COBERTURA CÍNICA / GUILLERMO DEL TORO EN LA CIUDAD DE MÉXICO
«Destesto la bella y la bestia, mejor la historia de la bestia y la bestia»: Guillermo del Toro
Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Guillermo del Toro estuvo en el inmenso Colegio de San Ildefonso, ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México. Fue acompañado de Oscar Isaac y Jacob Elordi, quienes personificaron al Doctor Frankeinstein y a su temeraria criatura, respectivamente, en la película basada en la novela de Mary Shelley, Frankeinstein.
Por ahí me encontré a otro Frankeinstein que se llama Marcelo Ebrad, el secretario de relaciones exteriores mexicano; a la periodista Carmen Aristegui, a quien le pregunté de cuando una vez actuó de angelito en un corto de Armando Casas del cual ya no se acordaba; también platiqué con varios fanáticos del cineasta tapatío, que venían desde Querétaro o el Estado de México, por mencionar dos sitios, y que tuvieron que pasar horas afuera de ese recinto para poder verlo a él y a sus actores.
Del Toro dijo en la presentación que sabía desde niño que filmaría esta película, cuando vivía en un entorno muy católico de Guadalajara. Los monstruos eran buenos para las parábolas cristianas, recordó.
El cineasta ha hecho un homenaje a uno de sus monstruos más queridos y le ha dicho al mundo que el monstruo no tiene la culpa de ser monstruo, que detesta la historia de la bella y la bestia, pues prefiere la historia de la bestia y la bestia.

Luego de estar, entre las tres de la tarde y las seis, a las afueras de San Ildefonso y al fin poder ver la película y la charla de Guillermo del Toro, a minutos de subirme al camión que me llevaría de vuelta a Guadalajara, en el Hotel Casa Blanca, que se encuentra al lado del Monumento a la Revolución, pues desde el viernes pasado llegué a la Ciudad de México a cubrir el Día de Muertos, así como los festivales de cine DocsMX y Mórbido, sin ninguna certidumbre de que pudiera estar en esta presentación, porque la misma agencia que llevaba el evento llamada Eureka nos decía muy amablemente a la prensa, que tenemos más de dos décadas de cubrir temas de cine y ver el ascenso de Guillermo del Toro, que sencillamente no había un solo lugar, pero a mi lado quedó una butaca vacía, me encontré al fotógrafo Fernando Aceves que alguna vez fotografió al director de Cronos y La forma del agua.
Le pregunté sobre eso y me contó que fue el día que se inauguró la sala de cine con el nombre del cineasta en la Cineteca tapatía (donde este que escribe estuvo también ahí). Ésta fue mientras Guillermo del Toro miraba su propia obra fílmica en la gran pantalla, relató el fotógrafo, y recuerdó que venía de ganar dos Oscar por La forma del agua. Cuando Aceves lo vio cómo estaba mirando asombrado y la luz de la pantalla le iluminaba el rostro, pensó que era el momento para capturarlo con su cámara, esa misma que un día inmortalizó a David Bowie en su única visita a México donde estuvo en las pirámides de Teotihuacán. Esta imagen de Guillermo del Toro se encuentra en un libro de Aceves de mexicanos en el cine.

Cierro diciendo que luego de Aceves al ladito tenía a Roberto Chile, el fotógrafo del «monstruoso» Fidel Castro, aunque él me enfatiza que ha fotografiado muchas más cosas y que Cuba actualmente vive una situación muy complicada. Hay mucho que contar al respecto, solo decir que Frankenstein de Guillermo del Toro es un buen capítulo en la vida de este director y es probablemente, como me lo comento Marcela Vargas, periodista y gran fanática de este creador, el final de una etapa de un cineasta ya consolidado, con un cambio para la carrera monstruosa de este realizador quien un día, recuerda el mismo Guillermo del Toro, alguien le preguntó qué tenía de mexicano su cine y respondió : «¡Pues yooo!»
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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.







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