COBERTURA DEL FICM 22

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Como cada año el Festival Internacional de Cine de Morelia se vuelve un punto de encuentro de lo que suelen llamar comunidad cinematográfica. Éste quien escribe al fin llegó derrapando a Morelia, abrimos nuestra cobertura con una conversación con los colegas AJ Navarro e Irving Torres, quienes escriben con pasión sobre el cine en el diario La Crónica de hoy. Mientras le entrábamos a unas tortas en la tradicional Cueva de Chucho, un restorán-bar que queda a dos pasos del Cinépolis Centro, lugar donde es uno de los puntos de exhibición de lo que trae el Festival desde hace más de dos décadas.

Al rato ya estábamos inmersos en la vorágine que es FICM esperando ver al cineasta Alexander Payne, uno de los invitados a esta edición del festival. Payne un hombre ya de cabello cano pero con humor de joven standopero respondió las preguntas del crítico de cine Alonso Díaz de la Vega -uno de esos jóvenes que ahora le llaman cinéfilos mamadores- que todos sus cuestionamientos iniciaban con la palabra «como» (cómo es que Alexander hace, dice, piensa…) y vaya caso el cineasta detesta esas preguntas que comienzan con esa palabrita. Alexander respondía con humor, algo por cierto esencial en su actividad como realizador cinematográfico.

Para Payne que además habla un perfecto «castellano», pues resulta que es poliglota y dentro de los idiomas el español fue el que perfecciono, pero además resulta que tuvo una pareja colombiana durante diez años y pues ya está Payne haciendo chistes en el idioma de Gabriel García Márquez. .

«La gente que le gusta el cine le gusta el chisme» dijo al crítico mamador, además agregó que todos somos prisioneros de nuestro propio medio» y que «el cine es una ventana a otras culturas» .

Para Alexander hay un antes y después desde la invención del cine y señaló que ahora el mensaje general de las películas es «queremos.tu dinero». Este último comentario provocó la risa de la prensa acreditada en el Teatro Melchor Ocampo.

Así que para el director, productor y guionista griego-estadounidense la risa es importante pero cuando produce una burla, pues, señala que el cine es un espejo, además de ser «la mejor manera de conquistar la muerte».

Para el realizador de largometrajes como Los descendientes (2011) y Nebraska (2013), ambas nominadas al Oscar a Mejor dirección, hacer cine es como comerse un elefante, «una mordida a la vez», subraya, mientras pienso yo, «sí, así como estaremos un par de días en el Festival Internacional de Cine de Morelia que es un paquidermo de 22 años». Un elefante, por cierto, donde hay películas nacionales e internacionales, conferencias de prensa con cineastas y fiestas donde se baila reguetón.


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