DANDYS Y CÍNICOS
La ciudad donde hay chorros de agua limpia para reprimir
Por José Antonio Monterrosas Figueiras
«Para reprimir ciudadanos sí hay agua limpia», leo en uno de los comentarios del Instagram, de las decenas de videos que comenzaron a circular la tarde del domingo, 11 de octubre, donde se puende ver la represión brutal de la policía de Jalisco a la ciudadanía que salió, en su libre derecho, a manifestarse para reclamarle al gobierno que a sus casas llega el agua sucia, podrida, gedionda.

A las once de la mañana llegué a la Glorieta de la Minerva como se había convocado para la Mega Marcha por el agua limpia. Estuve grabando con mi celular —hasta que la batería aguantó— a unos metros de ese monumento, sobre el camellón de la avenida López Mateos, el avance de la vibrante manifestación ciudadana y pacífica rumbo a la residencia oficial del gobernador del estado, Pablo Lemus, la cual se encuentra a kilómetro y medio, es decir 20 minutos caminando de punto de partida que fue la Minerva.
Ahí me encontré amigos y amigas con sus familias y también acolegas como la periodista Priscila Hernández, experta en temas de discapacidad y derechos humanos dispuesta a hacer su crónica. También vi a mucha gente llevando pancartas con frases incisivas e irónicas que interpelaban a Lemus frente a su mediocre gestión. “Mierdalajara” decía una pancarta de una chica que agregaba del otro lado de ella: «Para bañarme con Kaka, mejor regreso con mi ex, es la misma mierda», hay más frases como: “El agua no es un pinche privilegio”, “No es agua, es veneno”, «Queremos que Lemus también se bañe con caca y esa agua limpia la manden a mi casa», «Guadalajara tu agua huele a cagada», etcétera.
Andando a pie conversé con algunas de las personas ahí reunidas, que hay cifras que advierten que fueron alrededor de 20 mil ( esto según la Universidad de Guadalajara: https://udgtv.com/noticias/cuantas-personas-asistieron-a-la-marcha-por-el-agua-sucia/334248). Una chica que llevaba una especie memeluco con un gorro en forma de mierda sonriente, me dijo que estaba ahí «para exigir nuestro derecho del agua limpia», pues en su casa llega el agua sucia, gedionda, con la que no se puede ni lavar los trastes, ni la ropa, ni bañarse, ni nada. También tomé algunas imágenes donde hay una influencer dice en un En vivo: «no soy chilanga, de hecho soy muy jericalla y vengo a protestar por el agua con caca», a ella misma le pido que me deje hacerle una foto con un cartel donde se ve al gobernador de Jalisco con la frase: «Lord Caca Lemus».
La consignas propalestinas estuvieron presentes, más de uno iba gritando: “¡Fuera sionistas!”, “Lemus eres la perrita de Israel” y en ese mismo sentido advertir que el agua no se debe privatizar. Era una avanzada que hasta ese mediodía nublado mostraba una euforia y una sensación de estamos aquí todos unidos por una misma causa, combatir el agua apestosa. Yo no había visto esa emoción rabiosa desde el Mundial de Futbol acá en Guadalajara. Por su puesto que esta manifestación significó otra cosa, el de un llamado de urgencia de la población por tener agua potable, agua digna, para así poder resolver las actividades cotidianas de la vida. Algunos manifestantes, sumaron esta crisis a la de las desapariciones de personas en Jalisco —y en México—. Es decir, el agua color tamarindo es la metáfora más fehaciente de lo podrido que está todo esto.
Al llegar a la intersección de avenida López Mateos con Manuel Acuña, la calle donde está la Casa Jalisco, tocaban las reinas de la cumbia cevichera, Alfonsina y La Ponchas, carajo algo que tal vez no se ve todos los días en Guadalajara, de esa forma tan espontánea, la de bailar cumbia con esa libertad en las calles de Guadalajara se les acabó la gasolina y tuvieron que parar desde la camioneta donde se oían. Claro, en esta ciudad hay festivales de música donde se ocupan las banquetas y las avenidas pero son pocos esos espacios, además esto significa otra cosa, el venir y tomar las calles porque, éstas nos pertenencen y queremos bailar con libertad.
Pero no, resulta que aunque hace tres días Pablo Lemus había dicho en el programa del periodista Salvador Camarena de Radio Iteso, que no habría represión en esta marcha y que garantizaría la seguridad, además del derecho a la libre manifestación, pues sucedió todo lo contrario, porque entre las doce y la una de la tarde el tono de marcha comenzó a cambiar, cuando los antimotines que protegían los alrededores de la Casa Jalisco comenzaron a aventar bombas con gas lacrimógeno, petardos aturdidores, incluso desde algunos techos de casas, lo que generó que el humor de la protesta se transformara a una más turbia, una oscura, densa, como el agua que llega a muchos hogares ahora en Guadalajara.
¡Bienvenidos a la Mierdalajara de Pablo Lemus! La ciudad donde no solo se vive una crisis en desaparición de personas, donde la captura del Mencho sometió a la población al Código Rojo, a no salir de casa porque la ciudad estaba tomada por los narcos, sino ahora es un lugar donde la policía secuestra a jóvenes y los priva de su libertad en la residencia oficial del gobernador, que se convirtió en una masmorra con agua limpia.
Fue entonces donde comenzamos a ver pilas de jóvenes que traín los ojos irritados por el gas pimienta, les desparramaban leche en el rostro para apagar un poco la irritación en los ojos, también había lastimados físicamente, sangrando, por lo que los organizadores de esta manifestación, varios colectivos ciudadanos, solicitaban con megáfonos que dejáramos libres las banquetas para que pudieran pasar rápidamente las personas que se encontraban frente a Casa Jalisco golpedas. Esos mismos jóvenes, en su mayoría, recibieron los chorros de agua limpia por parte de, irónicamente, de bomberos. Requerían primeros auxilios, por lo que algunas ambulancias llegaron para dar apoyo.
En algún momento, en la confrontación comenzaron volar piedras de un lado a otro, había antimotines con escudos y macanas que fueron contra jovenes, había como pasa en toda marcha, infiltrados, grupos políticos, grupos de choque, etc, pero la gran mayoría eran ciudadanos que gritaban: “¡Nos nos vamos, no nos vamos!” y «somos más, sómos más», aunque cada vez eran menos porque los rumores de había comenzado a haber redadas hizo que poco a poco desistieran varios, además de que comenzaba a llover.
A las tres de la tarde, cuando todavía un buen número de personas continuaban ahí, era latente que esto volvería aprenderse y la gente que venían andado desde la Minerva ya habían sido gaseadas y sometidas por los policías de manera arbitraria, reviviendo otros momentos y otros sexenios.
Los representantes de los colectivos organizadores que estaban frente a los antimotines intentando negociar para que regresaran a los jóvenes que fueron detenidos o más bien secuestrados en vaya caso, la Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador, dijeron que a las 3:30 de la tarde sería la hora límite para que liberaran a todos, en ese momento se convocó a los medios de comunicación que estabamos ahí desperdigados para ir al frente y grabar toda el supuesto diálogo entre colectivos y la policía. Sabíamos, sin embargo, que sería difícil que los retenidos los liberaran.
El gobierno de Pablo Lemus no sólo ha quedado embarrado de caca su gestión —¡Al Estilo Jalisco!— en cuanto a la crisis del agua, sino ahora por ser un gobierno represor e insensible, en el que ya pudimos darnos cuenta que mediante las acciones que vivimos y que muchos sufrieron en carne propia, lo menos que hubo fue una autética voluntad de intercambio de palabras con la sociedad por parte de los que debería estar avergonzados por los agravios que viven por los que tienen esos cargos de servidores públicos.
¡Bienvenidos a la Mierdalajara de Pablo Lemus! La ciudad donde no solo se vive una crisis en desaparición de personas, donde la captura del Mencho sometió a la población al Código Rojo, a no salir de casa porque la ciudad estaba tomada por los narcos, sino ahora es un lugar donde la policía secuestra a jóvenes y los priva de su libertad en la residencia oficial del gobernador, que se convirtió en una masmorra con chorros de agua limpia y todo por protestar que el agua llega sucia a sus casas.












