la historia tiene algunos personajes muy acartonados como el nerd/hacker tímido y débil y luego el extravagante entomólogo -o sea experto en insectos-, y la protagonista Janina que acaba llorando por los bichos, por cierto la protagonista Janina odia que le digan Janina, pero nunca sabemos por qué y los cazadores son tan pero tan malos que son mafiosos, corruptos, borrachos, golpeadores de mujeres, que tienen un burdel y controlan a la policía.
Al final, la historia le acaba dando la razón al policía, que le dice a Janina que le recuerda a su abuela que tiene siete gatos y también alimenta a los gatos callejeros y que es como ella una mujer mayor que vive sola, insinuando que la soledad es la causa de su radicalismo animalista. De hecho Janina dice que sus perras son su familia y el final feliz consiste en que ella acaba formando una familia con otros amantes de los animales. Todos víctimas de un modo u otro, le ayudan a escapar cuando se descubre que ha estado matando a cazadores y en esa nueva familia seguro nadie le dice Janina. Nueva familia y nueva identidad.
En la vida real mucha gente quisiera matar a los cazadores, por lo que la película se le puede acusar de defender el eco-terrorismo. Holland dijo que qué bueno que la acusaran de eso. A mi por cierto me encantaría que los pájaros, como sucede en El Rastro, les echaran colillas y quemaran las iglesias donde digan que los animales no tienen alma.
Con maletas de rueditas, entre animales

Frontera Verde, es otra película de la veterana cineasta Agnieszka Holland, en la que hay un alegato a favor de los migrantes que intentan llegar a Polonia, o al menos pasar ese país. Una situación que hizo crisis en el 2014, o eso creían porque luego vino la guerra Rusia-Ucrania y con ella, súbitamente, millones de refugiados a la frontera de Polonia.
Aunque al final de la película aparece también el tema de los refugiados ucranianos, ésta se centra en un grupo de refugiados de la guerra de Siria, una mujer afgana y algunos africanos cuyo paso por Bielorrusia y Polonia se convierte en un infierno.
La situación entre Bielorrusia y Polonia recuerda a Estados Unidos y México con los migrantes de terceros países que de un lado los echan para el otro. En el caso Polonia-Bielorrusia, al menos en este filme, son como pelotas de volleyball y la frontera con su barda alambrada es la red, pero este juego, a diferencia de ese deporte, es muy violento, con guardias fronterizos que parecen más bien de campo de concentración por su crueldad.
Al final de cuentas Frontera verde podría considerarse una película de aventuras, que tiene un buen ritmo, violencia, perros de ataque, arenas movedizas, persecuciones, mucho drama, africanos haciendo beatboxing y rap. Las más de dos horas y media que dura resultan entretenidas.
Fernando Ramírez Ruiz
Los inmigrantes, que al menos los personajes principales lo único que quieren es pasar por Polonia para llegar a Suecia, están en medio del bosque, de ahí el título de la película. Hay hasta alces y renos deambulando por ahí junto con los migrantes y sus hijos y sus maletas con rueditas, tratando de comunicarse con sus celulares sin éxito.
Pero la película no sólo se trata de los migrantes, también es de los guardias fronterizos y de los que intentan ayudar a los refugiados que están divididos en dos; los que respetan las leyes y los anarquistas que no y que llaman a los primeros “liberales cobardes”.
Al final de cuentas Frontera verde podría considerarse una película de aventuras, que tiene un buen ritmo, violencia, perros de ataque, arenas movedizas, persecuciones, mucho drama, africanos haciendo beatboxing y rap. Las más de dos horas y media que dura resultan entretenidas.
La Semana de Cine Polaco en México se ha estado presentando durante toda esta última semana de mayo y continuará hasta este domingo, 1 de junio, en la Cineteca Nacional, con películas de Agnieszka Holland, tales como El Rastro, Actores de Provincia, Frontera Verde, Mr. Jones, Charlatán, Fiebre y Una Luz en la Oscuridad.
C
Versión cínica publicada originalmente en el sitio de la Filmoteca «A smile on a dog».

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on a dog.







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