CINISMO / MAREMOTO

Por Mónica Maristain

“Morrissey es una contradicción viviente. Es capaz de cantar como nadie al abandono y, al mismo tiempo, abandonar a quienes lo esperan”. la crítica musical Silvia Cruz

La noticia volvió a encender las alarmas: Morrissey anunció tres fechas en España —Valencia, Zaragoza y Sevilla— para marzo, después de haber cancelado su presentación en Madrid el pasado junio por una sinusitis aguda.

La experiencia mexicana está todavía fresca. En el país, la relación con el excantante de The Smiths oscila entre el amor devoto y la decepción crónica. Aquí se le adora como en pocos lugares del mundo, pero también se le reclama: “Morrissey cancela demasiado y lo hace sin cuidar al público que lo sostiene”, repiten periodistas y críticos culturales que lo han seguido durante años.

La pregunta reaparece con cada anuncio: ¿qué le pasa a Morrissey? ¿Por qué suspende tantas veces? ¿Por qué deja plantada a una de las audiencias que más fervorosamente lo ha acompañado en su carrera?

Un artista brillante, un historial incómodo

Quienes conocen la trayectoria del británico suelen señalar una mezcla de factores: salud frágil, exigencias extremas, decisiones intempestivas y un carácter volátil que forma parte de la mitología Morrissey.

El periodista David Cortés, especialista en música alternativa, lo resume así: “Es un artista inmenso, nadie lo discute, pero su relación con los escenarios es errática. Cuando está bien, da conciertos extraordinarios; cuando no, desaparece sin mayor explicación. Eso erosiona la confianza de sus seguidores”.

En México, donde la devoción por Morrissey es casi religiosa, las cancelaciones han dejado marca. El crítico musical Enrique Blanc recuerda que la paciencia del público tiene límites:

“El problema no es que cancele por enfermedad, eso lo entiende cualquiera. El problema es la falta de comunicación clara. En México, muchos fans gastaron lo que no tenían para verlo, y al final no hubo concierto ni disculpa real”.

La reportera cultural María Luisa Valdés, que ha cubierto varias de sus visitas, lo explica desde otra perspectiva: “Morrissey se sabe amado y siente que puede comportarse con una libertad absoluta. Lo que no calcula es que ese amor también se agota. El público mexicano ya no está dispuesto a seguirle el juego”.

El fantasma de la cancelación como parte del espectáculo

En la industria se habla desde hace años de su “fórmula de trabajo”: anunciar, entusiasmar, ensayar y suspender. A veces por alergias, a veces por contracturas, a veces —según sus propios comunicados— por problemas con la ventilación, el catering o la organización técnica. A veces simplemente no aparece.

En contraste, su público —sobre todo el mexicano— le perdona casi todo. Lo consideran un poeta urbano, una figura que dio voz a una sensibilidad que antes no encontraba lugar en el pop. Pero la devoción emocional no ha evitado el enojo reciente.

Mónica Maristain

Productores españoles, que prefieren no dar su nombre, confirman que programar a Morrissey “siempre implica un margen de riesgo”. Lo mismo ocurre en América Latina, donde algunos festivales han dejado de considerarlo porque “no es confiable para cerrar cartel”.

En contraste, su público —sobre todo el mexicano— le perdona casi todo. Lo consideran un poeta urbano, una figura que dio voz a una sensibilidad que antes no encontraba lugar en el pop. Pero la devoción emocional no ha evitado el enojo reciente.

México: amor eterno, paciencia agotada

En la Ciudad de México, un asistente que había comprado boletos para el show fallido del año pasado resumió la frustración: “Uno viaja, ahorra, se ilusiona. Morrissey cree que somos incondicionales. Pero ya no. Se nos rompió algo”.

El editor musical Rogelio Villarreal coincide: “No es odio hacia él. Es tristeza. Es sentir que un artista que marcó a toda una generación no corresponde al respeto que se le da”.

Para un sector de la prensa mexicana, la reciente suspensión en Madrid no fue sorpresa. “Es parte del ciclo Morrissey”, dicen y los nuevos conciertos anunciados en España vuelven a encender la duda: ¿llegará a los escenarios o volverá a cancelarlos?

Las fechas en Valencia, Zaragoza y Sevilla están programadas para marzo. Son recintos producidos por Primavera Sound y SFMusic, dos promotoras con experiencia y solvencia. La venta general abre el 28 de noviembre y, como siempre, el entusiasmo inicial es enorme.

Aun así, la pregunta flota: ¿esta vez sí?

La crítica española Silvia Cruz Lapeña lo sintetizó recientemente: “Morrissey es una contradicción viviente. Es capaz de cantar como nadie al abandono y, al mismo tiempo, abandonar a quienes lo esperan”.

Tal vez sea parte de su mito. Tal vez sea parte de su debilidad. Tal vez simplemente sea Morrissey, pero en México —y en España también— hay algo claro: el amor persiste, pero la paciencia se agota.

Cada nueva fecha anunciada se recibe con emoción, sí, pero también con un gesto de cautela aprendido a fuerza de decepciones.

*Nota originalmente publicada en MaremotoM

Mónica Maristain. Nació en Argentina. Desde el 2000 reside en México. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras. En Argentina dirigió las revistas Cuerpo & Mente en Deportes y La Contumancia. Aquí dirigió la revista Playboy, para todo Latinoamérica. Fue editora de El Universal y editora de Puntos y Comas, en el sitio Sinembargo.com. Ha publicado muchos libros, entre ellos los de poesía: Drinking Thelonious y Antes. Los dedicados a Roberto Bolaño, entre ellos El hijo de Mister Playa. Sus libros más recientes son  Los mexicanos ejemplares, del 2023, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), y Leeré hasta mi muerte, de 2025, Jus Libreros y Editores.


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