REPORTE CÍNICO
«La manera de ver el arte en México es con dos manos y dos huevos… y hacerlo»: Guillermo del Toro
Por José Antonio Monterrosas Figueiras
El ganador del Oscar por La forma del agua y creador de mundos llenos de monstruos de la cultura popular universal, Guillermo del Toro, regresó a la Ciudad de México para presentar su adaptación cinematográfica del clásico relato de Mary Shelley, Frankenstein, acompañado de los actores Oscar Isaac y Jacob Elordi, quienes protagonizaron al Doctor Víctor Frankenstein y la mítica criatura, respectivamente, en este filme número trece del cineasta nacido en Guadalajara, Jalisco, el 9 de octubre de 1964.
En la entrevista con Ted Sarandos, el Co-CEO de Netflix, sucedida en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, dentro del Anfiteatro Simón Bolívar, el pasado 3 de noviembre, luego de la exhibición de este filme, la cual fue una combinación entre preguntas en inglés y respuestas en español, a veces en spanglish de Guillermo del Toro y Oscar Isaac, y en inglés de Jacob Elordi, compartieron frente a un público donde había fanáticos, disfrazados de Frankenstein, periodistas como Carmen Aristegui y Nicolas Alvarado, influencers -muchos más de los pensados, una exageración-, actores, actrices de petatiux, la verdad, y políticos que se parecen a Frankenstein como Marcelo Ebrad, hablaron de lo que significó trabajar juntos, los momentos que más los marcaron y las enseñanzas que dejó esta historia.
«¿Qué se siente compartir esta película en México?», preguntó Ted Sarandos a Guillermo del Toro. «Cuando alguien me pregunta qué hay de mexicano en tus películas, les digo ‘pues yo’», dijo. «Para mí es una mezca perfecta de Ismael Rodríguez, La oveja negra, No desearás la mujer de tu hijo, es melodrama mexicano porque los románticos ingléses, cuando aspiraban a ser latinos, porque el gótico romántico original, Ann Radcliffe, por ejemplo, lo escribía en Italia, en España, con el temperamento latino», continuó.
«Entonces la fusión entre melodrama que nosotros conocemos y la idea de la emoción aumentada del romántico inglés coinciden muy bien. Es una mezcla muy bonita y creo que eso se entiende mejor que en ningún lado que en México. Entonces por eso me interesaban tanto estar aquí», expresó el realizador, quien estaba muy agradecido por este momento, y quien cree que «el perdón, la aceptación, la familia y el dolor que se transmite de una generación a otra, también lo entendemos porque la figura del padre en México también es bastante cabronzona», concluyó.
Por su parte, el actor guatemalteco Oscar Isaac -quien dijo estar ya «pedo» por beber «la baba de los dioses», es decir pulque, curado de mango, para ser más exactos-, recordó que cuanto se reunieron hace como tres años en la casa de Guillermo del Toro, no era por esa película sino sólo era una reunión de amigos y nunca se imaginó que al final de ese encuentro, donde comieron «platanitos y puerquito asado», además de «mucho tequila», Del Toro le iba a proponer ser Víctor Frankenstein.
«¿Qué se siente compartir esta película en México?», pregunta Ted Sarandos a Guillermo del Toro. «Cuando alguien me pregunta qué hay de mexicano en tus películas, les digo ‘pues yo’. Para mí es una mezca perfecta de Ismael Rodríguez, La oveja negra, No desearás la mujer de tu hijo, es melodrama mexicano porque los románticos ingléses, cuando aspiraban a ser latinos, porque el gótico romántico original, Ann Radcliffe, por ejemplo, lo escribía en Italia, en España, con el temperamento latino», concluyó.
«Empezó una conversación muy intima de nuestros padres, del dolor de nuestros padres, de la religión, del trauma de esa religión (católica) y un año después llegó a Nueva York (Guillermo del Toro) con las primeras treinta páginas y las últimas treinta páginas del guión y nos sentamos en un hotel y lo leí todo, todos los personajes y al final terminamos en lágrimas, porque lo sentíamos muy personal, porque estaba hablando de nuestras historias», agregó.
Para el altísimo y atractivo actor autraliano Jacob Elordi -así lo escuché en más de una de las fanáticas horas antes fuera del Antiguo Colegio de San Ildefonso–, la parte más difícil para poder interpretar a Frankenstein «es comprender que yo soy ese que está en la pantalla, bajo ese maquillaje, en medio de alguien que ha estudiado meticulosamente su oficio, y luego alguien que facilitó mis sueños, con sus imágenes y la forma que cuenta las historias y creo que tengo un pequeño colapso mental, después de la película, porque no puedo comprender que en realidad pasó, pero el proceso real de hacer la película, hubo un dolor físico y sufrimiento mental que fue secundario, a esta gran alegría que todos compartimos, mientras estábamos rodando la películas. Para mí fue como estar en Disneylandia», subrayó
«Porque soy mexicano» y para hacer cine hay que «mexicanearle»

Más adelante, Guillermo del Toro trajo una vez más al escenario su celebre frase: «porque soy mexicano», que hizo que estallaran los gritos y los aplausos de los asistenes, como respuesta del recuerdo de Sarandos, del día que fue al set de esta película y recorrió el área donde estaban hilando para confeccionar la tela de los vestuarios. «Ese nivel de detalle que se ve en la pantalla, ¿por qué hiciste eso? ¿por qué trabajaste tan duro?», cuestiónó el el ejecutivo estadounidense.
«La manera de ver el arte en México es con dos manos y dos huevos… y hacerlo», expresó el cineasta tapatío que no pudo negar la cruz de su parroquia. «No tenemos los recursos digitales, la chingada, pero tenemos el arte, la artesanía, la visión, el color, la textura. Yo no voy a filmar como un director del primer mundo, aunque esté en el primer mundo. El ingenio, el cómo lograr que algo se vea más grande, más hermosa, más fastuosa, es todo instinto mexicano».
Reveló además que en la película La forma del agua, usó un truco muy sencillo: «En los primeros veinte minutos pongo todo lo más grande, para que la gente diga: ‘¡oh, qué norme!’. Y después, por cuarenta minutos, estoy entre el laboratorio; el laboratorio de abajo, el laboratorio de arriba, y duro cuarenta minutos en dos sets. En La forma del agua es departamento, laboratorio, departamento, laboratorio, cuarenta minutos y luego vuelvo a crecer. Y es lo que digo: ‘caldo y albóndigas’. Se dónde poner el caldo y cuántas albondigas le voy a poner. O la cuento para cada cliente, cuatro para este cabrón. Es mexicanearle», enfatizó,mientras todos se doblaban de la risa.
La película Frankenstein, dirigida por Guillermo del Toro,que ha estado disponible en cines mexicanos seleccionados, desde el 23 de octubre, llegó finalmente Netflix este viernes, 7 de noviembre.
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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.







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