Pero no todo está perdido, valdría la pena saber que los distintos esfuerzos que aparentemente están desarticulados, como muchos chicos y chicas que difundieron desde su cuentas de Instagram los abusos de poder de la policía resistieron frente a estos hechos durísimos, los cuales muestran que Guadalajara que ya no es un lugar cerrado y un rancho lejano de un mundo que está interconectado mediante celulares, redes sociales, periodistas intependientes y algunos medios de comunicación autogestivos, con demandas además que los jóvenes cada vez más los hacen encontrar coincidencias con otros jóvenes de diversos lugares del mundo y eso creo que no es menor, es relevante. Ahí están medios como http://www.zonadocs.com o cuentas de instagram como @festivaldearteconceptual, @taniamejiamx, @ambar-delt @nosoychuaj, @gatitoscontraladesigualdad, @apj_jalisco, etcétera, que han estado informando y apoyando valientemente.
Hay tapatíos y tapatías que resisten a la clásica apatía que dicen que se vive en Guadalajara, creo que cada vez es menos, este fin de semana pudimos ver a una sociedad activa y participante, aunque los desafíos y los obstáculos son demasiados, pero quiero pensar que no todo está perdido. Todavía hay jóvenes que están en desparición forzada, porque la Fiscalía de Jalisco no les permite tener una defensa decida por ellos mismos y sus familiares, lo cual hace que no sepan el estado real de su salud física y emocional, pero ahora esto lo sabe todo el mundo, porque lo que pasó este fin de semana en Guadalajara fue noticia nacional e internacional. Cabe decir aquí que esto no solo sucede en Guadalajara, las manifestaciones de médicos, doctoras y enfermeras, enfermeros, en el país, por el desabasto de medicinas, también han sido sofocadas con represión policiaca entre otras monerías.
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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.





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