COBERTURA CÍNICA / FICM 23

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

A la salud del colega y amigo Irving Torres Yllán, vuelve pronto a Morelia

El veterano cineasta rumano Andre Ujică. Foto: FICM

Este viernes concluye la edición 23 del Festival Internacional de Cine de Morelia, en estos días he tenido oportunidad de ver algunas películas -algunas, no todas las que quisiera, empezando por Frankeistein de Guillermo del Toro, siguiendo por Matáte, amor, de Lynne Ramsy, basada en la novela de la autora argentina Ariana Harwicz, terminando con Sirât, de Oliver Laxe- y escuchar algunos secretos de sus realizadores -además de decir salud en algunos bares con la mezcla entre periodistas y cineastas, sobre todo con Gerardo Reyes y Dano García, los oriundos de Mocorito, Sinaloa, la tierra de Los Tigres del Norte, donde me entero que hay un museo dedicado a nuestros Rolling Stones mexicanos- como el veterano cineasta rumano Andre Ujică y el francés Robin Campillo de quien hablaré al final de este texto.

Pero empiezo con Andre Ujică, un documentalista, que entre sus películas está la Autobiografía de Nicolae Ceausescu, el dictador rumano, y quien está en Morelia porque es jurado de la sección de documental mexicano. Buen pretexto para poder presentar su más reciente película TWST: Things We Said Today, el cual es una cápsula de la ciudad de Nueva York, entre el 13 y el 15 de agosto de 1965, con el rescate de videos de la llegada de los Beatles a esa ciudad y su primer concierto en el Shea Stadium, esto que además coincidió ese mismo fin de semana con los disturbios de Watts en Los Ángeles y fue la Feria Mundial en Nueva York. Todas estas imágenes fueron reunidas en este filme e intervenidas con dos fantasmas creados por el mismo Andre, quienes participan en la película y al mismo tiempo son narradores poéticos de todo este material en blanco y negro.

Dano García, de Mocorito, Sinaloa, al mundo. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras

En la salas 3 del Cinépolis Centro, acá en Morelia, ese hombre septuagenario, quien se pone unos lentes negros para que lo fotografíen, recordó que cuando iba camino al cine y escuchó en su pequeño radio por primera vez “And I love her”, comenzó a llorar. «Lo que pasó en ese momento es que entendí que estaba entrando en una nueva era que se sentía para nosotros», explicó Ujică. «Unos años después, cuando estaba en el último año de preparatoria, estaba escuchando el White Album (de los Beatles) y una voz literaria comenzó a dictarme un poco de lo que más tarde sería la historia de lo que van a ver aquí”, finalizó. 

Ujică, quien tiene tan solo siete películas, al mirar su documental es evidente que no es cualquier cineasta, es uno que tiene una mirada absolutamente singular. Un tanto nervioso luce una sencillez en su vestir y una calma en su hablar, está ahí frente a nosotros, luego de ver esta película que sabe a otro tiempo antes de Internet y donde se ve una ciudad en caos, la locura de las fanáticas de los Beatles, la euforia mezclada con la ira que suceden en un mismo tiempo y espacio como si sucedieran en Morelia, donde mujeres le gritan a Gael García, mientras un grupo de normalistas incendian autos a unos metros del Charolastra y la ciudad se desquicia.

Yo tengo en la butaca de al lado, a un cinéfilo muy joven, que al finalizar la función, mientras Ujică se acomoda en una silla para platicar con el público, siendo acompañado de una mujer con una personalidad de roquera rupestre chic, me dice que le sorprendió mucha esta película que además termina con una canción potente de soul jazz de King Curtis. Levanta la mano para hacer una pregunta, pero el tiempo se ha terminado, un autógrafo en el catálogo, no está mal, ¿cierto? Yo me tomo una foto con el maestro: «Great film!», alcanzo a decirle. «Thank you», revira y sigue su camino hacia la salida de la sala de cine.

