COBERTURA CÍNICA / MUNDIAL DE FUTBOL
«¡Fuego! ¡fuego!«
Por José Antonio Monterrosas Figueiras
Luego de que los de la Guardia Nacional cerraran las puertas de acceso al FIFA Fan Fest del Centro de Guadalajara, dijeron que habían habilitado una gran pantalla a un costado de la Catedral para ver dos partidos relevantes del Mundial. Estos fueron Colombia Vs. Portugal y Argentina Vs. Jordania. Parece que la diferencia entre estar adentro y estar afuera, es que en el primero puedes llevar tu «24» de cervezas para beberlas sin que nadie te lo impida y en el segundo,te las venden en enormes vasos que tienen una imagen de la Copa Mundial y el logo de la cerveza Corona con la leyenda de «el Extra de México es mundial».
Yo como venía de ver el partido de Croacia Vs. Ghana en el Café Benito, que se encuentra dentro del LaboratorIo de Artes Variedades (LARVA), que está a un par de cuadras del sitio de la gran celebración futbolera, me tocó estár afuera. En LARVA además se desarrollaba la edición número once de la Expo Vinilos, una «edición Mundialista», decía un cartel en la entrada. La efervescencia mundialista se mezclaba con canciones como «The Sugarhill Gang», de Rapper’s Delight.
Eran pasadas las cinco de la tarde y cientos de personas ya estaban frente a esa gran pantalla puesta en la Plaza de la Liberación, donde minutos más adelante apareció Cristiano Ronaldo, estrella de la selección de Portugal y uno de los jugadores —junto con Lionel Messi— más competitivos en la historia del futbol actual, quien recibió tremenda rechifla igual que Gianni Infantino, Presidente de la FIFA.
Las playeras amarillas de la Selección colombiana eran más que las de la portuguesa o al menos lucían más en esa tarde soledada del último sábado del mes de junio. Este partido que quedó en empatado 0-0, ha sido paradójicamente uno de los más reñidos de este Mundial. Advierten los que saben que fue una final adelantada. Yo croe que así fue. Colombia lo ha dado todo y sin duda James Rodríguez, el mediocampista ofensivo, con 35 años de edad, destacó con un juego que iba siempre para adelante.
Cuando comenzó a caer la noche, arrancó el siguiente partido, el esperado Argentina Vs. Jordania, sin embargo la emoción que se vivía cambió a una más bravaba. Un grupo de argentinos con la playera de su Selección, se notaban mucho más radicales, gritaban el nombre de: «Messi», como si pertenecieran a una secta. Cada vez que aparecía «la Pulga», que comenzó en la banca y luego salió a hacer un gol de lo tres que le metieron a Jordania, quienes le metieron sólo uno.
Entre las emociones revueltas que había en ese mar de gente, algunos llevaban la playera de la Seleción Mexicana, otros más la de Colombia, también estaban lo del Portugal. Había parejas espontáneas que jugaban a beso o chachetada, esto generalmente terminaba en lo primero, y las pausas de hidratación se daba con botellas en forma de balón que mujeres y hombres bebía directamente a la boca, había también los que soplaban tropetones, no faltaron los que vociferaban el ya clásico «¡quiere volar!, ¡quiere volar!», como anuncio —o amenaza— de que alguna víctima —casi todas mujeres y que muchas no oponían resistencia— sería impulsada —por varios hombres— al cielo.
La noche de sábado, que se encontraba en su punto, con música, cervezas y desmadre sin control, continuó. Entre un tumulto de gente que gritaba el «¡quiere volar!, ¡quiere volar!», vi a un hombre escupir lumbre por la boca. Fuego y alcohol son una mezcla muy peligrosa. Entonces los ahí reunidos cambiaron la conocida frase a una más adecuada para la ocasión: «¡fuego! ¡fuego!» y volvieron a impulsar al cielo, a ese hombre dragón.
«Si no lo veo, no lo creo», le dijo una chica a su amiga, que miraba el acto sorprendida. «¡Esto fue épico!», agregó. Yo, que traía tres por ciento en el celular, alcancé a capturar esa ardiente lanzada al cielo.
Minutos después, siendo alrededor de las once de la noche, la plaza comenzó a verse solitaria, solo quedó Batman, el caballero de la noche, seguro para limpiar el basurero en que se convirtió esa plaza pública.
C





Deja un comentario