DANDYS Y CÍNICOS

Una llamada nocturna con emociones neón

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Murió Kavinsky, el reconocido DJ francés que estaba a tres días de cumplir 51 años. Las noticias de este miércoles dicen que lo encontraron sin vida en su domicilio en París, la ciudad donde nació el 31 de julio de 1975.

Vincent Belorgey, su nombre tras el personaje de Kavinsky, será recordado por aquella canción de nostalgia oscura ochentera, de nombre «Nightcall», la cual fue lanzada en abril de 2010 como primer sencillo de su trabajo discográfico OutRun, de 2013.

Pero esta canción tiene su historia previa que viene de otra melodía que se llama «Testarrosa Autodrive», un sencillo que fue publicado en 2006 y que en su video oficial vemos el origen de Kavinsky, el alter ego de Vincent, quien se estrella en su poderoso automóvil deportivo clásico de los años 80, de color rojo. Los paramédicos trataron de reanimarlo en la ambulancia rumbo al hospital, pero ese joven de cabellos rubio muere. Sin embargo, estando sólo en en un cama de urgencias, resucita como si fuese una especie de zombie-androide. En lugar de ojos se le encienden dos pequeñas esferas que emiten una luz roja intensa, como si un alma robótica lo poseyera.

Éste preambulo fue el que dio impulso sonoro a la décima película del esquisito cineasta danés Nicolas Winding Refn, de nombre «Drive». Un filme de 2011, donde Ryan Gosling, quien tiene una doble vida de actor y asesino en el filme, conduce su auto por las noches mientras suena «Nightcall», canción que fue lanzada en abril de 2010, como primer sencillo del trabajo de Kavinsky de nombre OutRun.

«Nightcall», inicia con una llamada telefónica. Es Kavinsky llamándole, 20 años después, a su antigua novia, para decirle que él ya no es el mismo, que lo perdone, que viajen juntos toda la noche en su Testarossa rojo en el que se fue luego de resucitado en 1986. Como es previsible, ella rechaza su oferta y le explica a ese remedo de Terminator, que lo que pasa es que la gente dice que él sigue siendo el mismo.

«Nightcall», inicia con una llamada telefónica. Es Kavinsky llamándole, 20 años después, a su antigua novia, para decirle que él ya no es el mismo, que lo perdone, que viajen juntos toda la noche en su Testarossa rojo en el que se fue luego de resucitado en 1986. Como es previsible, ella rechaza su oferta y le explica a ese remedo de Terminator, que lo que pasa es que la gente dice que él sigue siendo el mismo.

José Antonio Monterrosas Figueiras

En esta melodía la voz inexpresiva de Kavinsky, como si saliera de un interfón viejo, está intercalada con el sensual canto de la vocalista de la banda brasileña Cansei de Ser Sexy (CSS), es decir, Lovefoxxx (o Luísa Matsushita), convirtiendo a estos sonidos en una melancolía posmoderna que invita a sus escuchas a sumergirse en esa cadenciosa emoción de una noche retrofutura.

No es menor decir aquí que Kavinsky estuvo vinculado al duo Daft Punk, fueron amigos y colaboradores. Los géneros synthwave, electro house y el french touch los hizo suyos, tal como pudimos ver y escuchar en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París, a mediados de agosto de 2024, donde mostró al mundo los sonidos que tal vez muchos conocían, pero pocos sabían de quién eran, rompiendo con ello un récord de las canciones más buscadas en la popular plataforma de Shazam, para saber quien era ese hombre de luces rojas en sus lentes oscuros, quien estuvo acompañado en esa apotéosica ocasión, por la cantante belga Angèle.

Ha muerto Kavinsky —mi casi contemporáneo, tengo 47— y yo no sé que relación tuvo con México, pero llama la atención que la última publicación en su cuenta de Instagram fue hace 96 semanas y es el anuncio de su presentación en la Ciudad de México del 29 de marzo de 2025, en el que se leen los nombres de Deminsky y Tony Delfino.

Y yo no estuve en ese concierto de marzo de 2025, pero recuerdo que en los últimos segundos de ese mismo año, yo caminaba rumbo al Ángel de la Independiencia de la Ciudad de México y a lo lejos se escuchaba un llamado nocturno. Eran eso acordes electros de «Nigthcall» que ahora nos seguirán acompañado, en ausencia de Kavinsky, quien estuvo esa noche de Año nuevo de 2026, su último Año Nuevo, en la capital mexicana, hasta el día en que la vida decida que es tiempo de que me apaguen las luces neón de mis propios ojos. Claro, a menos que Kavinsky decida volver dentro de 20 años, abordo de su Testarossa rojo y diga: «Súbete que aquí seguimos vivos, nos vamos a la fiesta».

C

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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