Gael Gacía: De Amores Perros a Magallanes con policías antimotines de por medio

Cartel de Amores perros con escudo policial recargado. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras

Entre la película Nino de Pauline Loquès, que formó parte de La Semana de la Crítica en Cannes este año y que es sobre la serie de emociones que vive, en un fin de semana, ese chico llamado precisamente Nino, quien antes de entrar a un tratamiento por un cáncer en la garganta adquirido por el virus de papiloma, el cual le acaban de avisar que empieza el siguiente lunes para sobrevivr a esta efermedad, y la película de ese otro fin de semana beatlemaniaco, mencionado al inicio de este texto, me meto a ver los primeros minutos de Amores perros, donde estuvo presente Gael García.

Al mirar de nuevo la Ópera Prima de Iñárritu, ya no veo esa película que fue tan impactante en su momento, a inicios de este siglo, aunque coincido con Fernanda Solórzano, quien dijo que en el momento en que se estrenó en México, en lugar de aplausos al final, hubo un silencio y que lo que vimos fue una película mexicana distinta. Ahora, sin embargo, yo más bien veo una película un tanto visceral, rebasada por la realidad, veo también a un Gael García que al compararlo con la otra película que presentó ese mismo jueves, la del director filipino Lav Diaz, Magallanes, que gusta hacer películas de ocho horas, donde García también actúa, pero digamos que 25 años después de la de Iñárritu, está un actor -que si bien tiene una carrera llena de éxitos catapultados por esa película que marcó una época en México- que en realidad no ha terminado de evolucionar, su personaje del navegante portugués que realiza una expedición en 1521 hacia Filipinas no lo llena el actor mexicano, porque en realidad nunca -o pocas veces- ha logrado realmente salirse de su propio personaje de chavito risueño.

Entre estas películas, en los pasillos hay polícias con su escudos, están ahí metidos porque un grupo de normalistas y comuneros de Cherán estuvieron protestando a un lado de la alfombra roja del FICM, seguro querían entrar a saludar al actor. Llama mi atención un cartel de la película de Iñárritu, en la que se encuentra recargado -como descansando- uno de los blasones de ese grupo de antimotines. Me pregunta uno de ellos que si quiero que lo quite, mientras le tomo una foto a esa bella postal michoacana, pero respondo que no, que luce muy bien ahí. Así que este grupo de policías se estuvieron paseando por las instalaciones del Cinépolis esa tarde, pareciera que en algún momento los metieron a una sala desocupada, para que pudieran pasar las celebridades, entre ellas el mismo Gael a quien le preguntan los de la prensa qué significa Amores perros para él y responde que es sin duda una película de la que siempre se hablará en las clases de cine, es que además marcó el fin del PRI.

Las dos inolvidables funciones

Y hablando de Amores perros, un día antes se presentó el documental La memoria de Los Olvidados, realizado por Javier Espada, que comienza con la opinión de Alejandro González Iñarritu sobre Los Olvidados de Luis Buñuel, se suman las de Elena Poniatowska, Juan Villoro y una diversidad de personajes. Coinciden que esta película de 1950, hace una rasgadura tremenda en el discurso oficial de un México alegre y musical, que el cine de la Época de Oro machacó hasta el cansancio. La gran nación que somos, pero….

Mientras se proyectaba por primera vez en México este documental, luego de pasar por el Festival Internacional de Cine de Venecia -donde fue su estreno mundial- y apenas el 12 de octubre en la Sala de la Villa Lumiére -especializada en la proyección de documentales y ubicada en el sótano del Instituto Lumiére-, como parte del décimo séptimo Festival Lumiére a realizarse entre el 11 y el 19 de octubre en Lyon, Francia, que es dirigido por Thierry Fremaux, delegado general del Festival de Cannes, afuera de la sala 5 del Cinépolis Centro se resolvía parar la proyección porque en realidad lo que estaba corriendo era un corte anterior al final, la cual le faltaba afinar algunos detalles técnicos y además tenía otro final.

