CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG

Por Fernando Ramírez Ruiz

Ludwika Paleta

Deseo (México- España, 2026) de Teresa Simone, que es una historia de infidelidad —que supongo que lo de las infidelidades debe ser considerado todo un género por si mismo— está ambientada en una Ciudad de México muy extraña; con una lujosa modernidad impecable, sin tráfico, llena de vegetación, limpia, sin ningún ambulante y sobre todo casi con pura gente blanca. 

Es como ver el sueño húmedo de una mujer, que entre otras cosas sería una mujer racista, y no es cualquier sueño húmedo, más bien es como un sueño húmedo total, pues no sólo se trata de lo sexual, de la relación extramarital con un joven campeón de natación, sino de toda la vida de Lucero, la protagonista, que como si un genio de la lámpara se le apareciera a una mujer y le concediera no tres sino todos los deseos que ella quisiera y se le pasara la mano, pues Lucero no sólo es una rubia buenota que vive en un lugar perfecto, sino que tiene la casa perfecta y la familia ídem, con marido próspero, comprensivo y fiel, con los hijos y la camioneta Mercedes.

Además le gana el galán a la hija adolescente, que claro, perdona a la mamá. Al marido no le molesta la infidelidad, pues él lo que quiere es que ella sea feliz. Y cuando Lucero quiere romper con el amante resulta que este se ha enamorado y no quiere dejarla. Se podría pensar que con todo lo anterior, el genio de los deseos ya ha hecho un buen trabajo pero no, apenas vienen los deseos que desquician la lógica de la película.

Se supone que ella es una abogada, «la mejor y la más cabrona». Y está llevando el divorcio del, nada más y nada menos, fiscal de la ciudad. La esposa de este auditor es su amiga, supuestamente, y él también, pero como ella es tan cabrona le quita a su «amiga» y quien sabe que tanto ¿las casas, los hijos?, no se especifica pero le da en la madre. La «amiga» le pide que por favor no haga eso, pero Lucero, que aprendió bien de El Padrino, le dice algo así como que lo siente pero que no es nada personal.

Lo único rescatable me parece que es Ludwika Paleta, ya que hace muy bien el papel de cougar, por lo menos aquí. Esta es la segunda película seguida donde sale de amante mayor de un joven y salieron con muy poco tiempo de diferencia.

Luego la amiga la chantajea con lo del amante y como Lucero aún no sabía que su marido y su hija acabarían estando superdeacuerdo con su affaire, ella le entrega las casas y los hijos a la amiga sin avisarle siquiera al fiscal de la ciudad, que caray qué dócil e ingenua criatura tan vulnerable, que una abogada se lo hace como quiere al pobrecillo. pero si es un niño de pecho el querubín.

Matías, el joven y apuesto campeón de natación español llega, después del cortón, y se presenta en su casa con la hija, pues van a salir de cita. Lo que se les hace inaceptable a los papás, pero no pueden decir la razón y entonces al hijo, quien sabe como, se le ocurre ponerle unas gotas atontadoras al termo de Matías.

Nunca vemos como fue que el hijo se enteró que su mamá y Matías habían estado cogiendo y entonces parece como si por telepatía los papás le ordenaran drogar al entrenador del que la hermana estaba enamorada y ya después la mamá nomás remata al amante. Y como dice el dicho, la familia que asesina unida, permanece unida ¿O cómo iba? 

Y no tienen ningún problema con la ley a causa del asesinato, pues el fiscal de la ciudad está de su lado. ¿Cómo? ¿El mismo cuyas casas e hijos Lucero entregó a sus espaldas? Sí, porque ella fue a hablar con su amiga, en el colmo del absurdo la cita en el mismo bar en donde su marido fiscal se veía con la amante, lo que provocó el divorcio, y ambas sabían de eso, y ahí Lucero le llora y le dice amiga, amiguísima del alma, quédate con las casas pero no le quites a los hijos a mi cliente. Ella se conmueve y a pesar de las chingaderas que Lucero le había hecho y de haberse negado a ayudarla, acepta. Y así todos felices y aquí no pasó nada.

Creo que sólo queda pedir una cadena de oración para que la lógica no siga dejando en el total desamparo a estas películas mexicanas. Bueno, para ser justos, esta es una producción hispano-mexicana y hasta el Ministerio de Cultura Español aparece en los créditos del bodrio.

Lo único rescatable me parece que es Ludwika Paleta, ya que hace muy bien el papel de cougar, por lo menos aquí. Esta es la segunda película seguida donde sale de amante mayor de un joven y salieron con muy poco tiempo de diferencia.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


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