COBERTURA CÍNICA PIXELATL 14
Pixelatl 14, mucho más que jóvenes con stikers y peluches en la cabeza
Por José Antonio Monterrosas Figueiras

La última vez que estuve de forma presencial en el Pixelatl fue en Cuernavaca, por allá de 2019, el creador de la caricatura Pocoyó puso cumbia –y no rocanrol– en la fiesta del país invitado España. De eso han pasado… ¿seis años? Regreso a este festival de animación, cómics y videojuegos en su edición 14 ahora en Guadalajara, este 2025.
En realidad Pixelatl y yo llegamos a tierras tapatías el mismo año, 2022, y aunque estaba enterado de ello y había informado sobre sus actividades en el Cinismo en vivo con Gilberto Iñiguez Franco desde esa primera edición en Guadalajara, pues el animador jalisciensce, quien vaya coincidencias, lo reencontré en la edición del 2019 en este mismo festival pero en Cuernacava, luego de no verlo por más de 30 años en la secundaria, iba con su empresa Gilanimation a codearse con sus iguales. Ahora en este Pixelatl 2025, estoy de vuelta de forma presencial. ¿A caso será que Pixelatl y Guadalajara están a mi favor?
Al llegar por mi creditación, el mediodía del miércoles, un colega me dijo que todo es muy raro en este festival, jóvenes intercambiando stikers como si fueran monedas preciosas, quienes además hacen dibujos en libretas aterciopeldas o tabletas, algunos parecen jóvenes veinteañeros replicantes de Guillermo del Toro que vagan por todos lados con un Frankestein o un Pinocho en el hombro, otres llevan puestos en sus cabezas peluches con roedores cocineros o pollos muy amarillos. Los nerds y los freaks hacen amistad en Pixelatl, eso no está nada mal.
En un foro cientos de ellos están muy entusiasmados, levantan la mano para preguntarle a un trío de presentadores que se ven ahí a lo lejos en uno de los salones, otros más se encuentran en los stands que están en la parte externa de la Ciudad Creativa Digital, este fideicomiso donde se da espacio, como su nombre lo dice, a empresas de la industria creativa y digital, la cual se comenzó a construir en 2012.
Homero es Ultraman, ese mismo súperheroe gigante y metálico creado por Eiji Tsuburaya, en la década de los sesentas y que ahora Aoshima, lo ha dibujado en la película animada Ultraman El Ascenso que se puede ver en Netflix, por cierto, este artista de cincuenta años, le cuenta a su público muy joven, que adora México porque encontró al Homero Ultraman mexicano hecho de resina, de venta en Internet.
Yo iba a ver cortometrajes de lo mejor de Annecy 2025 —¿por qué no hay más funciones de los cortos del prestigioso festival de animación de Francia?—, a un kilómetro de Ciudad Creativa, pero acabé conociendo al director japonés John Aoshima, director en Gravity Falls y American Dad! y codirector de Ultraman Rising, donde además de contar cómo desde niño, uno de familia japonesa que emigró a Estados Unidos donde él nació, Su pasado oriental con su vida occidental lo llevó a que sus ilustraciones tengan algo de esos dos mundos, esas dos culturas. Su participación en la legendaria serie de Los Simpson lo dice todo, vemos a la familia amarilla sentada en una banca, intuyo que es Tokio, personificando a personajes emblemáticos de la caricatura japonesa.
Homero es Ultraman, ese mismo súperheroe gigante y metálico creado por Eiji Tsuburaya, en la década de los sesenta, y que ahora Aoshima, lo ha dibujado en la película animada Ultraman El Ascenso que se puede ver en Netflix, por cierto, este artista de cincuenta años, le cuenta a su público muy joven, que adora México porque encontró al Homero Ultraman mexicano hecho de resina, de venta en Internet.
Aoshima, antes de que una tormenta nos hiciera naugfragar por el centro de Guadalajara de noche, cuenta en una hora su trayectoria. Ahí habla, entre otras cosas, de la serie Maya y los tres, del animador, pintor, escritor, artista de guion gráfico, y director mexicano que creó la serie animada El Tigre: las aventuras de Manny Rivera, la película The Book of Life, el mexicano-estadounidense Jorge R. Gutiérrez, quien además de invitarle un Tequila Fortaleza, le dio trabajo durante la pandemia como asistente de dirección en esta serie sobre el mundo mesoamericano.
Al los veinteañeros, casi todos los ahí reunidos, como un joven llamado Diego de la Universidad de Artes Digitales de Guadalajara, quien lleva un par de preguntas para Aoshima y su autógrafo en un pedazo de papel que lo proteje con una mica, el cual se lo dio esa misma mañana en otro evento del Pixelatl, les dice que siempre hay que tener presente «The place, the proyect and the People». Es decir, siempre tener un espacio físico para poder trabajar, que haya un proyecto para desarrollar en ese lugar y tener un buen equipo alrededro. John Aoshima podría haber incliuido una cuarta «p» a esa triada, que es la de la pasión, la cual mecionó durante su charla, con la que afirmó la gente se acercará a ti para querer trabajar contigo.
Cabe aclarar que la sesión de preguntas y respuestas nunca llegó, Aoshima queda un tanto sorprendido porque se ve que quería entablar un dialogo con sus seguidores, pero los del festival dicen al micrófono que el animador lo esperan para cenar, así que mientras el querido ilustrador se lo llevan, muchos de los asistentes nos quedamos casi una hora más a esperar que la tormenta que sucede afuera de ese auditorio pare.
No contaban con mi astucia (animada)

Previo Aoshima estuve en la presentación de los creadores de los Huevo Cartoons, Gabriel Riva-Palacio Alatriste y Rodolfo Riva Palacio-Alatriste, además de advertir que en México no hay estímulos del gobierno para este rubro, a diferencia de España o Colombia donde sí los hay; de contar cómo corrieron a uno de sus trabajadores que traía un problema psicológico, que lo hizo ponerse violento en algún momento, y quien en venganza, luego de que le dieran las gracias, dejó programado que se borrara un tera de una animación que realizaban, mostraron parte los proteyectos que tienen entre manos como Huevitos en el espacio, Un gallo con muchos huevos 2 y El Maistrolorian, dice ese wey, particularmente uno, la serie sobre el Chapulín Colorado, ese personaje creado y personificado por el ya fallecido comediante Roberto Gómez Bolaños.
Los hermanos Riva-Palacio que crecieron viendo a ese héroe mexicano con antenitas amarillas, del que llegaron a pensar en hacer un huevito Chapulín, cuentan que un día el hijo de Chespirito les llamó para proponerles que hicieran un serie animada de este personaje que adoran en todo Latino América más que en México, «en Brasil lo adoran», señala uno de los hermanos ahora que andan trabajado esta serie. Basados en cómics de los años setenta, el Chapulín Colorado regresará hecho mono animado, en la que intentarán responder las pregunta de dónde viene el Chapulín y a dónde va. «Exaltar lo imperfeto y volverlo un estilo» es la idea que traen entre manos los de Thr3 Studios, Grupo Chespirito y Huevo Cartoons. Un Chapulín Colorado «Más torpe que nunca», en 23 capítulos, advierten.
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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.







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