CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG
En El Día de la Revelación hay un mesianismo extraterreste
Por Fernando Ramírez Ruiz

En El Día de la Revelación (EUA, Canadá, Nueva Zelanda, Japón, 2026), Steven Spielberg vuelve al tema del mesianismo extraterrestre, dígase E.T., inclusive parece que deliberadamente hay una figura mesiánica, que es un Dios que llega del espacio. ¿Y Encuentros cercanos del tercer tipo? No sé, no me acuerdo, la vi la última vez hace mucho.
En ésta, su más reciente película, el director de Tiburón, retoma la relación entre extraterrestres y guerra nuclear. Una relación tan común que ya forma parte de mi catálogo, en la Fimoteca A smile on the dog, de películas de mesías posnucleares. A diferencia de E.T., sin embargo, acá es es como un niño de otro planeta. El extraterrestre que se presenta al final ante la humanidad parece anciano, llega en silla de ruedas y se ve muy frágil.
Hay otras cosas además de la película que no se sienten nada frescas, como los lugarzasos comunes sobre alienígenas, como lo de los círculos en campos de cultivo y la supuesta nave extraterrestre accidentada en Roswell, Nuevo México.
Como suele suceder con las películas del tío Steven, El Día de la Revelación, tiene sus momentos de sentimentalismo barato, siempre nos quiere hacer llorar, pero a diferencia de historias sencillas y efectivas como E.T., en este caso la trama se siente innecesariamente rebuscada.
Además de que parece mostrar por un lado una gran sofisticación modernista, vemos mucha tecnología y escuchamos jerga y términos técnicos, pero por otro lado el personaje de Margaret tiene lo que parecen poderes mágicos de cuento de hadas. Además hay monjas, animales mágicos, reflexiones sobre frases del libro del Génesis, discusiones sobre ética y así diferentes elementos que no se mezclan nada bien.
Como suele suceder con las películas del tío Steven, El Día de la Revelación, tiene sus momentos de sentimentalismo barato, siempre nos quiere hacer llorar, pero a diferencia de historias sencillas y efectivas como E.T., en este caso la trama se siente innecesariamente rebuscada.
Fernando Ramírez Ruiz
Por ejemplo: Los extraterrestres son buenos pero tienen una tecnología que permite a una persona apoderarse del cuerpo de otra a distancia ¿Y cómo se defiende uno de los personajes de esta posesión? Pues aferrándose a un crucifijo como si la tecnología de los extraterrestres de la paz y el amor fuera demoniaca.
Y se debate si el reconocimiento de que hay alienígenas es compatible con la religión o si es ético dar a conocer su existencia o no. Como si al tío Spielberg le constara que hay alienígenas de diferentes planetas y galaxias encerrados contra su voluntad en el área 51 y el gran debate de la humanidad fuera la cuestión de los derechos humanos de estas creaturas no humanas. Desafortunadamente creo que hay otros temas más urgentes sobre todo considerando que a la mayoría no nos consta el sufrir de estos seres.
Parece una película de la época de la guerra fría. Se supone que está a punto de estallar una guerra nuclear por culpa de Corea del Norte y entonces llegan los extraterrestres y la pareja de humanos a los que ellos previamente han dado sorprendentes poderes, para ayudar a nuestra salvación.
Hay otro detalle que hace pensar en historias con personajes mesiánicos como Terminator, que tienen referencias al holocausto judío, en este caso las escenas de los extraterrestres accidentados en Roswell parecen escenas de campos de concentración, con los cuerpos de los cabezones no humanos en los huesos que les causan conmoción y conmiseración a la gente.
Pero en el cine moderno los mesías ya no son así, hay que ver por ejemplo Midnight Special que trata de un mesías más contemporáneo y nos preocupamos más por el calentamiento global que por las armas nucleares. Aquí se habla de la crisis de los misiles cubanos, algo que a la mayoría no nos tocó vivir.
En resumen, El Día de la Revelación es una historia que se siente gastada, ya vista, y por más que le revuelvan la trama y le agreguen animales digitales hechos con tecnología de punta, obsoleta se queda. Spielberg sopea una vieja concha alienígena.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.






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