CINISMO / COBERTURA DEL FESTIVAL DE CINE DE LIMA

Por Sayo Hurtado

Dentro del apartado de «Aclamadas» del Festival de Cine de Lima, encontramos esta sobria propuesta del director estadounidense, Ira Sachs, cuya filmografía reivindica a la comunidad gay. Lejos de ser un vehículo motivado meramente por un espíritu activista, la búsqueda de Sachs se expresa en una mirada descarnada hacia sus personajes, a quienes sigue con particular introspección para auscultarlos detrás de sus contradicciones y dilemas.

En The Man I Love seguimos al músico y actor de teatro independiente Jimmy George (Rami Malek) de la escena neoyorkina de inicios de los 80 durante los ensayos de una obra sobre un artista travestido. La ocasión no solo nos revela a Jimmy con una capacidad asombrosa para conmover al espectador con un repertorio de emblemáticas composiciones que van desde la pieza homónima de George Gershwin —que da el título a la película—, creando una atmósfera nostálgica e íntima alrededor de la comunidad LGTB de aquellos días, estigmatizada a raíz de la irrupción del virus del SIDA, un aspecto que el director rehuye verbalizar y que es patente desde la sutileza en escenas que resumen magistralmente ese sentir.

Pero al mismo tiempo que Jimmy se revela como un intérprete de honda sensibilidad, también se muestra en el fulgor de una personalidad narcisista y autodestructiva, quien siendo víctima de la mortal enfermedad que padece, enfrenta su presente con cinismo y promiscuidad, como queriendo validar la vida de excesos que ha sido su natural combustible y que encuentra un habitual desfogue al relacionarse con Vincent (Luther Ford), un vecino británico al que seduce y con el que tiene ocasionales encuentros de ida y vuelta, tratándolo por momentos como un intenso objeto de deseo, pero a quien también desecha con desdén cuando quiere.

Rami Malek deslumbra con su caracterización, al mostrar con su trabajo un contrapunto muy fuerte del Freddy Mercury que encarnó en «Bohemian Rhapsody» (2018) —y que le valió exageradamente un Oscar a Mejor Actor-, siendo esta vez un artista de menor vuelo, de talento indudable, pero refugiado en un subcircuito en el que se siente más seguro y arropado que el intentar conquistar a las grandes ligas.

Sayo Hurtado

El repertorio visual que Sachs baraja para retratar a su protagonista es de una sencillez y elegancia que ronda lo canónico, pero no expresa de ninguna manera un conservadurismo desde la imagen, ya que se reserva el detalle de encerrar visualmente de a pocos a Jimmy, con zooms lentos para aislarlo de la masa que lo rodea y expresar con mayor énfasis su soledad e incomprensión frente al mundo, a la vez que busca momentos de fuga en la narración con el uso de travellings que integran magistralmente un espíritu de época que lo ponen en un horizonte similar al de otros cineastas de mirada clásica como el desaparecido Terence Davies.

El camino del protagonista deja una sensación de sinsabor frente a un personaje contradictorio y atormentado a la vez, cuyo acercamiento a un universo musical de entrañables autores es la expresión de un momento fundamental que se acaba, pero que al mismo tiempo se prolonga en el sentir de su melancólico amante, condenado a repetir y perpetuar las andanzas personales de Jimmy, bajo las luces de la vida nocturna y el underground neoyorkino. Ambientes que exudan una vitalidad y colorido particular al ser escenarios que han forjado la visión del propio Ira Sachs desde sus inicios en el cine.

Rami Malek deslumbra con su caracterización, al mostrar con su trabajo un contrapunto muy fuerte del Freddy Mercury que encarnó en «Bohemian Rhapsody» (2018) —y que le valió exageradamente un Oscar a Mejor Actor-, siendo esta vez un artista de menor vuelo, de talento indudable, pero refugiado en un subcircuito en el que se siente más seguro y arropado que el intentar conquistar a las grandes ligas. En ese devenir, el derrotero de su Jimmy George, es el de un fenómeno que nunca quiere despegar realmente y que prefiere morir en un micromundo a su medida, como si fuera un Maradona destinado a jugar en segunda.

Gonzalo Hurtado es cinéfilo 3X con efectos especiales. Quiso ser cineasta y terminó de periodista y editor de revistas como Plus TV Magazine y colaborador de Soho Peru. Laboró en la empresa multimedial Media Networks y en el blog Al Pacine.


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