COBERTURA CÍNICA FIL GUADALAJARA

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Maraini y Nettel, en el Salón Literario Carlos Fuentes. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras.

Fue a los trece años cuando Dacia Maraini se volvió lectora, pues su casa estaba llena de libros y también fue una mala experiencia que vivió alrededor de uno de estos, donde se sembró en la ahora reconocida escritora de 87 años, el feminismo, tema que ha tratado en varias de su obras literarias, tales como: Cuerpo feliz. Mujeres, revoluciones y un hijo perdido, Diálogo de una prostituta con su cliente o Isolina. La mujer descuartizada.

La mala experiencia fue cuando su padre le dijo que había dañado uno de sus libros, ella le respondió a su papá que eso no era cierto y él no le creyó. Así que con toda razón la niña llamada «Dashia» (así se dice su nombre), se enojó y escapó de la casa familiar. Cuando se percataron de su ausencia, su papá y su mamá comenzaron a buscarla por todos lados, luego recibieron una llamada de la policía, quienes les informaron que ella estaba en la comisaría, donde además se quería quedar para convertirse en gendarme.

Ésta fue una de las anécdotas que le contó Dacia Maraini a la escritora Guadalupe Nettel en la apertura del Salón Literario Carlos Fuentes, la mañana del domingo, 26 de noviembre, en el Auditorio Juan Rulfo, de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, edición 37. En la charla se exploraron temas como la maternidad, los feminicidios, la guerra y el cine.

Giovanni Vinciguerra conversando con Dacia Maraini sobre «Europa feliz». Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras.

En este último rubro, decir que Maraini fue amiga del cineasta Pasolini, de hecho hay un libro que dedica a él, se llama Querido Pier Paolo (Galaxia Gutemberg, 2022), con quien compartió lecturas, proyectos cinematográficos e incluso casa, cuando Dacia tenía como compañero al escritor Alberto Moravia. Los tres viajaron por el mundo y en especial por África, viajes a los que a menudo se sumó Maria Callas. Cuando se cumplen cien años del nacimiento del poeta y cineasta, Dacia Maraini le escribe una serie de cartas en las que recrea su amistad, sus viajes, sus discusiones sobre el feminismo, sobre la escritura, la relación de Pasolini con su homosexualidad y con sus grandes amigas como Elsa Morante, Laura Betti, Silvana Mauri Ottieri o la propia Callas.

La noche de este lunes, 27 de noviembre, se exhibe en versión restaurada, la película Medea, de Pasolini, en el Cineforo de la Universidad de Guadalajara, un filme basado en la tragedia de Séneca, encarnado por la cantante Maria Callas en su único papel cinematográfico. Este largometraje está en Guadalajara, con el apoyo del Instituto Italiano de Cultura, y forma parte del Festival de Cine Europeo, la región invitada la FIL Guadalajara y será presentado por Dacia Maraini.

Al llegar la sesión de preguntas del público, Valerio Caruso, curador de la muestra de cine europeo que se exhibe desde el 17 de noviembre, en la Cineteca de la Universidad de Guadalajara, le preguntó sobre la película Medea, a Maraini. Al final de la charla me acerqué a Valerio para preguntarle sobre esta exhibición donde la escritora italiana, como ya comenté, conversará sobre su relación con Pasolini. Coincidimos que nos hubiera gustado que las películas no estuvieran tan lejos de la Expo Guadalajara. Es muy difícil despegarse de la FIL Guadalajara, para invertir en ir a ver películas al otro lado de la ciudad.

Durante su otra conversación, sucedida la tarde del domingo, en el Pabellón de Italia, con el tema «Europa feliz. Sueño y posibilidad», en donde la escritora platicó con Giovanni Vinciguerra, director del Instituto de Cultura Italiana en México, aproveché para preguntarle sobre cuál era la importancia del cine -y el cine europeo- actualmente, que además es creador de monstruos y sueños.

Ahí la escritora explicó en italiano y luego traducido por Vinciguerra, que el cine ha sido como siempre una expresión artística y también de conocimiento. En la década de la posguerra, el fenómeno del neorrealismo ha sido el detonante del desarrollo cinematográfico de grandes casas productoras que vinieron a producir en Italia películas importantes, llevando consigo mismo a actores y actrices como Elizabeth Taylor e Ingrid Bergman, eso produjo también el crecimiento de directores como Fellini y Visconti.  Ahora el cine ha cambiado mucho, el sistema de los divos y las divas ya no existe, son otros los temas que abarca el cine italiano. Hace tiempo hacer cine significaba también, mover cantidades importantes de dinero, era una industria capitalista.

Pabellón de la Unión Europea en la FIL Guadalajara. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras.

Mientras se encontraba traduciendo lo explicado por la también guionista de cine, Vinciguerra tuvo que detenerse ya que venía una manifestación de un grupo de tapatíos defensores de Palestina que gritaban: «los niños de Gaza no son una amenaza». Dacia estaba entre curiosa, sorprendida y con lente oscuro, entendiendo que había que esperar para continuar la conversación que además ya estaba por concluir. 

Yo en tanto recordé lo que ella dijo esa mañana con Nettel, donde además una ya vieja Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, y Ricardo Villanueva, rector de la Universidad de Guadalajara, le entregaron a ambas escritoras la Medalla Carlos Fuentes, y es en relación con la guerra, pues condenó las invasiones, como la que se vive actualmente en Ucrania por parte de Rusia, y también dijo que Israel se equivoca en la manera en que se defiende, pues «la venganza es un tema muy viejo», por lo que advirtió que habría que aportarle a la justicia y no a la venganza.

Arriaga, Nettel y Zambra en la presentación del libro Las divagantes.

Por último, en algún momento Maraini reconoció la literatura de Guadalupe Nettel, quien precisamente esa tarde también presentó su último libro de «ocho relatos sobre el desarraigo o cómo navegar sin brújula», como se lee en el cintillo del libro editado por Anagrama, llamado Las divagantes y que tuvo buena asistencia, sobre todo de lectoras jóvenes, pero Nettel le agradeció el detalle y las palabras sobre “sus libros”, sin embargo reviró que ella estaba ahí no para hablar de “sus libros” sino para hablar de «tus libros», los de Dacia Maraini, la escritora que además dijo, entre muchas cosas muy interesantes y certeras, como que  «la escritura no descubre nada (…) sólo saca desde la oscuridad algo que ya existe».


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Una respuesta a «Maraini y Nettel, de literatura, cine y pensamiento»

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