CINISMO / MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DE LA CINETECA NACIONAL 79

Por Fernando Ramírez Ruiz

Nunca creí ver juntos en la misma pantalla los nombres de George Lucas y la Filmoteca de la UNAM, pero como la fundación de George Lucas y la Filmoteca de la UNAM participaron en la restauración de Memorias del Subdesarrollo, el clásico de Tomás Gutiérrez Alea del 68, ambos nombres comparten espacio en los créditos iniciales de la versión restaurada de este filme cubano.

Una segunda sorpresa es que esperaba una película apoyando de modo panfletario a la revolución cubana o que por lo menos no criticara a la revolución o a Cuba, pero en la película hay muchas críticas a Cuba y hasta se mete con las mujeres cubanas. El protagonista Sergio Carmona Mendoyo no deja de decir que Cuba es una isla subdesarrollada y le endilga el mismo calificativo a las cubanas. De los cubanos en general dice, entre otras cosas, que siempre necesitan de alguien que piense por ellos, que no se pueden desarrollar como país pues no pueden pensar en nada que vaya más allá del momento y cosas por el estilo. Un amigo de Sergio que se va a Miami le dice como piensa que se va a poner la situación en la isla y parece que vio el futuro.

Memorias del subdesarrollo es una película formalmente innovadora en la que se nota claramente la influencia de la nouvelle vague francesa. La historia puede decirse que es intimista, centrada en reflexiones sobre su vida del burgués decadente Sergio. Sí, era un burgués en Cuba, que vivía de rentar unas propiedades que tenía, y esto ya después de la revolución. La historia, aunque con muchos flashbacks, transcurre entre 1961 y hasta la crisis de los misiles del 63.

La historia sí tiene cosas que son prorevolución, Sergio aunque es un burgués detesta a los de su clase y le da gusto que se vayan a Miami, aunque tampoco es un revolucionario, es más bien como un intelectual diletante existencialista. Y se critica al capitalismo en la película, pero por otro lado, justo después de un discurso de Castro diciendo que no les dan miedo las armas nucleares y que esas no les harán perder la dignidad, Sergio dice que esa dignidad sale o puede salir carísima.

Al principio Sergio observa La Habana desde las alturas de su departamento y dice que todo sigue igual, que por cierto un cambio del que se habla y se ve es que en las películas cubanas ya se podían ver desnudos, que estaban prohibidos antes de la revolución y al final, durante la crisis del 63, cuando se temía una invasión americana, Sergio otra vez observa La Habana desde su balcón, pero las cosas ya no son como siempre, la ciudad se preparaba para la guerra.

Se puede leer como que la revolución no cambió tanto las cosas como la cuestión nuclear, la amenaza de Estados Unidos a raíz del plan soviético de poner armas nucleares en la isla. Supongo que eso ha de haber radicalizado al régimen de Castro, porque vemos que antes de la crisis de los misiles seguía habiendo propiedad privada en Cuba y la gente se iba a Miami en avión, creo que hasta se ve que llegan vuelos de la vieja aerolínea Pan Am.

Sergio aunque es un burgués detesta a los de su clase y le da gusto que se vayan a Miami, aunque tampoco es un revolucionario, es más bien como un intelectual diletante existencialista

La historia sí tiene cosas que son prorevolución, Sergio aunque es un burgués detesta a los de su clase y le da gusto que se vayan a Miami, aunque tampoco es un revolucionario, es más bien como un intelectual diletante existencialista. Y se critica al capitalismo en la película, pero por otro lado, justo después de un discurso de Castro diciendo que no les dan miedo las armas nucleares y que esas no les harán perder la dignidad, Sergio dice que esa dignidad sale o puede salir carísima.

También Sergio dice que La Habana es considerada el París del caribe, pero que a él más bien le parece la Tegucigalpa del caribe y sin embargo Memorias del subdesarrollo tiene una fuerte impronta francesa. Es una película con una libertad que no sospechaba, que presenta un personaje que es como un flaneur habanero cuestionando el sentido de la vida, hasta que siente el miedo de que le caiga una bomba encima.

Memorias del subdesarrollo se presenta en la 79 Muestra Internacional de la Cineteca. 

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


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