«Lamento que hayan visto una copia anterior», explicó su director luego de la disculpa de los organizadores del FICM, a través de la voz del crítico de cine Jorge Negrete. «Porque hay cambios un poquito en el sonido y en la imagen, que pues aquí había algunos negros que estaban muy empastados o los problemas técnicos, problemas de exactitud, que tiene que ver con las prisas con las que ha llegado la película aquí, pero como ustedes han visto les hemos regalado dos documentales por el precio de uno, porque al final en los créditos hay una historia diferente, hay otro pequeño documental ahí, que habla de Buñuel y sus cenizas, revela un misterio que durante muchas veces, yo creo que la pregunta que más veces me han hecho, junto con qué contiene la caja…», finalizó.

Bueno, hasta en los mejores festivales de cine pasan esas cosas, el FICM no podía ser la excepción. El productor del documental, Izrael Moreno, señaló que en las dos siguientes proyecciones, que sería al día siguiente, en otras sedes, ya se podría ver la versión correcta de esta película. «Haiga sido como haiga sido», Izrael sembró la duda… «¿Será acaso que Luis Buñuel nos jugó una broma?» ¿Será que borró la versión oficial de los archivos del FICM? Misterios de la vida buñueliana en una sala de cine del FICM..

Y en esos secretos que van quedando en las salas de cine de aquí y de allá, como el que ahora hemos revelado, más allá de los que estuvimos ahí, hubo otro sucedido al finalizar la película Enzo, cuando le preguntaron al director Robin Campillo sobre ésta que la comenzó filmando su amigo, el director Laurent Cantet, pero en medio de la filmación recibió la noticia de que tenía un cancer muy agresivo que a los días teminó por matarlo. Así que Campillo, concluyó la película que no pudo terminar Cantet, quien murió en el mes de abril de 2024 y que llegó a estar en el FICM.

«Ahora, con referente a la película, qué maravilla de película, mostrar la sexualidad de Enzo y que un tanto los padres estaban muy confundidos sobre qué pasaba con Enzo y fue más confusión, por lo menos para mí, cuando se involucra con un ucraniano, que está en otra cultura, pero sí, fue ganando fuerza y ganó fuerza al final, de entender la sexualidad de Enzo y que esto confundía mucho a los padres. En verdad una gran felicitación para esta preciosa película».

Al director de 120 latidos por minuto, le preguntaron sobre esta historia de un chico llamada Enzo que tiene 16 años y desafía a su familia al aprender albañilería, un camino muy alejado de la vida que habían imaginado para su hermoso hijo. En su elegante villa en el sur de Francia, la tensión se intensifica cuando Vlad, un carismático ucraniano, revoluciona el mundo de ese joven que siente que en el mundo en que vive es muy fragil, porque está entre la destrucción de la guerra y la construcción de casas, entre las comodidades de su familia y la vida dura que le espera allá afuera que contrasta, además, claro, la exploración de su sexualidad que se contrapone con las convenciones que se vive dentro de su mansión con alberca familiar.

Así que una joven llamada Eva tomó el micrófono y dijo a Robin: «Quisiera hacer la felicitación doble, porque realizar una película en momentos de duelo, es de doble felicitación, y por otro lado, hemos escuchado como está presente su gran amigo, su gran maestro, su gran compañero (Laurent Cantet) y creo que eso dio mucha fuerza para realizar esta película, es muy notorio y es muy hermosa la película».

Luego sumó una pregunta para el director: «Ahora, con referente a la película, qué maravilla de película, mostrar la sexualidad de Enzo y que un tanto los padres estaban muy confundidos sobre qué pasaba con Enzo y fue más confusión, por lo menos para mí, cuando se involucra con un ucraniano, que está en otra cultura, pero sí, fue ganando fuerza y ganó fuerza al final, de entender la sexualidad de Enzo y que esto confundía mucho a los padres. En verdad una gran felicitación para esta preciosa película».

Campillo, parado frente nosotros los espectadores de esta película que acababamos de ver, contestó con un gracias, luego continuó: «No sé muy bien que decirle, pero muchas gracias, con respecto a los padres…», entonces pidió que si podíamos dejar de filmar un minutito con nuestros celulares y luego de bajar los celulares, Campillo nos confesó un secreto sobre esta película que no lo revelaré aquí. ¡Hasta la próxima edición de Festival Internacional de Cine de Morelia!

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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