FILMOTECA ON A SMILE A DOG
Una anécdota breve que se volvió una película lenta para ser película
Por Fernando Ramírez Ruiz
En El Imperio de los Conejos de Seyfettin Tokmak (Turquía, México, Líbano, Croacia, 2024) aparecen perros veloces que persiguen a ágiles conejos en cacerías en la campiña turca, es lo único ágil de esta película que es más bien lenta.

Esta película en la que por alguna extraña razón participa una productora mexicana, Mandarina Cine, y la cinefotógrafa Claudia Becerril Bulos, lo cual es seguramente la razón por la que ésta se presentó en el pasado Festival Internacional de Cine de Guadalajara, muestran a los cazadores, así lo sean indirectamente a través de sus perros, como lo piorcito. Igual que en El Rastro, la película de Agnieska Holland de la que escribí hace poco.
Esta película en la que por alguna extraña razón participa una productora mexicana, Mandarina Cine, y la cinefotógrafa Claudia Becerril Bulos, lo cual es seguramente la razón por la que ésta se presentó en el pasado Festival Internacional de Cine de Guadalajara, muestran a los cazadores, así lo sean indirectamente a través de sus perros, como lo piorcito
Fernando Ramírez Ruiz
De hecho Muzaffer, el cruel organizador de las cacerías es también el corrupto director de la escuela, en algún apartado lugar de Turquía, donde obliga a los alumnos a fingir que son lisiados para que así el gobierno les den a ambos dinero, pero Mussa, el protagonista, se escapa con la hija de Muzaffer y sus conejos, porque ellos aman a los conejos y colorín colorado.
La anécdota es demasiado breve para una película de hora y media y por eso se va lenta, casi como el cine mexicano contemplativo. No tanto, por supuesto, pues las películas mexicanas pueden ser muy extremas en eso, pero lento.

Y no entiendo por qué si aquí el amigo Muzaffer, el macho alfa es tan malo, dice Mussa que sus conejos son un imperio con todo y conejo alfa emperador. Debería ser una comuna de conejos o una cooperativa, mínimo una república conejil que practicara la equidad de género, ¿qué es esto? ¿fascismo de los hervíboros?
Todo mal.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on a dog.







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