COBERTURA DE LA FIL DE GUADALAJARA 39
Las horas previas a que se inaugure la FIL
Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Es un viernes frío previo a la inauguración de la edición 39 de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara. Realizo un recorrido por la Expo donde converso con algunos libreros que vienen de Bogotá y Barcelona y se encuentra ordenando su stand. Al lado hay una imagen de la científica Julieta Fierro, quien falleció el 19 de septiembre pasado, que es de un club de lectores y más adelante se encuentran trabajando amigas como Michelle Gaytán, en la editorial Océano, y Sandra Montoya, en el Fondo de Cultura Económica.
Luego me dirijo a FIL Niños donde están realizando pruebas de sonido. Le debo de entregar unas guías didácticas a Daniela Llamas, que serán repartidas a los niños que asistan el próximo 6 de diciembre a la charla con los animadoras y los músicos que participaron en la película de Alberto Zúñiga, Emiliana Gat-alana, que tendré el gusto de moderar.
Me pide que espere Daniela, mientras tomo asiento para ver el ensayo general de algunas actividades musicales y escénicas que habrá en ese espacio dedicado para los niños. Antes de ello, en la sala de prensa, me acerqué al escritor cubano Leonardo Padura, autor de la novela histórica El hombre que amaba a los perros (2009), para hacerle un pregunta.
Padura ofreció una conferencia de prensa alrededor de la seis de la tarde. Ésta fue por la presentación de su libro Ir a La Habana (Tusquets) y por el Doctorado Honoris Causa que le otorgará la Universidad de Guadalajara.
Entre los reporteros y lectores que lo rodean, le pido que me deje hacerle una sola pregunta, la cual construí una hora antes, al conversar con una amiga cubana vía Whats App, quien vive en la CDMX, le dije que Padura estaría en la Expo Guadalajara.
Por alguna razón, luego de recordar a algunos de sus amigos artistas que salieron de la Isla y se hundieron en el fango de la vida, me dice: «Pregúntale de qué color son las nubes». Esto en referencia a la novela de Tracy Chavalier, publicada en 1999, titulada La joven de la perla y la posterior película de 2003, que ficcionaliza la relación entre Vermeer y su modelo Griet.
En la película, me recuerda mi amiga cubana, el pintor Johannes Vermeer le pregunta Griet: ¿de qué color son las nubes? Esta cuestión es para probar su percepción y su ojo para el color. Es así que decido que le preguntaré eso a Padura, pero agregando la palabra Cuba.
Mónica Maristain, quien subió a un camión muy temprano desde la Ciudad de México, rogando que no hubieran bloqueos de transportistas y campesinos en la carreta, escribió su nota del encuentro con el escritor cubano, publicada en su portal MaremotoM, dice en uno de sus fragmentos: «Cuando toma el micrófono (Leonardo Padura), la pregunta se abre de manera directa», dice Mónica. «¿Tiene más valor irse o quedarse? Esa disputa íntima, personal, irrebatible. Padura responde con firmeza. Cree que es más valiente quien deja la tierra propia. Cree que partir implica una violencia espiritual, un desprendimiento de códigos, lenguas e historias, Yo creo lo contrario, le digo», agrega mi amiga periodista que tiene dos décadas viviendo en México, tras dejar Argentina y que en esta FIL presentará su libro Leeré hasta mi muerte (Jus, librero y editores).
«Él cree que quien parte se enfrenta a la intemperie -continúa, Mónica-.Yo creo que quedarse, cuando todo hiere, exige coraje. Y esa divergencia queda flotando como si la literatura no estuviera hecha también para sostener tensiones y no resolverlas».
Así que entro esa tarde de viernes, un tanto corriendo, a la sala deprensa donde estaremos durante los nueve días siguientes, me encuentro con algunos colegas, saludo al fotógafo mexicano que vive en Barcelona Juan Lemus, quien estará capturando momentos para esta revista y de hecho ya le hizo a Leonaro Padura algunas imágenes, porque él sí pudo estar en la rueda de prensa y me las comparte.
Veo que allá está el cubano rodeado de gente, periodistas, lectores, me acerco para hacerle esa pregunta. «¿Leonardo Padura, para usted de qué color son las nubes de Cuba?» Y me responde. Mientras me va contestando mira hacia arriba.: «Depende, hay momentos en que son blancas y hay momentos en que son negras. Depende de la hora del día, del parte metereológico y también depende del momento y la condición desde la cual uno las mira, la realidad, depende mucho de esa perspectiva humana, porque le ponemos o le quitamos colores a las cosas que uno tiene, de acuerdo con nuestros sentimientos, con nuestro estado de ánimo, nuestro pensamiento, entonces creo sí, que puede variar mucho los colores y para mucha gente el cielo de Cuba está bastante encapotado, está bastante cubierto de nubes negras».
Le doy las gracias a Padura y me retiro, intuyendo que mi amiga cubana, esto seguro le va a conmover.
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