DANDYS Y CÍNICOS

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Maremoto M dejó de estar suspendida, ha vuelto a su sitio, ¡felicidades!, las diosas del periodismo y la cultura nos escucharon. ¡Gracias! Esto es una gran noticia, por supuesto, y tendría que alegrarnos el tener de vuelta un legado digital como el de Mónica Maristain, ahora que claro ella ya no está con nosotros, pero que por supuesto que la extrañamos y la quisiéramos mejor a ella de vuelta. Pero entiéndanme, que no es el cierre o la apertura del estrecho de Ormuz y las amenazas de Donald Trump de que si no lo abren desaparecerá toda una civilización, claro que no, esto tiene otro caracter más discreto y sencillo, pero no por eso deja de ser de relevancia, además de su valor sin cifras de por medio.

Como aquello que una vez la misma Mónica escribió cuando la invité a curbrir la inauguración de un cineclub en Metepec, Estado de México, el 5 de agosto de 2014, que lo estrenamos con el documental Alucardos, retrato de un vampiro, de Ulises Guzmán, para recordar las cuatro décadas de la partida de un genio maldito como el cineasta Juan López Moctezuma y que pueden leer aquí.

Expresó Mónica: «A menudo se hace referencia en México al enorme patrimonio arqueológico, al impresionante tesoro de arte prehispánico, pero pocas veces hay referencias justas a la gran riqueza de cultura popular que guarda en su seno esta nación por momentos inverosímil. El documental de Guzmán, proyectado en una fría noche de Metepec, con la botella de garañona que circulaba en forma comunitaria mientras en la pantalla hasta la nieve ardía —por decirlo de algún modo— y los fantasmas de López Moctezuma pintaban un árbol de la vida imaginario en el cielo, son destellos de ese mar infinito donde nadan a contracorriente las joyas de un tesoro todavía sin descubrir. Siempre que en un pueblo haya un cineclub, una biblioteca, un taller de cerámica, un trueque de discos, estaremos salvados, porque como bien supo decir el poeta, “el tiempo está a favor de los pequeños, de los desnudos, de los olvidados”.

Es en este sentido, que agregaría que vale la pena conservar ese MaremotoM, no sólo porque ese era el deseo Mónica, lo dijo en enero de 2025 en una entrevista con la comunicadora Laura Barrera, que ella quería que su sitio lo siguieran leyendo después de su muerte, sino porque se rescata una memoria que trasciende a su propia autora, por el interés público que pueda tener cada uno de los temas ahí tratados que son muchos y muy diversos; por impulsar que otros legados digitales se puedan convervar dignamente. ¿Además qué tiene de malo que todo el trabajo de Mónica Maristain desde marzo de 2019 se conserve? ¿A quién le hace daño que esta noble labor permanezca, como lo fue el periodismo de una mujer que puso su vida en ello? Está bien que continue a la vista de todos y que podamos leer su sapiencia con su muy particular estilo, con sus filias y sus fobias, sus indignaciones, enojos y alegrías, eso tendría que darnos algo de esperanza, pensar que un navegante perdido en la web de pronto llegue a un puerto donde encuentre tal vez algún diamante que lo deslumbre y lo inquiete o ir tras un pez dorado en la profundidades de la web o tal vez no, pero… ¿por qué negarle la oportunidad de ello? Mónica escribió más de mil crónicas en MaremotoM, su regreso es el triunfo de la memoria, el de un pequeño eslabón de un ecosistema o de los ecosistemas de la información que están contenidos en esa inmensidad que es la red.

Al principio dudaba si poner mi apellido en el medio, pero conforme fueron pasando los días me convencí: esto es lo que yo hago y lo que yo pienso. Aquí habrá mucha información, de gente de todo México y de Latinoamérica. Habrá opiniones de gente ligada a nuestra cultura y a nuestros espectáculos.

Mónica Maristain

Escribió Jos Velasco hace más de una década pero que suena vigente y quien además de ser ingeniero en sistemas y que ha trabajado -y lo sigue haciendo en proyectos como las revistas Replicante, Magis y ésta misma revista cínica y quien apoyó a Mónica Maristain durante varios años en algunas tareas que ella solicitaba-, algo sumamente interesante sobre la preservación de lo intangible, asunto que no es de hoy, lo atraviesa su cotidiano, su pasado y su historia personal, porque él también realizó revistas culturales digitales como Impetuosa.com y que la pueden encontrar en http://www.paginasrandom.com, que es un cementerio de publicaciones digitales, que “el peligro más grande que atenta contra los acervos digitales no es el espacio en disco duro, ni la memoria, ni los virus, ni los hackers. El peligro más grande que atenta contra lo intangible es el hombre y sus decisiones administrativas, económicas y técnicas”. Jos agregó: “He visto a los mejores proyectos de mi generación desaparecer de internet porque sus dueños decidieron no pagar algo tan accesible como el dominio. He visto cómo la falta de respaldos se ha comido esas horas y horas de trabajo de edición. He visto con tristeza cómo los enlaces se rompen al mudarse de servidor. Humanos…”

Un día antes de que MaremotoM reapareciera, es decir el miércoles de esta semana (8 de abril), le preguntaba en una entrevista que pronto podrán ver por aquí, acerca de por qué era importante no dejar que mueran los legados como el de Mónica Maristain, y él con la claridad de sus ideas que le caracteriza y sin palabras rebuscadas me expresó: “Creo que en general cualquier tipo de archivo que estemos generando, es importante. Ahora que mencioné la IA, creo que es especialmente importante preservar los legados culturales, porque ralmente es lo que somos como humanidad, es ahí donde realmente vamos a tener una historia y es donde justamente va a agarrar lo mejor y lo peor del humano, no de esta repetición incesante de la misma información, creo que los medios que están justamente más desprotegidos que son los culturales, son los que tendríamos que cuidar más”.

