CINISMO / FILMEWEB
Una entrevista con «El Polivoz» Eduardo Manzano
Por Fabián de la Cruz Polanco

Hace algunos años, formé parte del equipo de reporteros del proyecto de Álvaro Cueva, Súper TV, coordinado editorialmente por Macarena Quiroz, quien traía consigo la excelente publicación de Editorial Televisa Somos, en la que se hizo un vasto recorrido por el mundo del cine y el espectáculo mexicano.
Durante mi estadía en Súper TV tuve la fortuna de realizar varias entrevistas especiales con especialistas de esta industria; entre ellas la que realicé con Eduardo Manzano, quien falleció el 4 de diciembre de 2025, a consecuencia de una insuficiencia respiratoria; y que junto con Enrique Cuenca formó del dúo de imitadores y comediantes Los Polivoces, famosos por sus sketches satíricos y personajes como Gordolfo Gelatino, Chano y Chon, y Los Hermanos Lelos.
La dupla fue más que exitososa en la televisión mexicana durante las décadas del 60 y 70, creando un humor blanco pero crítico, retratando a la sociedad mexicana.
Gracias a su éxito, Los Polivoces cuyo nombre se derivó de su habilidad para hacer muchas voces, lograron llegar a la música, al teatro y al cine, protagonizando películas como Hijazo de mi vidaza; ¡Ahí madre!; Entre pobretones y ricachones; y El aviso inoportuno.
La entrevista fue realizada en el hogar de Manzano, y en ella me platicó sobre su carrera y el humorismo mexicano.
La sección en la que se publicó la entrevista se dividía en una autobriografía que hacía el entrevistado, seguida de la conversación.
“Mi nombre de pila es Eduardo Eugenio Manzano Balderas. Nací en México, Distrito Federal; y no sé si darle gracias a Dios o quejarme, un 18 de julio del año 1938. Ya llovió. Pertenezco al signo Cáncer, (que no tiene remedio), en el seno de una familia de clase media (cuando existía).
“Fuimos tres hermanos. Mis hermanos Miguel Ángel, Mariela y yo.
“Hijos de un honorable bombero y una maravillosa esposa, los dos nacidos en Pachuca, Hidalgo. Como verán, con esa herencia me convertí en insectívoro. Referente a mi instrucción, déjenme decirles que fui a la escuela, pero no entré (por mi voluntad), pero después del empellón de mi mamita, ya estaba adentro.
“Escojo esta carrera porque de niño me descubro que tenía facultades de imitador y que sabía cantar. En ese tiempo, sólo la radio era lo que nos divertía, y por haber sacado un 11 de calificación (más que un 10), mi viejo me regaló un radio. Ahí solo se escuchaba la que fuera la estación madre de todas: la XEW, emporio de grandes artistas.
“Fue entonces cuando escucho al que fuera mi inspiración: José Ángel Espinoza Ferrusquilla, gran imitador de voces, ahora consagrado compositor.
“Mi nombre de pila es Eduardo Eugenio Manzano Balderas. Nací en México, Distrito Federal; y no sé si darle gracias a Dios o quejarme, un 18 de julio del año 1938. Ya llovió. Pertenezco al signo Cáncer, (que no tiene remedio), en el seno de una familia de clase media (cuando existía).
“Estudié en la Escuela Nacional de Locutores, donde aprendí lo básico del italiano.
“Durante mis estudios, actué en festivales, fiestas y eventos artísticos. En el ínter, aprendo a tocar la guitarra, (la toco, mas no la ejecuto), ya que desde niño cantaba, pues mi mamá lo hacía de maravilla.
“Como el Politécnico estuvo en huelga yo mientras, queriendo aportar un ingreso a casa, le pedí prestado su coche a mi padre para conseguir un permiso para ruletear como ruletero tolerado. Después vendí equipos contra incendio y utensilios para el hogar. En aquel tiempo, la televisión empezaba y un buen día vi a Flavio (el imitador), en un programa que se llamó El estudio Raleigh, de Pedro Vargas. Me dio muchas evasivas y nunca le pude platicar mi proyecto.
“Busqué también a Rubén Fernández El Chirrión, genial imitador de teatro de revista, y tampoco me peló (sic). Yo pretendía formar un grupo de excéntricos musicales, lo cual me fue imposible, pues no hay imitadores que hagan voces armónicas, que sean afinados o que canten bien.
“Mi afán me seguía impulsando a lograr algo inverosímil, en ese tiempo, (finales de 1959), aparece en la tele un programa de imitadores, y además de concurso, donde veo al que fuera mi compañero: Enrique Cuenca Martínez, y a Luis Soto Trejo. Mi corazón palpitó y de inmediato me inscribí. Desde mi ingreso a ese programa, no los dejé volver a ganar. Terminó el programa, los llamé, les expuse mi proyecto y los puse a cantar.
“Ellos tenían trabajos fijos y yo hacía mis pininos vendiendo extinguidores, y lo primero que hice fue ponerle nombre al dueto (pues Luis desertó), y fue Los Polivoces. Ya dentro del medio, lo primero que consigo fue un programa llamado Tiempos y contrastes.
“Salvador Varela, dueño de su propia agencia nos brinda la oportunidad de entrar a dicho programa, que era conducido por Kippy Casado; ahí también conocimos a un auténtico actor cómico: Oscar Ortiz de Pinedo, a quien le aprendí mucho.
“Duramos 15 años en la televisión, y luego otros dos fuera de ella, como Los Polivoces. Lo hice porque pensé podía lograr algo diferente a lo que había visto de niño en el cine y escuchado en la radio.
“Después de eso, cada quien tomó su garrotero (sic), e hicimos cada quién su programa. Hay una cúspide en todo. Se llama ciclo, y antes de que declinaran Los Polivoces, yo preferí terminar la vida artística del dueto, para que ocupáramos un lugar preponderante y lo logré, porque finalmente, los grandes ídolos se tienen que morir para ser ídolos, y sobre todo al morir joven; por ejemplo, Pedro Infante, Jorge Negrete, y antes de que nos pasara eso, los terminé”.
LA CREATIVIDAD NO SE DA EN MACETA

