COBERTURA CÍNICA / MUNDIAL DE FUTBOL

Por Roberto Mozart del Río

El Mundial está terminando y aquí diez pensamientos punks antes de que acaricien la Copa de Futbol:

Plenisferio ilustración

Uno. México terminó —una vez más—  eliminado y ahora fue por un equipo de una gran cartera de jugadores como lo es Inglaterra.

Dos. En las calles —y en los Fan Fest— las playeras verdes cada vez son más escasas y para tranquilidad de muchos, la cerveza y lo desvelos están siendo opacados por el regreso a la “vieja normalidad”.

Tres. Y aunque no haya Mundial, siempre habrá una Victoria o una ipa argenta con mate, es decir La mano de dios de Cerveza Loba, o una Perversa de Cervecería Capital Pecado, esperándote en The Beer 12.20, en la colonia Americana de Guadalajara.

(Pausa de hidratación)

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Cuatro. Por algún tiempo, no sonará Alejandro Fernández y mucho menos Maná, gracias a varios miles de personas que se aglutinaron para estos espectáculos —de manera gratuita— en la Glorieta de la Minerva, (thanks God!). Pero…

Cinco. ¿Qué es lo que sigue? En la puerta están varias bandas con semi despedidas y otras que no bajan el telón ante las ganas de sentir esa época dorada de los 80 y 90. Recuerdo varios aficionados al fútbol, entre ellos Rod Steward, su majestad satánica Mick Jagger, Robert Plant, Noel Gallagher y Steve Harris, por mencionar algunos. ¡Ubícate, Fher!

Qué el fútbol no se acabe, que el punk no muera, que siga sobreviviendo la anarquía en las tribunas y que muera el beneficio para la FIFA. ¡Y que FIFA su FIFA madre la FIFA!

Roberto Mozart del Río

Seis. Una pregunta: ¿El futbol también es punk?

Siete. Una respuesta: Yo creo que sí.

Ocho. La pasión que se desborda en los cánticos ingleses o alemanes y muchos más, nos demuestran que el ritmo altisonante y de protesta, así como de odio, buscando desestabilizar a la barra contraria, como intentando afanar la bandera que se porta como lo hacían en las cruzadas, hace al futbol muy punk.

Nueve. Además de la violencia desmedida —como si fuera una especie de slam o pogo— en las tribunas sudadas y ardientes, que son invadidas por cerveza, saca la valentía para defender los colores del equipo (“Atlas es de GDL”, se puede leer en muchas pintas de barrios tapatíos). La puesta en marcha glorificando o maldiciendo al ganar o al perder, es el reflejo de un compás mediático a nivel mundial.

Diez. Qué el fútbol nunca se acabe, que el punk no muera, que siga sobreviviendo la anarquía en las tribunas y que muera el beneficio para la FIFA.

¡Y que FIFA su FIFA madre la FIFA!

Roberto Mozart del Río nació en la tierra del tequila a grito pelado, sin ser patriota (ironías de la vida), un 16 de septiembre del 72. Amante de la novela gráfica, psicólogo por convicción y bartender por vocación. Amante de la música que desató Robert Johnson a todos sus géneros y temeroso de toparme con un reguetonero. Catador de cerveza y de la vida simple.


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