Al entrar de nuevo a la página de MaremotoM, busco la primera nota de Mónica entre las miles que escribió que tendrían que rescatarse para un par de libros. Llego a aquel texto, tiene fecha de 15 de marzo de 2019, coincide justo con los días que me avisaron que el sitio estaba suspendido (14 de marzo de 2026), la autora de más de diez libros (con poesía, entrevistas, cine, futbol, etc) y quien estuvo al frente de revistas como Playboy en México y donde apareció la entrevista de Roberto Bolaño, sí, su amigo el escritor, que luego terminó siendo el impulso para un libro que se convirtió en la biografía del novelista chileno que ahora también se puede leer en chino. Esa nota pues, con la que abrió su “periódico cultural” y que se podría haber perdido, creo que justifica todo intento de pensar que es mejor que un sitio como MaremotoM no exista, que dicho sea de paso, esperemos dure mucho tiempo, porque como lo están trayendo de vuelta tendrá un costo económico y humano, si piensan dejarlo sin actualizaciones, se tendría que pensar en hacer una versión que no cueste y que sea un archivo histórico, pero bueno, ya habrá tiempo para comentar este punto. Aquí lo importante es que ha vuelto.

Dejo entonces la “Nota editorial de Maremoto Maristain”, con fecha de 15 de marzo de 2019, y que pueden leer en su mismo sitio, es decir aquí, donde Mónica Maristain con agudeza y modestia dijo ¿por qué se aventuró a crear un Maremoto?

Sale Maremoto. Hace un año jamás pensaba que iba a estar al frente de mi propio periódico. No es la primera vez que me toca salir adelante con mis proyectos, aunque hace tiempo, cuando saqué La Contumancia-Sólo Música, la gente todavía leía y discutía acerca de cosas tan “relevantes” como si Carlos Santana era buen guitarrista o no te metas con Robert Fripp, ese nerd que si no fuera por la música no lo salvaba ni Tarzán.

También es cierto que no tenía entonces la cantidad de experiencia que tengo ahora y también, por qué no, un poco de cansancio, de luchar siempre por el lado en el que perderás probablemente y a veces te quedarás gritando al cielo o escuchando esa locura que ya nadie escucha: el “Blue train”, de John Coltrane.

Ser editora de Espectáculos y de Cultura, ¿alguien sabe lo que es eso? ¿En qué te has convertido, Maristain? Recuerdo que cuando iba a la Facultad pensaba en mí como gran ensayista, analizando la obra del último gran escritor por descubrir, pero la verdad es que entre escribir poesía y ser periodista, supongo que no he cumplido los sueños de mis padres.

La industria informativa de los espectáculos y de la cultura están en crisis, desapareciendo y tomando algunas personalidades falsas en muchos de los medios masivos. Hace mucho rato que pienso cómo salir del adocenamiento, de las efemérides, de cómo pensar en términos políticos en torno a estas noticias que siempre son el relleno de lo que “pasa realmente” en el país y en el mundo y no caer en el colonialismo que nos plantean los medios españoles (he estado en medios donde los periodistas españoles hacían críticas de las series de Netflix y se publicaban, como si en México no hubiera periodistas capaces para analizar lo que transmitía su pantalla), de ese lenguaje “inclusivo” (la fábrica de cazar términos como “más reciente”, “Óscar”, “Nominado”, “Evento”, “Duetos”, “Estelarizado”…), de ese repetir y repetir las notas que sacan los medios “grandes” (¿Somos informados por El País, por The Guardian, por The New York Times? ¿Somos frutos de esa información sistematizada y no vamos más allá?). Algo de eso pasó recientemente con Roma, la película de Alfonso Cuarón, donde todos los días había información y sólo se hablaba de ello. Pues eso, no tiene nada que ver con Espectáculos y Cultura.

No creo demasiado en los suplementos, ese “oasis” horrible donde los medios tapan su verdadera raíz periodística, tampoco me interesan esos tipeos de las notas de espectáculos y de cultura para “cumplir” con la cuota y no creo para nada en las revistas de papel.

Dicho esto, tengo a muchísimos editores de los que me siento orgullosa y agradezco habérmelos cruzado en mi vida: Mario Villagrán Fernández, que sigue creyendo en las revistas de papel y ahora usa su talento para sub-dirigir GQ, algo que vamos a tener que leer sí o sí; en Carlos Olivares Baró, que hoy me levanto y hace un comentario de la obra completa de Leopoldo María Panero en La Razón (a pesar de que él dice que no es periodista); en Ernesto Sánchez, que ha renovado con mucho talento y mucha imaginación la sección de “softnews” del periódico Milenio; en Laura Manzo, la ex editora de Quién, que ha hecho de esa revista una verdadera expresión del periodismo esencial de México; Andrea Sosa Cabriós, la ex editora de DPA, con la que aprendí muchísimo e hicimos cosas buenísimas en la agencia.

Al principio dudaba si poner mi apellido en el medio, pero conforme fueron pasando los días me convencí: esto es lo que yo hago y lo que yo pienso. Aquí habrá mucha información, de gente de todo México y de Latinoamérica. Habrá opiniones de gente ligada a nuestra cultura y a nuestros espectáculos.

Habrá entrevistas, ese genial fruto del periodismo donde podremos conocer a muchos de nuestros creadores y habrá humildad: no sabemos nada hasta que ustedes no nos digan si este periódico, sin adocenamiento y con más flexibilidad, los divierte y les hace pasar un buen rato.

–Mónica Maristain

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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