Para su momento y en lo que a marketing se refiere, Los Polivoces fueron un gran producto, pues además de su presencia en televisión y teatro, aparecieron en cine y grabaron discos.
“Pero fíjate que todo fue por la visión que tuve de muchas cosas. Como fuimos imitadores, no éramos los únicos en el país. Hicimos imitaciones de cantantes y parodias de películas y telenovelas, hasta que hicimos personajes de la vida real y eso también nos ayudó mucho para estar en el gusto del público”.
-¿Sufrieron algún tipo de censura en esos momentos?
-“¡Jamás! Nunca le faltamos al respeto a nadie. Nuestro humorismo fue ingenioso, inteligente, muy creativo y sobre todo, respetuoso. Por eso es que reunimos a las familias en cada programa”.
-¿Cuáles son sus personajes favoritos en las etapas de Los Polivoces y en la de Eduardo II?
-“Bueno, yo los quiero a todos, porque fui su creador. Pero, entre los que yo me sentía a gusto, estaban Gordolfo Gelatino y con El Chachalaco, este en el programa de Eduardo II”.
-¿Qué opina del humorismo que se hace actualmente?
-“No tienen porque poner palabras en mi boca, pero yo digo que si la gente lo ve es porque llena sus expectativas. Como no hay nada que los haga ilusionarse. La creatividad no se da en maceta, se requiere un tocado del todo poderoso y hacerlo bien. Yo no tengo estudios actorales y pude salir adelante en esa faceta”.
-Y ahora sus hijos están realizando una carrera en el medio del espectáculo.
-“Hicieron un dueto que se llamó Los heredados y por ahí andan. No les estoy ayudando para nada. Lo más hermoso es hacer las cosas por tu cuenta, para que no le eches la culpa a nadie de tus desaciertos”.
-¿Qué se siente ser una leyenda viviente del espectáculo?
-“Es un orgullo para mi tener a cuestas el cariño y la credibilidad de la gente, porque he sido un actor muy apegado a la congruencia. Jamás hago lo que no pienso, ni voy en discordancia con mis ideales. Eso es lo que me ha valido a mí, además de mis bases morales.
“Soy un tipo muy lleno de cosas que han elevado mi espíritu y cuando se sabe manejar humor del bueno, es maravilloso. No hay porque usar la leperada”.
-¿Cómo serían Los Polivoces en caso de que siguieran vigentes en estos momentos?
-“Bueno, yo creo que estarían al día. Estarían muy metidos para saber cómo se comunican los jóvenes, que son el problema más grande que tiene el país. En determinado momento, todos nos sentimos Superman, pero en cuanto nos llega la criptonita ¡Aguas!”.
Descanse en paz Eduardo Manzano.
C
*Nota originalmente publicada en Filmeweb

Fabián Polanco inició su carrera profesional en 1992, desarrollándose en el periodismo de espectáculos, cinematográfico, teatral e interés general; además de desempeñarse en la producción ejecutiva de radio, teatro y cine; y también como coordinador de prensa.
El Heraldo de México (Familia Alarcón); Playboy México; Boys Mx; Todes; Cine Toma (Revista mexicana de cine); Radio Fórmula; Televisa Radio; Infonor Saltillo, Coahuila; Radio 13; y Ocesa Entretenimiento División Teatro han sido algunas empresas y medio de comunicación en los que laboró; también fue investigador y editor de contenidos para medios de comunicación del Noveno Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA); y director adjunto del Festival Internacional de Cine Gay Exhibido en la UNAM. Además de haber sido gerente de prensa y publirrelacionista de todas sus ediciones.
Es autor del proyecto editorial Magia pura y total (Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México), publicado en 2011; 2012; y 2018. Además de Cine Mexicano del 70… La década prodigiosa. Todos publicados de manera independiente por el sello SamSara Editorial; y participó en el libro colectivo Partículas de Luz (El cine se encuentra en Guanajuato), publicado por Fundación Expresión en Corto, AC., del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF).
En 2006 creo el proyecto editorial digital Filmeweb y desde hace 19 años dirige la empresa Samcro México (Sinergia artística. Management. Comunicación. Relaciones Públicas. Organización de eventos de cine, teatro, música y editoriales de producción no industrial/independiente, para público convencional; y LGBTIQ+).







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